Buscando Pokemon

Qué triste, que de la única manera que nos veamos sea buscando pokemon.

Y hasta puede que no me veas, no nos encontremos.

Solo coincidiendo perdidos en el mundo virtual del móvil, del no rozarnos, no sentirnos, ni llamarnos.

El mundo está muy loco, o tal vez siempre lo estuvo, y no supimos verlo.

Lo que está claro, es lo que no se está viviendo.

No se practica el encuentro, apenas el beso, ni el reirse cara a cara, ni rozarnos queriendo.
Tal vez, el mundo siempre estuvo desorientado, pero ahora estamos perdiendo.
La cabeza. Sentimientos. La ignorancia va en aumento. Intolerancia. El silencio. No saber que decirnos, si nos vemos. El mirarnos. Aburrirnos. Mirar a la pantalla. Destruyendo momentos.
Insensatos. Sin reflejos. Da lo mismo, si me miras, si no miro, si no hablas, si no quiero, da lo mismo porque ya no cuenta el sentimiento.
Atrevido, ahora mismo el que ama desde el alma y lo demuestra y lo canta y lo dice y lo subraya.

Osado, el que quiere vernos, el que escucha nuestros enredos.

Poco valorado.

Cuánto se le echará en falta, cuando no haya tiempo.

Cuando siga la frialdad prevaleciendo, antes que la ternura de un simple beso.

Qué sencillo darnos cuenta.

Qué difícil corregirlo. Lo sensato es acogerse a lo que ya todos hacemos.

Miras la pantalla, miro la pantalla, derribando de un plumazo nuestro encuentro.

Hoy se le llama buscando Pokemon. Mañana será cualquier otro cuento.

About Miriam Giménez

Adoro escribir y contar desde mi punto de vista, que la vida es todo lo bonita que nosotros la queramos vivir.

5 comentarios en “Buscando Pokemon

    • Pues si, ciertamente el invento está siendo muy productivo, pero lo lamentable es que no nos damos cuenta de además del dinero que perdemos, el tiempo que no recuperaremos, mientras lo perdemos buscando estupideces por el mundo que nada nos aporta. En fin, se la vie.

  1. Yo creo que desde que se popularizó la pantalla particular siempre ha sido así, e incluso antes, cuando durante el escaso tiempo libre escuchabamos entre los chirridos de la onda media a Matilde, Perico y Periquín y cuando alguno abría la boca se la mandaban cerrar con un severo ¡¡CHISSSST!! Chistar era ese verbo hoy deberíamos inventar uno nuevo para quién escoge el aislamiento mediante unos auriculares. ¿Que tal absordar? “Juan, absordo mientras permanecía atento a la pantalla…” Un beso

    • Pues si Carlos, nos adaptamos a todo lo que la vida nos va aportando y nos modernizamos a pasos agigantados, pero el problema es cuando todo esto supera la realidad y le damos más importancia a ser alguien en una red o una popularidad irreal, y en cambio ni abrazamos al que tenemos al lado, porque no queda tiempo para apartar la mirada de la pantalla. Una pena, si señor.

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