En un barrio muy bueno – Diario de yo

En una oficina de registro, un profesor y un abogado, en un barrio muy bueno, debaten, jocosos, las maldades del funcionariado.


Conciliador les tranquilizo con un somero “menos mal que contamos con políticos, banqueros y grandes empresarios para compensar la situación”. 
Muy sonrientes volvemos a nuestros quehaceres: yo a mi lectura; ellos a su brillante carrera en el mundo de la comedia.

Desde el cariño. Vaya eso por delante.


Y sí, la cabra tira al monte. Cada cual que encuentre la paz donde mejor le parezca.

Carlos Bueno-León

Llevo toda la vida ligado a la literatura y la música y no siempre en ese orden.

En la actualidad colaboro, además de con mis relatos y poesía, como ensayista y crítico musical con diversas publicaciones periódicas.
La mejor manera de ver algunas de las cosas que hago es visitar mi perfil de facebook, mi blog y, tal vez, leer alguna de mis colaboraciones en otros medios:

https://carlosbueno-leon.blogspot.com.es/

https://www.facebook.com/profile.php?id=100010679792697

http://www.revistalaocaloca.com/author/miguelcastro/

http://rockandblog.net/author/miguelcastro/

En estos tiempos de famosos que publican, jammers, slammers, youtubers, influencers y demás, me gusta considerarme, simplemente, escritor.

Frente a la ventana

 

Frente a la ventana con este cuento de nunca acabar.

Sentarse a mitad de la noche, a eso de las dos de la mañana; de las tres, de las cuatro. Sin saber el porqué de que su corazón le dijera a gritos que se sentía destrozado y con ganas de llorar y nada más que llorar.

Así llevaba varias noches Nelidé; mientras la zozobra comenzaba a invadirla, se apagaba durante el día a causa de las pocas horas que sumaba desesperadamente para dormir; sin éxito y solamente hundiéndose en una incipiente depresión.

Hoy, de nuevo.

Las tres con siete minutos de la mañana, y se despierta con un enojo inexplicable que intenta menguar bebiendo una taza de te de azahar sentada frente a la ventana, mientras el rayo del sol toca tímidamente su piel con la intención de darle paz; y es ahí que apenas en conciencia Nelidé habla con esa confesora imaginaria que la escucha sin juzgar y sin respuesta.

-Ahora sí. Ya qué más falta.  – Una noche más sin dormir

Se presenta frente a ella su madre, fallecida hace más de una década y le tiende la mano, mientras ella le confiesa cuánto sufrió al verla partir, cómo apareció ante todos incluso ante ella misma, como un pequeño témpano de hielo que nunca se derritió; y se abrazan curando un poco la herida causada por su partida.

-No sabes cuánta falta me has hecho – dice Nelidé- te he extrañado tanto, sin poder llorar por no verte. Pero, te he necesitado mucho.

Pareciera ser que el reloj no avanza y las estrellas continúan iluminando la ventana

-Estúpida. Estúpida que de verdad eres – se repite a si misma- era tan fácil vivir como lo dictaba el corazón en vez de esperar atada tantos años.

Sabe que el cielo lo sabe. Sabe que pasó más de la mitad de su vida atada a las cadenas de mañanas y noches en donde más que vivir, latía viendo pasar la vida. Viendo cómo el resto de las personas podían ser felices menos ella que obligó a su corazón a pensar con la razón y se fue sumiendo en un letargo de hastío que le robó sus mejores años.

-Voy y vengo y repito el voy y vengo cada día – se reclama- desde hace años el mismo ritmo, voy y vengo

Va y viene cada mañana recorriendo el mismo camino que ha hecho por años, con los mismos papeles, el mismo escritorio, el mismo cantar de las impresoras, las sumadoras y las voces chismosas de todos alrededor.

 

Claro que va a despertar cada mañana con esa furia en su corazón, con esas ganas de ir a comprar el tan soñado remedio que ponga fin a sus días. Pero puede más el lazo que la une a esta tierra y la esperanza de que por arte de magia, algo va a cambiar, pues en realidad tiene la vida perfecta llena de libertad y de la pasión que regala la música y la lectura de amores medievales y perfectos.

Nelidé, lleva casi tres horas sentada frente a la ventana; acomodando cada cosa en sus propios cajones mentales, en donde va guardando rosas rojas, notas de canciones barrocas, obras de arte, los días de sol y las noches de luna. Va a pareciendo la primera luz del día que comienza a cegarla poco a poco, obligándola a cerrar los ojos y sentir su propia respiración mientras vuelve a los gozos de una que otra mañana en que es la ilusión lo que la hace andar y empezar el día.

 

-Nelidé- se dice- y ¿Qué es lo que quieres? si tienes la vida perfecta

Nada. En realidad nada quiere, solo regresar a la cama; sin importar la hora. Recargada de la conciencia que la noche le regaló para darse cuenta que hasta la esponjada cobija la abraza con tanto cariño como todos los que viven a su alrededor.

Nelidé tiene la vida perfecta, sólo que,  como a todos, a veces se le atraviesa un fatídico día que la pone en la ventana por unas cuantas horas-

 

“Me llamo Nora, vivo en la ciudad de León en México y tengo 53 años.
Desde siempre me ha encantado leer y crecí con historias de cuentos y hadas en las que los sueños se hacen realidad.
Me encanta la novela histórica y la poesía.
En mi juventud escribí y publiqué algunas obras y abandoné las letras para retomarlas apenas hace un año, disfrutando muchísimo pintar en pliegos mi vida y las que me puedo robar en mi andar diario.
¡Gracias por leerme y sentir mis palabras en tu ser!.

Papel de lija

papel de lija
Fue algo que parecía no iba a trascender. Pero la caprichosa vida nos
haría decir aquello que no siempre haremos…

Aquella tarde mi amiga me invitó a la presentación de un libro.
Su amiga, una compañera de trabajo auto publicaba una novela.
Aquella salida me haría bien, me dije, me entretendría por unas horas,
la lectura no me apasionaba demasiado, pero aquella tarde me serviría
de pretexto para evadirme.

En el ecuador de mi vida, en mi mente anidaban pensamientos poco
limpios hacia mi persona. Todo a consecuencia, de y por aquella mala
relación, que mantenía con él. Enquistada al máximo, así era cómo
estaba y seguía doliendo, pero ya había dejado de supurar.

Pero, a pesar de todo quiero que Irene se centre en aquella tarde y
posteriores días. Ella es la escritora a la que le pedí que escribiese
este relato de lo que me sucedió por casualidad, a pesar de que ellas
no existen.

La presentación fue un éxito, a consecuencia de aquella tarde todo cambiaría…
Estaba todo preparado con mucha humildad, fue una reunión de amistad,
dónde la escritora amiga de mi amiga presentó su novela.
Entre sus palabras dejó dicho que aquel libro era una biografía
novelada, que viene a ser una realidad, pero con nombres ficticios.
Escondiendo de ese modo la historia de alguien en aquellas letras
escritas y que yo leería, porque sin duda me atrapó, y consiguió lo
que muchos escritores no habían conseguido.
Compré el libro, no era muy cuantiosa su adquisición, además me lo
dedicó personalizando la dedicatoria…
“Para ti mujer, puede que no sea tu historia, pero la realidad supera
la ficción siempre”
Leí aquella dedicatoria una y otra vez de camino a casa, preparé algo
de cena, pero cómo casi siempre, no me apetecía cenar.
Abrí el libro por la dedicatoria y la volví a leer, iba a pasar de
página, cuándo él me dijo que para verme allí leyendo que se iba a la
cama. Siempre encontraba un pretexto para dejarme sola, esa noche fue
que leía, tenía que tener paciencia, pensé, levantándome y cumpliendo
con un beso le deseaba que descansara. La educación era ante todo,
para mí era primordial, algo que no tenía él conmigo.
Seguí leyendo, en la introducción advertí cierto parecido, pero, qué
tontería estaba pensando, me dije. Ella no sabía nada de mí, cómo
había podido acertar…

Llevaba media novela leída, mi corazón estaba encogido pues cómo papel
de lija eran aquellas páginas, que con sus letras limaban mi vida,
sacando virutas de mis situaciones cotidianas.
Todo lo que iba descubriendo al desgranar la biografía aquella, era
sin dudarlo mi vida.
Burlas, descalificativos a la protagonista por parte de él, que no era
otro que uno igual al mío.
Déspota y sin sentimientos hacia mí, dejándome a ras del suelo, cada
vez que podía.
Llegué al final de aquella lectura, que pulía lijando todas las
aristas que habían producido mis pensamientos en todos aquellos años.
Y me decidí, estaba amaneciendo cuando terminé de leer, pensando, que
si ella, la mujer cansada de soportar aquel trato vejatorio, había
podido, yo también podría.

Pocos meses después era libre, me quería y estaba decidida a presentar
mi propia biografía novela, su título “Papel de lija”
Y escribiendo una frase aclaratoria que ponía fin a la historia.
“Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”
Dedicada sin duda alguna a la mujer escritora que con su historia,
abrió e hizo que mis ojos cegados por el miedo, viesen más allá. Y a
la literatura que me envolvió y tiró de mí fuerte, dándome la fuerza
necesaria para quererme.

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