PROSA COTIDIANA

Carta a todas mis mierdas

No consiento las mentiras. Ni pequeños engaños suicidas.

De esos que llaman piadosos. Aunque yo también las diga.

No me embauques con maldades escondidas entre polvos de algodones.

Porque todo sale y hasta el dulce más preciado sabe amargo en otros labios.

Cuéntame a la cara lo que sabes. Lo que callas. Lo que sientes. Qué te espanta.

Porque todo eso a mi me duele. Necesito tus verdades. Las que matan.

Las que auyentan. Las que retroceden a cualquiera.

Quiero odiarte con sentido.

Quiero amarte a lo loco y con las ganas de un hambriento.

No consiento que me digas que te quiera o te odie.

No consiento que utilices esas iras.

Las que tengo incontrolables.

Las que nadie entiende, ni siquiera yo me entiendo.

No me busques, no me digas que haga lo que otras harían.

Busco el escándalo. La desidía me mata. Que me tires a un lado.

Grítame lo que te espanta.

No consiento que esta vida sea la que diga a quién quiero, cuánto quiero y cómo quiero.

Porque aunque nada digas, tu mirada nunca engaña.

By Miriam Giménez Porcel.

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