PROSA POÉTICA

Callada

 

 

 

 

Callada, en el más absoluto de los silencios, escuchando el sonido de todos los ecos que en la noche se dispersan como imperceptibles notas de sinfonías y serenatas que las estrellas componen en partituras galácticas. Callada, ensimismada, volviendo la mirada hacia el espacio que la rodea, siendo partícipe de la vida callada que en cada sonido en la noche late.

Cuenta atrás o hacia adelante, quizá sea el principio o quizá el final, en cada suspiro el aire se renueva y el aliento se refresca con la brisa que la noche ofrece cubierta con hilos de plata que generosa regala la luna, dama nocturna, con su luz. Callada, se acomoda en el profundo éxtasis que la acompaña, viajera noctámbula en la que sin darse cuenta divaga.

Pierde todo sentido la intención de asumir el control del tiempo, con un efecto de mágica imaginación puede lograr robarle al viejo rey sus  saetas y esconderlas en un cajón bien alejado de la tentación de devolverlo a su dueño, bien escondido en el más recóndito rincón del olvido, sin opción de retornar del no-tiempo, de lo real o la ilusión  percibida, grabando el momento en la retina de la mirada que desde el interior observa.

Callada, todo acontece en la profundidad de su corazón, puede con manos invisibles tocar sus latidos  y oler el ritmo de su respiración. Entona la madrugada melodías de almas conectadas en el mismo compás en el que se mecen desveladas.

Callada, no quiere perder detalle, no desea salir de su silencio, se recoge en su refugio con el corazón abierto a las señales que desde algún punto el Universo le manda. Callada en su Ser las aguarda y las retiene, callada, ensimismada en su silencio al firmamento eleva su mirada.  

 

 

@Marina Collado Prieto

 

 

 

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