MAÑANITAS DE DOÑA CACARACA (30 de Abril día del Niño)

(Literatura Infantil)

 

La gallina cacaraca

no deja  de cacaraquear

con el niño desea jugar

y él no deja el celular.

¡Sal de tu encierro chiquillo!

vente al patio a jugar.

¡Anda! deja el celular

que ciego te va a dejar.

Disfruta los rayos del sol

del aroma de las flores

del campo y sus verdores.

¡Ve lo que hace el girasol!

Escucha el canto del río

oye trinar a las aves

que con sus gorjeos suaves

hacen honor al rocío.

La gallina cacaraca

cacaraquea todo el día

a veces al mediodía

toca guitarra y maraca.

Ensaya las mañanitas

para cantar en tu día

una bella melodía

para que tú las repitas.

Canta niño, ríe, juega

trépate sobre el viento

no dejes pasar el tiempo

que la vejez pronto llega.

 

Autora: Ma. Glora Carreón Zapata.

 

LA GRAN OPORTUNIDAD

–!Quiero salir de aquí!!…–, gritaba desesperada el alma que se encontraba suspendida en lo profundo del averno, sintiendo el fuego que abrazaba fuertemente su cuerpo, pero sólo una esperanza guardaba ya que, la fe mueve montañas, recordaba con el alma angustiada esperando un milagro, un milagro de luz que encendiera un poco la ilusión de vivir; así se aferraba fuertemente a la vida, regalo de Dios que en esos tiempos el puro instinto le hacía luchar precisamente con la muerte; pero su Dios era vencedor, así que tenía qué salir avante ante la gran prueba regalada por el destino. Pasó el tiempo y ella se asomaba desesperada a la esperanza de vida, la cuál hacia tiempo había despreciado un día que ella misma quiso quitarse la existencia pues, pensaba que no era tan valiosa en verdad cuando, de pronto una luz asomó a lo lejos, luz de esperanza que iluminaba cuando al mismo tiempo era atormentada por los recuerdos de un viejo amor que le dejó una profunda cicatriz, un supuesto amor inhumano el cual le lastimó su alma cuando la humillaba haciéndole saber que ella nada valía para él ni para nadie, que era poca cosa y no merecía vivir. Así le atormentaban seguido esos malos recuerdos de esos días de juventud pero, ahora, eso de nada valía cuando lo importante era salvar su vida pues solo tenía treinta años y el deseo de un día alcanzar la felicidad, así que, se aferró a la vida y, en eso estaba, cuando escuchó una fuerte voz que en ese momento no sabía de dónde provenía; eran los doctores que estaban entrando a la habitación del gran hospital, diciéndose entre sí:
— ¡Ésta mujer está grave… no hay esperanzas!…–.
Hasta ese momento se dio cuenta de su gran irresponsabilidad, había salido de una fiesta un poco alcoholizada cuando de pronto, otro coche dio contra el suyo provocando una carambola entre los mismos quedando gravemente herida, de muerte, y pensó:
–“Mi vida es valiosa… no se trata de cosas materiales de fácil reposición”…–, y así, entre sueros y medicamentos pasaron los días hasta que, un día, se presentó un doctor de figura bonachona diciendo con voz muy dulce:
