basurai

No es más pulcro aquel que limpia día y noche,

y no barre su conciencia.

Y aunque encuentre una apariencia,

de belleza sin medida,

no es sencillo,

nadie lava un corazón lleno de mierda.

Son los miedos, de las maldades ya vendidas.

Son temores de que vuelvan, los errores cometidos.
Todo llega y todo acaba.

Las mentiras.

Con verdades afiladas, cedes fuerza a los heridos.

La conquista.

Dando vida, de nuevo, a los que robaste la sonrisa.
Mente lista. Disfrazada de sumisa.
Eras alguien.

Una casa de muñecas, decorada a tu manera.
Ladrona de otros sueños.

Usurpadora de energía.

Mentre fría.

Buscarás pistas para seguir rompiendo reglas,

jugando sucio, vendiendo miserias, llorando basura.

Y así amanecer, día a día,

saciada de codicia.

By Miriam Giménez Porcel

 

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