Bienvenidos a la Involución

Dejar que la imaginación vuele libre es lo más parecido a la libertad hoy en día. Que cada uno escoja el final que más se asemeje a su realidad.

Por allí, al final de túnel, donde la luz es más candente.

Alejandro caminó lentamente, reacio, por el pasillo que le había indicado el señor de la puerta.

Sólo recordaba la lluvia fría que le empapaba el rostro ante la entrada de la cueva. El cómo y el por qué se encontraba allí, no lo sabía.

Tenía la sensación de que se hallaba en el umbral de una puerta mágica que atravesaba las leyes del tiempo y el espacio, y a su vez le advertía de los peligros que suponían su entrada.

A la derecha del  lúgubre corredor, encontró salas con los recuerdos del pasado, esos que lo acosaban en sus sueños desde hacía algún tiempo, salas con la ingenuidad que da la niñez en el fondo, salas con la acelerada madurez obligada por una situación familiar algo incómoda, y sobre todo, salas repletas de amor y odio, que reflejaban una actitud que rezumaba insidia, prepotencia y abuso de poder masificado, evidenciado  en las caras de la gente con la que se cruzaba,  a la que miraba con una pasividad absoluta.

Se dio cuenta que estaba solo, que nadie había a su lado ya y lo más triste es que sabía perfectamente el por qué. No dejaba de volver una y otra vez.

Sí, tenía que volver, involucionarse a la sencillez de ese niño que fue. A esa ignorancia sorda que da la sonrosada carita de tierno angelical, pero no, el dolor es aún mucho más intenso, se dijo a si mismo que  la vida sería imposible si todo se recordase. Y tenía razón, esos días inciertos de podredumbre y miseria le daban la razón.

Pero el secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse y lo que no merece la pena recordar.  Alejandro vivió su condena y murió envejecido por la  pena de querer recordarlo todo, viviendo en un pasado que ya no le pertenecía. Sin embargo yo, involucionado en rana, lo quiero olvidar todo y jamás volver a ser ese niño cándido que jugaba feliz a las chapas en el  corredor de su corrala.

Perderme en el limbo de mis miedos y plantarles cara.

Pero volví.

About Gustavo Garcia

Si escribo es para apartar de mi la tristeza, La amarga conciencia.Dejo atrás con letras .El olvido de la memoria.En estos poemas cuadriculados.Que no entienden de métrica.Mis silencios engañan a los sentimientos.Quebradizos, adoptados.Y escribo y no hablo Y lloro tinteros Resultado de imagen de tinta y plumaLágrimas de tinta.Resbalando por la pluma.Hacia donde reside el poema. Desde donde nace el poema.

2 comentarios en “Bienvenidos a la Involución

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