Luchar sin miedo.

Luchar sin miedo.

Hoy tropezaste y caíste,
más levántate de nuevo.
Cuando sufras una pena
un dolor, un  tormento
aquí hay una mano cubierta de amor
dispuesta a darte un consejo.

Si en algún momento piensas
que en la vida nada es bello
que  el mundo es un engaño
y quieres pasar el tiempo.
Sólo porque hoy sufres
uno de esos contratiempos.

No malgastes tus palabras, en el viento
que habrá quien de ti las necesite de verdad
solo deja tus preguntas al tiempo
que a su debido momento se responderán.

Tu eres capaz de todo,
aunque sientas cansancio
aunque tu ilusión se apaque
aunque tu dolor queme tus ojos.

Quiero que te mires al espejo
y me digas con sinceridad
voy a ser fuerte,
voy a sonreír a los problemas

llorar sin aprender
no luchar por todo aquello que quiero
abandonarlo todo por tener miedo
convertir en realidad tus sueños.

Dedicado a todas aquellas personas que tengan una superación personal con todo mi apoyo. Ánimo

Eterna canción desesperada

Eterna canción desesperada

Desnudas tu rabia, me hablas, me cuentas que te casas, que huyes, ya callas y nunca tendrás  claro, si ya sirve de algo, besarme, lanzarte y no dejarme sola.

 No miras, no hablas, me bajas la mirada, no sé lo qué te pasa, pero ya no pasa nada, y eso me consuela, no sufres, resignas e hipotecas tu alma, por alguien a quien jamás amabas y me hace malvada, me sirve, que sufras, porque antes así era, precisamente como estaba.

Y  no entiendes, el tiempo, perdida, pensando en el regreso y que tú  no regresaras, más aún me atormentaba, siempre desesperada, no había un momento que yo no te llorara, rezara y hasta lamentara mis actos, mis faltas de ganas y fuerzas malgastadas.

 Me pierdo tan lejos, subiendo a las montañas, el frío, el viento, esas dulces mañanas, con nieve, me calman y llega justo al tiempo, que tu sientes tormento,  que llamas, que gritas, suplicas que me amas.

Y entonces, sin pausa, te diré muy claro, olvida mi apellido, mi cara y todo lo vivido, perdiste el sentido y en mi no queda nada.

 Autora: Miriam Giménez Porcel

Dama Luna

Lo más duro de esta noche sin día

es mirarle la cara a la luna, recién lavada,

sin tus palabras maquillándola.

Sin la sonrisa que tu le pintabas al observarla para mí.

Sin el color de la esperanza contenida

en sus tímidos rayos plateados.

Sin el sonido de un nocturno

que se cuela entre los ladrillos de tus calles empedradas.

En cada esquina donde un antiguo farol

se disuelve la neblina nocturna

entre el calor que sus labios

destilando versos

(o cómo él decía a Bversos)

Es triste la oscuridad del eclipse repentino

cuando se cierne la noche oscura

y los leves haces de las farolas

ni siquiera son suficientes para

iluminar tus pies

Ella,

bella dama blanca, camina siempre delante,

contenta, menea su rabo,

y olisquea entre las hierbas del parque

esas con las que aliviar su estómago doliente.

Porque ella hoy presiente que tú la engañas,

Y es sabia la dama, no la convencerás,

sabe que allá donde ella quiere ir

tu no la seguirías.

Por eso,

te quedas mirando su alegría,

que contrasta con la amargura de tus días.

Sin ella no serías nada,

pues por mucho que la ates,

honesta es, pero libre,

Te da el brillo de sus ojos

para que tú sepas,

que su libertad,

fue quedarse contigo

hasta que no haya más remedio

por cuestiones físicas, que separarse

Sencilla y humilde le ladra celosa

a esa luna que te abstrae de mirarla

como debieras.

¡Mírala hombre de Dios!,

¿No ves que ella te dio su vida?,

al menos cuida de ella como

si tu propia vida fuera.

Ella ya lo ha sabido siempre,

Y tú, ¿qué haces por ahí descubriendo Américas?

Devuélvele la mirada y se agradecido.

Porque quizás ella sea el único

amor sincero que lleves en la maleta,

y lo sabes…

Dedicado a  Dama, a Rex, a Isi, a Sito, a Pruna, ellos son los más fieles

Carla Duque

@carlaestasola

A %d blogueros les gusta esto: