Esta noche ha muerto la hechicera

De nuevo aparece la hechicera frente al brillo de la luna, mas este no es un cuento; es la fatídica historia de ella, que entre hechizos y conjuros; no ha podido atraer el amor que tanto clama a las estrellas.

 

Ella, que danza cada noche y entre mágico fuego se confunde con los vapores de la ruda, del romero y de la luna que ella misma enciende.

 

Ahí está la fracción más dolorosa de su existencia; ella puede hacer que todo suceda como es su deseo, le basta pensar y conjurar hasta el viento que surca los bosques y arrasa hasta con la luz de los amaneceres; le basta pensarlo solamente, para encender y apagar el brillo celestial que nos envuelve cada noche. Y no. No puede lograr que él y su corazón se aten a su anhelo tan sólo por un minuto, tan sólo por un segundo.

 

La observo cada ciclo, atada a las estrellas, elevando sus brazos en espera de su amando, que; lejos de atarse a ella, danza sin rumbo perdiéndose en la desesperanza del tiempo que indolente se burla de esta hechicera que no atina a conquistarle.

 

Elevo mi hechizo para encontrar tu corazón

Elevo mis ansias de ser amada por tan sólo un trozo de tu alma

Clamo y conjuro un beso de tus labios día a día

Y despierto con la realidad de saber que estás lejano

 

¿Qué debe hacer para lograr que tus pasos sean andados hacia ella?

Tal vez volver a nacer y ser blanca como el agua que corre en los ríos del frondoso bosque. Quizá el secreto sea nunca haber conjurado, ni haber sido poderosa; tal vez sea nunca antes haber sido la fuerza que mueve el ritmo del universo.

 

Sentada y atada de manos espero día a día que salga la luna

clamando y mirando fijamente a las estrellas para que traigan tu amor

llorando como nunca una hechicera había llorado

sufriendo en espera de la muerte, que me invade aún estando viva

 

Sólo se observa el humo disipándose dentro de la penumbra del bosque, en el que ella ha quedado tendida, muerta en alma y ahora en cuerpo; porque al no conseguir sus amores ha pedido a la luna se lleve su alma en el último brillo de esta última noche.

Me voy, te espero en otra vida

allá en donde te ataré desde el principio

ahí en donde me amarás, igual que yo

hasta la misma etérea eternidad

 

“Me llamo Nora, vivo en la ciudad de León en México y tengo 51 años.
Desde siempre me ha encantado leer y crecí con historias de cuentos y hadas en las que los sueños se hacen realidad.
Me encanta la novela histórica y la poesía.
En mi juventud escribí y publiqué algunas obras y abandoné las letras para retomarlas apenas hace un año, disfrutando muchísimo pintar en pliegos mi vida y las que me puedo robar en mi andar diario.
¡Gracias por leerme y sentir mis palabras en tu ser!.

La abeja que no quería picar

Erase una vez en una mañana calurosa de verano, en un viejo roble que apenas podía dar sombra, había una colmena de abejas, desde allí se divisaba todo el prado lleno de flores de todos los colores, y entre todas las abejas había una que destacaba y no por su forma de trabajar recogiendo miel sino porque era distinta  a las demás, tenía las patitas de color azul y de ahí su nombre Potetes. Como siempre se reunían en su panal pero antes de partir a recoger miel la reina como cada día reunía a todas las abejas y les decía las mismas palabras que a Potetes no le gustaban y le aburrían.

-Hijas mías, salir a trabajar y recoger toda la miel que podáis y si os tropezais con humanos ¡Picarlos!!!.

Cuando la reina terminaba de decir esto todas las abejas del reino levantaban el vuelo era un espectáculo digno de presenciar porque no había ninguna que se chocaran entre si como si de máquinas de precisión se tratara., pero Potetes se quedaba viendo tan semejante maravilla, quien salía la primera que por cierto nunca era la misma decidía que camino seguir y a donde ir.

-Vamos Potetes!! que te quedarás la última. le gritó Dulce

Dulce era su mejor amiga, era un poco mayor y siempre se preocupaba de ella, cuando por fin llegaron a su destino todas las abejas se pusieron a trabajar sin parar, cuando de pronto un gran zumbido alertó a Potetes.

-Que pasa?-  preguntó asustada..

– Vuela Potetes! … humanos – gritó Dulce.

Nada más escuchar eso intentó escapar, movió sus alas todo lo rápido que podía sin mirar atrás  y consiguió salir de la flor donde estaba, cuando por fin estuvo lo suficientemente alto miró y vió a una niña pequeña que jugaba entre las flores y se escuchó?

-Pícala, Pícala !!!

pero Potetes no quería aunque su instinto le decía que si, ella se resistía porque solo era una pequeña indefensa que estaba divirtiéndose. La niña que vio  a Potetes intrigada, levantó el brazo para poder tocarla, entonces otra abeja al ver esto fue volando con la intención de picarla pero Potetes lo impidió. Se acercó lentamente y se puso sobre su mano, la niña sonrió y dijo:

-Que abeja tan bonita con las patitas azules, quieres ser mi amiga? – dijo la niña

Potetes batió sus alas en señal de alegría y cada semana se reúnen en el mismo sitio, junto a las flores para jugar juntas.

Autor Pedro Altamirano, me encanta el mundo de la informatica soy community Manager y hasta hace muy poco no sabía que tenía la capacidad de escribir donde conocí a gente maravillosa en la red y formamos un sueño ” El poder de las letras”.

