EQUINOCCIO EN MARZO

Marzo asociado a la primavera trae este año un regalo cósmico a todos los habitantes de la Tierra. Algo que no sucedía desde hace 19 años. Lo he estado leyendo hoy, y he aprendido que, el 20 de marzo será la última superluna de este 2019 y el equinoccio de primavera en el hemisferio norte y la llegada del otoño en el hemisferio sur.
Este coincidencia no sucedía desde el año 2000.
Y es una coincidencia cósmica que no volverá a suceder hasta el año 2030.
Enseguida de leer este último dato me he llevado la mano a la cabeza, madre mía tendré 70 años. Contenta por ser una edad posible de alcanzar, he sonreído, me ha recordado las cuentas que hacía con 15 primaveras y llenaba hojas enteras con cálculos sobre el año 2000.
Han pasado muchas lunas desde entonces, muchos equinoccios en marzo, supongo ahora que sé algo mas sobre este tema.
Y pienso que es buenísimo llenarse de esperanza ante el futuro, y me preguntó: llegaré, yo creo que sí actuo de modo positivo y preparo mi camino.
Sueño en poder alcanzar esa edad o una más longeva, podré asistir a ese nuevo acontecimiento que tendrá lugar en unos años.
No voy a calcular otra vez, pero todos tendremos 11 primaveras más, a lo que sumaremos multitud de casualidades que no son tales pues éstas no existen sin una causa. Y la más redundante es la de que que estamos vivos para contarlas.
Adelina GN

“Efemérides” Hechos históricos

efemérides

Para nuestros abuelos, si ven estas fotografías se acordarán de estas cartillas de racionamiento, tras la guerra civil española, la falta de alimentos y el hambre, el nuevo estado crea en Mayo de 1939 las denominadas “cartillas de racionamiento” eran unos documentos que te daban el derecho de adquirir alimentos semanalmente proporcionados por una entidad que fue creada para tal efecto, que se llamaba comisaría general de abastecimientos y transportes mas conocida como (Comisaría de abastos). Las cartillas podían ser de diferentes tipos de primera categoría, segunda o tercera según el nivel social, y el tipo de trabajo del cabeza de familia. Los productos que se entregaban eran muy básicos como: garbanzos, azúcar, aceite, tocino rara vez se entregaba carne, huevos y leche estos productos se podían conseguir en el mercado negro. Como dice el refrán “Hecha la ley, hecha la trampa” muchas familias con tanta necesidad buscaban la manera de conseguir más alimentos dada la situación y precariedad. Según las crónicas de la época la gente borraba los sellos que te ponían cada vez que recogían los productos con migas de pan y mandaban a las niñas pequeñas otra vez para coger más comida. Era tal extrema la situación que en los pueblos estaban prohibidas las matanzas, salvo autorización del estado y las cáscaras de las naranjas llegó a ser un manjar de lujo. El estado llego a precintar todos los molinos, esta situación condujo a los ciudadanos a formar un sistema de mercado negro llamado “estraperlo” que hoy en día se conoce como ilegal o chanchullo. En la posguerra de denominó así este tipo de comercio que en aquel entonces una buena parte de la clase social se hizo de oro con este tipo de comercio. Finalmente estas cartillas fueron suprimidas el día 1 de junio de 1952.

 

 

 

Fotografía sacada de internet si el propietario la reclama será borrada.

 

Alexander Fleming “Efemérides”

Alexander Fleming nació el 6 de agosto de 1881 en Lochfield, Gran Bretaña, en el seno de una familia campesina afincada en la vega escocesa. Fue el tercero de los cuatro hijos habidos en segundas nupcias por Hugh Fleming, el cual falleció cuando Alexander tenía siete años, dejando a su viuda al cuidado de la hacienda familiar con la ayuda del mayor de sus hijastros. Fleming recibió, hasta 1894, una educación bastante rudimentaria, obtenida con dificultad, de la que sin embargo parece haber extraído el gusto por la observación detallada y el talante sencillo que luego habrían de caracterizarle.

Cumplidos los trece años, se trasladó a vivir a Londres con un hermanastro que ejercía allí como médico. Completó su educación con dos cursos realizados en el Polytechnic Institute de Regent Street, empleándose luego en las oficinas de una compañía naviera. En 1900 se alistó en el London Scottish Regiment con la intención de participar en la Guerra de los Boers, pero ésta terminó antes de que su unidad llegara a embarcarse. Sin embargo, su gusto por la vida militar le llevó a permanecer agregado a su regimiento, interviniendo en la Primera Guerra Mundial como oficial del Royal Army Medical Corps en Francia.

Alexander Fleming
Alexander Fleming

A los veinte años, la herencia de un pequeño legado le llevó a estudiar medicina. Obtuvo una beca para el St. Mary’s Hospital Medical School de Paddington, institución con la que, en 1901, inició una relación que había de durar toda su vida. En 1906 entró a formar parte del equipo del bacteriólogo sir Almroth Wright, con quien estuvo asociado durante cuarenta años. En 1908 se licenció, obteniendo la medalla de oro de la Universidad de Londres. Nombrado profesor de bacteriología, en 1928 pasó a ser catedrático, retirándose como emérito en 1948, aunque ocupó hasta 1954 la dirección del Wright-Fleming Institute of Microbiology, fundado en su honor y en el de su antiguo maestro y colega.

La carrera profesional de Fleming estuvo dedicada a la investigación de las defensas del cuerpo humano contra las infecciones bacterianas. Su nombre está asociado a dos descubrimientos importantes: la lisozima y la penicilina. El segundo es, con mucho, el más famoso y también el más importante desde un punto de vista práctico: ambos están, con todo, relacionados entre sí, ya que el primero de ellos tuvo la virtud de centrar su atención en las substancias antibacterianas que pudieran tener alguna aplicación terapéutica.

Fleming descubrió la lisozima en 1922, cuando puso de manifiesto que la secreción nasal poseía la facultad de disolver determinados tipos de bacterias. Probó después que dicha facultad dependía de una enzima activa, la lisozima, presente en muchos de los tejidos corporales, aunque de actividad restringida por lo que se refleja a los organismos patógenos causantes de las enfermedades. Pese a esta limitación, el hallazgo se reveló altamente interesante, puesto que demostraba la posibilidad de que existieran sustancias que, siendo inofensivas para las células del organismo, resultasen letales para las bacterias. A raíz de las investigaciones emprendidas por Paul Ehrlich treinta años antes, la medicina andaba ya tras un resultado de este tipo, aunque los éxitos obtenidos habían sido muy limitados.

El descubrimiento de la penicilina, una de las más importantes adquisiciones de la terapéutica moderna, tuvo su origen en una observación fortuita. En septiembre de 1928, Fleming, durante un estudio sobre las mutaciones de determinadas colonias de estafilococos, comprobó que uno de los cultivos había sido accidentalmente contaminado por un microorganismo procedente del aire exterior, un hongo posteriormente identificado como el Penicillium notatum. Su meticulosidad le llevó a observar el comportamiento del cultivo, comprobando que alrededor de la zona inicial de contaminación, los estafilococos se habían hecho transparentes, fenómeno que Fleming interpretó correctamente como efecto de una substancia antibacteriana segregada por el hongo.

Con un cierto retraso, la fama alcanzó por fin a Fleming, quien fue elegido miembro de la Royal Society en 1942, recibió el título de sir dos años más tarde y, por fin, en 1945, compartió con Florey y Chain el premio Nobel. Falleció en Londres el 11 de marzo de 1955.

 

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