Sensualidad

Una noche cálida y húmeda
el susurro de tus ojos
la mirada de tu cuerpo
siempre junto al mio.

El delirio de tu piel
el anhelo de tu perfume
el olvido de tu tacto
tu belleza es mi locura.

Fui desnudándote con mi mente
tocándote con mi mirada
sintiéndote, acariciándote
gemidos de placer.

Rozando tu límite
besando tus labios
arrancándote tus sentidos
temblores de tormenta.

La luna hizo de espejo
de tu alma desnuda
conseguí llorar despierto
siempre junto a mi.

POEMA PARA LAS MADRES

Me diste la vida
me regalaste tu amor.
te dedico este poema
con todo mi corazón

Desgranar quiero todos
mis versos en tu homenaje
no tengo palabras
para decir cuanto te Quiero.

Siempre escucha tus problemas
te brinda buenos consejos
te ofrece siempre su mano
y desaparecen tus miedos.

Tienes que estar agradecido
cariño,afecto,amor repartía
con su dulce sonrisa
curaba tus heridas.

desvelos,llantos
sufrimiento por ti
tu madre olvida todo
y siempre esta ahí.

Siempre se ha escrito
cosas sobre tí,
pero jamás hay suficientes
palabras ni poemas

Que puedan expresar
mi corazón
por todo aquello
que siempre das MAMA.

Te fuiste un día de mi lado
En silencio llegó tu partida
Mi corazón se ha desangrado
por tan rápida despedida.

Me esforzaré para ganar el cielo
para no perderte nunca más
De momento cuídame, guiame
enseñame a volar.

POEMA DEDICADO A TODAS LAS MADRES.
ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE
DALE TU AMOR, TU CARIÑO.


A ras de cielo

Entre algodones,
cúmulos flotando por
haces de luz traspasados.
Adivinando quietudes
en silencios impuestas.

A ras de cielo,
besos entrelazados
en la  tormenta,
rayo que anticipando el trueno
pronuncia su nombre
escrito entre destellos

La oscuridad precipita
sus grises y sus negros,
luces atrapadas por
las sombras de un sueño
que colgado de las estrellas,
con hilo invisible
ató la estatua de hielo
esa que en su día,
incendió trigueños campos de fuego.

Y es allí en la prestancia
de sus altos vuelos
donde el algodón se aparta,
la luz se hace requiebro,
y la luna tiene su feudo.

Más sufre su halo de plata,
en  silente soledad
al ver las manos del poeta
acariciarla sin tocar
letras que nunca leerá

Invisibles a sus ojos,
siempre en los cielos,
tropieza una y otra vez
en los adoquines del suelo,
y se moja con los charcos
llenos de recuerdos.

Yo la miro embelesado,
querría haber sido su sueño.

No hay cabida niño, dijo,
el carnet de baile está completo.

Carla Duque
@carlaestasola         28/04/2016 a las 20:56

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