Siete mini cuentos de la princesa

Siete mini cuentos de la princesa que se tornó en hechicera

Cuento # 1

Siempre creemos que el primer amor será eterno

 

Trece años, sólo trece años tenía la princesa cuando lo vio por primera vez. Ahí; descendiendo por la colina, con el dorado rayo de sol enmarcando su perfecta figura.

Una sola vez bastó para que ella supiera que él era el amor de su vida.

Lo esperó cada mañana hasta que un día, él le declaró su amor.

Una amor puro e inocente que se confundía con la claridad de las aguas del río que corría a sus pies.

Esa vez la princesa brilló y se envolvió en el amor eterno que le prometía el caballero.

 

Cuento #2

A veces el amor deja de ser un cuento de hadas

 

La princesa fundió su cuerpo con el del caballero pensando que podrían llegar a ser una sola alma y así, contrajeron matrimonio ante el pueblo y ante el altar de una gran iglesia con dorados bizantinos.

La princesa amaba tanto al caballero que vivía todos sus días con él, para él, por él; hasta que un día él partió al anochecer en busca de otra luna.

Pasaban los días y las noches y el caballero no regresaba al castillo. Mientras ella esperaba en vela sentada en el balcón con la esperanza de verlo llegar con un corazón nuevo en la mano. Un nuevo corazón que le perteneciera a ella y sólo a ella.

 

Cuento # 3

¿Acaso de amor, sí se muere?

 

La princesa esperó y esperó; mas él nunca volvió.

Lloró los mares de sal que antes jamás había derramado, le brotaron heridas por toda la piel y su corazón se rompió en mil pedazos.

Nadie pudo lograr que dejara de llorar, nadie logró que probara bocado alguno y menos que por un segundo pudiera de él olvidarse, pues lo amaba hasta rozar los límites del infinito.

Y así, comenzó a morir lentamente.

A morir en ilusiones, a morir bañada con las turbias aguas del desamor, a morir sin poder unir los pedazos que iba recogiendo de su corazón.

 

Cuento # 4

Cuando soltamos las cosas del pasado, se convierten en fortaleza para nuestra alma

 

Justo el día que entraba el otoño, la princesa se levantó de su cama y abrió la ventana.

Su cuerpo comenzó a volar en pedazos confundiéndose con el andar de las secas hojas caídas de los árboles, hasta quedar su alma desnuda y más vulnerable que nunca.

Respiró y con un agudo dolor, soltó; sin poder del todo olvidar, el pasado que tanto le dolía.

Atrapada por las garras de la muerte, la princesa cayó al suelo y quedó tendida durante interminables segundos en los que la luz del cielo libraba una feroz batalla para mantenerla con vida.

Finalmente, despertó.

Apenas con fuerza, arrastró sus manos que fueron recogiendo cada trozo de su corazón, juntando uno a uno cada pedazo hasta colocarlo de nuevo en medio de su pecho oprimido.

 

Cuento # 5

De amor no mueres. ¡Renaces!

 

Pasaron lunas y estrellas, pasaron más y más hasta que la princesa perdió la cuenta.

Aún recordaba al caballero, mas el dolor había partido y su alma cobraba poder y nuevas ilusiones a cada segundo.

Sin saber de qué manera, sabía que él de pronto aparecería, y así fue.

Una mañana, bajando por el sendero, lo vio venir con la luz del sol a espaldas; con el corazón dispuesto a volver a entregarse a la princesa; con renovadas ilusiones para entregarle.

 

La princesa supo que en ese momento estaba ahí, justo ahí y así como quería que fuera a su regreso.

Entonces, se acercó extendió los brazos y le mostró la fuerza de su corazón; en donde él ya no habitaba más.

 

La princesa era una nueva alma, fuerte y poderosa que brillaba sin él en todo el firmamento.

 

Cuento # 6

No renacemos igual. Siempre nos transformamos.

 

La princesa dejó el castillo. Se alejó de ahí y del caballero para danzar al ritmo de flautas y cascabeles por el reino y por la vida.

Habló con las plantas y las estrellas, se hizo cómplice de la luna para brillar cada día y cada noche, se amarró al canto de los pájaros.

Mezcló lo más hermoso de los días, atrapó en su corazón el color de los campos y el sonido fértil de la lluvia de cada atardecer hasta que, bebiendo la sabiduría de los años se transformó en hechicera.

 

Cuento # 7

La magia de la hechicera es lo que da al mundo su luz infinita

 

La princesa se transformó en sabia. En hechicera hacedora de milagros y magia.

Hoy, sabe vivir y gozar, transforma la vida en gloria y el amor en saber infinito.

Ella amaba tanto al caballero que nunca podrá olvidarlo.

Sin embargo, es ahora señora de sus días y sus noches; mientras en complicidad con la luna, llena de amor el cielo; pues es tan grande y fuerte su corazón que no vive para un amor.

 

¡Vive para vibrar con el universo entero!

 

 

 

 

 

“Me llamo Nora, vivo en la ciudad de León en México y tengo 51 años.
Desde siempre me ha encantado leer y crecí con historias de cuentos y hadas en las que los sueños se hacen realidad.
Me encanta la novela histórica y la poesía.
En mi juventud escribí y publiqué algunas obras y abandoné las letras para retomarlas apenas hace un año, disfrutando muchísimo pintar en pliegos mi vida y las que me puedo robar en mi andar diario.
¡Gracias por leerme y sentir mis palabras en tu ser!.

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