–¡Soy el doctor de guardia… y voy a curarte!…—, ella agradecida por dentro creyó haber contestado asintiendo con la cabeza, pues ya eran los ocho días y los doctores no daban esperanzas de vida. Ella permanecía inconsciente aunque de vez en cuando escuchaba lo que los doctores decían, pues había sido una contusión cerebral provocada por el accidente.
–La contusión cerebral a menudo es causada por un golpe en la cabeza… contusiones ocurren comúnmente con un fuerte golpe… o a veces con un golpe no tan intenso… contra lesiones ya existentes…–, le dijo el Doctor en guardia que vestía una bata blanca rodeado por un gran luz y una aureola en su cabeza.
Él mismo, sabía que ella no le escuchaba:
–”Es un ángel”…– pensó ella y, así, posteriormente, pasó ese día escuchando lo que los Doctores se decían entre sí, con relación a que era anormal aquello pues, uno de los síntomas de la contusión cerebral es la pérdida de memoria pero, este caso, era muy extraño, como si Dios estuviera inmiscuido en el asunto en particular. Y así a la mañana siguiente, ante el asombro de los Doctores gritó:
–¡Quiero salir de aquí!… ¿en dónde está Él?… ¿en dónde está el doctor de guardia?…– terminó preguntando a uno de los médicos quien, asombrado se acercó a ella presentándose como el Doctor de guardia, y ella le respondió:
–!No… yo me refiero al Doctor de anoche… al que estuvo aquí conmigo!…–, ellos se vieron con gran asombro, preguntándose confundidos a qué Doctor se refería; ellos eran los únicos Doctores de guardia, no había otro más.
Y de esa forma llegó el día que la dieron de alta para felicidad de sus padres, quienes vivieron esos días muy angustiados, sólo encomendándola a Dios; de tal suerte que, dando gracias al Eterno por haberles regresado a su hija, se despidieron contentos llevándola casa. En el camino, Elsa, quien así se llamaba, pensaba en ese Doctor que la cuidó esa noche y, reconociendo el gran milagro que Dios mismo había hecho en su vida, y comprendiendo a la vez que vivir alejada de Dios no era bueno, y que sin Dios no valemos nada, se dijo:
–“He aquí éste mi testimonio cuando… muerta en vida me encontraba pero Dios… que todo tiene en orden… me ha dado la gran oportunidad para enderezar mi vida y tratar de alcanzar mi felicidad”…–, pero seguía sin comprender quién era ese Doctor que estuvo con ella esa noche y el por qué tenía ese brillo celestial que le hacía sentir paz en el corazón.
Comprendiendo en esos luminosos instantes que Dios, es un Dios de orden y sabe para qué nos pasan las cosas y, de pronto, escuchó una voz que provenía de lejos diciendo:
–¡Cuando pases por las aguas… yo estaré contigo… y si por los ríos… no te anegarán… cuando pases por el fuego… no te quemarás ni la llama arderá en ti… no temas que estaré contigo hasta el último día de tu vida!…–.
Y así vivió agradeciendo a Dios el resto de sus días por la gran oportunidad que le daba para poner en orden su existencia, y poder igualmente tratar de enmendar errores pasados, dándose cuenta de lo importante que es la vida vivida con amor a lado de sus seres queridos.
“En la vida hay momentos difíciles en los cuales nos enfrentamos con situaciones que son necesarias para mostrarnos que, Dios, está con nosotros donde quiera que vayamos”.

