Bébeme

Bébeme

 

BÉBEME

No puedo moverme. Me encuentro por completo paralizada en un lugar que no conozco. Está oscuro, pero entre las penumbras vislumbro lo que parece ser la silueta de una puerta, pequeña, muy, muy pequeña. De hecho, parece excesivamente pequeña. Debe haber otra entrada a este lóbrego lugar, porque es imposible que yo haya podido entrar por ella, su tamaño no es mayor que el de una gatera.

Intento palpar con mis manos el lugar sobre el que me encuentro sentada. Es inútil, mi cuerpo no responde, es incapaz de realizar movimiento alguno. Siento la boca seca y, de repente, una sed infernal me invade. Necesito agua de inmediato. La garganta está igual de seca y no puedo emitir sonido alguno. Creo que estoy en pleno ataque de ansiedad, porque el ritmo de mi respiración se ha acelerado de manera brusca, lo que provoca que comience a hiperventilar dentro de este reducido espacio.

Busco entre mis recuerdos algo que me indique cómo he llegado hasta aquí. Nada. Mi cerebro no es más que una caja vacía que no proporciona ningún tipo de información y que tampoco puede dar ninguna orden para que realice algún movimiento. Sin embargo, siento las lágrimas deslizarse por mis mejillas como fríos ríos que ruedan sin parar hasta deslizarse dentro de mi boca. Las saboreo. Siento su gusto salado que, en lugar de proporcionar hidratación a mi boca, hace que se reseque aún más.

En cualquier caso, parece que el contacto de las lágrimas al deslizarse por mi garganta está logrando algún efecto sobre lo que sea lo que me está paralizando, porque comienzo a poder mover ligeramente los dedos de las manos. Noto cómo la ansiedad me deja un suave respiro. A los pocos minutos, creo, porque no tengo ninguna manera de controlar el tiempo, ya empiezo a poder moverme. Mi cerebro comienza a despertarse, lo noto.

Poso los pies sobre el suelo y lo siento frío. Estoy descalza, pero afortunadamente el resto de ropa continúa en su lugar. Comienzo a hacer memoria. Ayer, hoy, ¿hace una semana? No sé, el último recuerdo que tengo es de aquella fiesta a la que acudí con mi mejor amiga.

A ver ahora cómo salgo de esta. Creo que no debí haber bebido de aquella botella sobre la barra en la que ponía «BÉBEME».

 

Soy Ana, financiera de profesión y escritora de vocación. Tratando de cumplir mi sueño. Aprendiendo, siempre aprendiendo. Aprendiendo a escribir, aprendiendo a vivir.

4 comentarios en “Bébeme”

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