Tras las sombras, la luz…

 

Tras las sombras, la luz…

Sombras que se ciernen tras las ventanas
opacos hacen el mañana,
no pierdas tu camino, no quedes en la cuneta
los sueños,
aquellos que en nueve meses gestaste
son huella en tu camino,
fortaleza en tu alma, aunque anegue la mirada,
fuerzas que remontan a veces se disipan,
sonrisas desplazaran los huecos donde la obscuridad se siembra,
momentos turbios que llegan,
disipan alegrías, ese ayer de vida te abandona.
Sientes que no puedes, a veces que no quieres,
no pienses, sólo camina, hacia adelante muchacha.
La vereda esta a la sombra, esperándote,
sembrada de flores y de risas,
con paciencia, como la flor al fruto, hace vida,
nueve meses recuerda, ahora sin prisa…..
La tuya con fuerza reclamas y verás la flor,
con tu mirada,
ilusión en el mañana aunque hoy turbe tu mirada.

Marijose.-
(Para ti que luchas sin desfallecer).

Luchar sin miedo.

Luchar sin miedo.

Hoy tropezaste y caíste,
más levántate de nuevo.
Cuando sufras una pena
un dolor, un  tormento
aquí hay una mano cubierta de amor
dispuesta a darte un consejo.

Si en algún momento piensas
que en la vida nada es bello
que  el mundo es un engaño
y quieres pasar el tiempo.
Sólo porque hoy sufres
uno de esos contratiempos.

No malgastes tus palabras, en el viento
que habrá quien de ti las necesite de verdad
solo deja tus preguntas al tiempo
que a su debido momento se responderán.

Tu eres capaz de todo,
aunque sientas cansancio
aunque tu ilusión se apaque
aunque tu dolor queme tus ojos.

Quiero que te mires al espejo
y me digas con sinceridad
voy a ser fuerte,
voy a sonreír a los problemas

llorar sin aprender
no luchar por todo aquello que quiero
abandonarlo todo por tener miedo
convertir en realidad tus sueños.

Dedicado a todas aquellas personas que tengan una superación personal con todo mi apoyo. Ánimo

Eterna canción desesperada

Eterna canción desesperada

Desnudas tu rabia, me hablas, me cuentas que te casas, que huyes, ya callas y nunca tendrás  claro, si ya sirve de algo, besarme, lanzarte y no dejarme sola.

 No miras, no hablas, me bajas la mirada, no sé lo qué te pasa, pero ya no pasa nada, y eso me consuela, no sufres, resignas e hipotecas tu alma, por alguien a quien jamás amabas y me hace malvada, me sirve, que sufras, porque antes así era, precisamente como estaba.

Y  no entiendes, el tiempo, perdida, pensando en el regreso y que tú  no regresaras, más aún me atormentaba, siempre desesperada, no había un momento que yo no te llorara, rezara y hasta lamentara mis actos, mis faltas de ganas y fuerzas malgastadas.

 Me pierdo tan lejos, subiendo a las montañas, el frío, el viento, esas dulces mañanas, con nieve, me calman y llega justo al tiempo, que tu sientes tormento,  que llamas, que gritas, suplicas que me amas.

Y entonces, sin pausa, te diré muy claro, olvida mi apellido, mi cara y todo lo vivido, perdiste el sentido y en mi no queda nada.

 Autora: Miriam Giménez Porcel

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