BARBARIE

Hoy, la luz del amanecer que se colaba por una rendija de las cortinas me despertó más enamorada que nunca; con ese ánimo quise escribir al amor y al romance pero, de pronto el pensamiento se extravió, y fue a posarse en una imagen que me encontré el día de ayer por la red. Entonces, mi mente no estuvo ya más para pensar en romanticismo. Sobra decirles como me sentí, se oprimió mi corazón al ver tanto dolor, tanta injusticia dominando al Mundo. Fue un vídeo el cual para muchos ha pasado quizá inadvertido. Es la viva imagen del desconsuelo, la irritación, la impotencia y cobardía ante el dolor humano.
Se trata de un niño sirio que con su carita bañada de llanto reprochaba al Mundo la indiferencia. En sus ojitos se dibujaba la impotencia, el rencor , el dolor y la imposibilidad de salvar a su pueblo de tanta masacre. Aún con el corazón desgarrado no pude dejar de admirar su valentía, pues se trata de un pequeño de unos doce o trece años. ¿Cómo es posible que los adultos permitamos que se cause tanto dolor a los niños? Algo habrá que hacer con urgencia.
¿Qué le interesa al poderoso un niño muerto más en el planeta, mientras los suyos gozan de salud y bienestar?
¿Qué les importa la vida de un ser humano ya sea niño sirio, mexicano o de cualquier otro país?
Se trata de un pequeño inocente que no sabe de intereses mezquinos, infrahumanos, aborrecibles y ególatras de personas que sin ningún miramiento ni sentimiento de empatía, no tienen la capacidad de imaginar el sufrimiento pues, desde sus palacios de cristal en Nueva York, manipulan a su antojo el porvenir, la miseria o destrucción de millones de personas, no han sentido frío ni hambre jamás.
Gentes que en su ambición por aumentar sus fortunas, simplemente, ordenan el envío de seres adiestrados para ser hostiles y matar sin conciencia alguna, quienes resguardados detrás del poder y la tecnología de su armamento, son capaces de lanzar muerte indiscriminada a poblaciones, templos, escuelas y hospitales lejanos, en lo que llaman “Operaciones Quirúrgicas”. Arguyendo después alguna falla en sus sistemas pidiendo una disculpa frívola o mintiendo a través de los medios de comunicación, manipulando sus informes los cuales a la postre siempre han sido falsos; lo hacen justificando sus continuos ataques a los poblados con gobiernos legítimos y también legales de países lejanos, tomando ese tipo de decisiones de un momento a otro, para minimizar sus escándalos personales, como lo hizo Clinton tratando de hacerle olvidar a sus electores el asunto del vestido azul de Mónica, o ésta vez Trump con similares argumentos que en su fuero interno, ambos lo saben que son ciertos, masacrando a un país tan lacerado y castigado en la última década, como lo ha sido Siria.
Lo que además me lleva a pensar, que no es el único infante que padece el desinterés y la avaricia, la inconsciencia y la crueldad de seres quienes, desde el otro lado del Mundo, crean banderas falsas mirando solamente sus bolsillos y, así, como este inocente que con sus justos reclamos hizo pedazos mi corazón, así igual en otros lugares tan distantes como Japón, Corea, Irak, Libia y muchos países más, padecieron lo mismo.
No conformes con haber despojado la inocencia de tajo a tantísimos infantes, gobiernos electos en sus países de manera democrática cuya principal justificación para existir y recabar impuestos, es velar por la seguridad de las personas, han sido incapaces de brindar seguridad y educación gracias a intervenciones que desde lejos decide un grupo de poderosos con hambre de saqueo, dejando a eses pueblos igual de impotentes en el camino para poder legarles un mejor futuro a sus hijos, habiendo de vivir las consecuencias de tanto odio a causa de la ambición desmedida de muchos seres perversos quienes sólo buscan enriquecerse a como dé lugar.
Quizá usted me diga, ¿y yo, que puedo hacer? Y tiene razón, tal vez nada, pues somos títeres o hasta conejillos de indias de esas familias dueñas del FMI, poderosas e intocables que son las que gobiernan al mundo y someten a su antojo a muchos de los que dirigen los países, entregándoles recetas que como en México se convierten en ley, para beneficio y beneplácito de las elites mundiales..
No concibo tanta apatía, ¡ah!, pero si se tratara de un pequeño con nuestros genes y de nuestra propia sangre, ahí si nos dolería. No es bueno decir, de esa agua no beberé. Ante lo que se está viviendo en el Mundo, todos estamos expuestos a sufrir las consecuencias de esta guerra voraz y sin sentido. ¿Cómo es posible que existan seres a quienes no les conmueve el sufrimiento de cientos de miles de inocentes pequeños que según las estadísticas mueren diariamente inclusive de hambre? ¿Acaso esos malos gobernantes que se inclinan ante el poder del dinero no tienen hijos, sentimientos, corazón, alma, ni madre?
Esto me recuerda a los días de Moisés, cuando va con el faraón egipcio y le lleva el mensaje de parte de Jehová, de liberar a su pueblo o de lo contrario calamidades caerán hacia él y sus gobernados. El faraón indiferente se burla de la advertencia y, por su terquedad de hacer caso omiso, obedeciendo a su mal juicio únicamente, pierde a su propio hijo.
¿Que esperamos los humanos para reflexionar? ¿Qué caiga sobre nosotros la furia de nuestro Creador?
La guerra es para sujetos que en lugar de trabajar para ganarse el sustento, construyen y hasta diseñan armas para ir a saquear a los demás, y así poder vivir cómodamente instalados aparte en el dispendio.
Que Dios, nos perdone.

 

Autora: Ma. Gloria Carreón Zapata.

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