1 de Octubre

Hoy, día en que el mes comienza, hasta el cielo trae consigo algo distinto. Después de un tiempo de ver sólo a través de la cortina grisácea, caminar con chispas en el rostro mientras el frío envolvía los recuerdos y los sueños, se siente la calidez de los latidos, que insistentemente, sólo replican el tono ferviente del amor.
¿Hacia dónde se dirigirá el sentido de estas letras?
No lo sé.
Hoy, necesito dejar que fluya mi tinta, que siga el curso de lo que siento.
Desde Octubre pasado a éste, hay un mundo que me separa del ayer.
Estoy cómo jamás imaginé estar. Me había acostumbrado a sobrevivir sin aspirar a ver y sentir el sol fuera de estas murallas. Me conformé, durante muchos años, a sólo ver la vida pasar a través de la ventana.
Todo pasaba delante de mis ojos…
A pesar de escuchar a todos, yo no oía los gritos que salían de mí, a mi corazón. Siendo un trayecto tan corto y tan conocido, todo se perdía en mis recodos y sombras.
Hace un par de años atrás, un día de este emblemático Octubre, mirando por el cristal, vi mi reflejo y sentí cómo se había escapado tanto tiempo de mi vida. Un remezón me sacudió y se desentrañó un deseo indescriptible por recuperarme, reencontrarme, rescatarme de mí misma.
He visto llover y ha llovido en mí, lo suficiente, como para lavar mis tormentos
y lo que no sale, se asume, pues he sido yo quién ha decidido cada paso dado.
Dicen que la mejor manera de liberarse es aceptarse y eliminar rencores. Así el camino se hace más liviano.
Bajo este celeste y tibio cielo, me sé libre y puedo avanzar hacia donde mis sueños e ilusiones me llevan. Mi presente y horizonte, es el amor en todo su esplendor.
Hay quienes no comprenden mi pacividad, pero qué importa lo que digan o piensen los demás.
Luego de tiempos de cambios, al fin, quién decide, soy yo.

Viviana Lizana Urbina

Con su abrazo

Yo, que visto de otoño mi cabello,
que camino mirando dónde poner mis pasos para no caer.

Yo, mujer que veo la historia dibujada en los surcos de mis manos,
que al ver mi reflejo en los cristales, me detengo a contar las líneas en mi rostro;

en ellas están las marcas del tiempo que desgarró pedazos de mi alma

y también están las grafemas dulces que pintaron las caricias de las razones de levantarme cada mañana.

Ésta, que hoy mira el pasado como algo necesario para ser una mujer que siente cómo fluyen las emociones por sus venas, pues ha vuelto a la vida.

Sí, entre esos brazos me siento cálida, el gélido silencio de mis latidos se extinguió.

Sólo con su abrazo supe lo que era renacer en amor…

Hoy lato, siento, fluyo, vibro…
Porque lo amo.

Viviana Lizana Urbina

Un día más

Y me ha cubierto el día autoritariamente, me ha forzado a amanecer e ir al son del tic tac del tiempo.
Quisiera que el ruido dejara de hacer estruendos en mi piel, pues en cada sonar va horadándola.
Avanza sin recreo este pasar inclemente sobre mi pelo… Cada vez se asoma más nieve en mi cordillera, más grietas hay en mis laderas y más insondable se vuelve la soledad lastimera de mis noches sin él.
Me ha cubierto el día nuevamente y sigo sin el beso que deseo al sentir los primeros destellos de luz en mis pupilas.
El tiempo corre irrevocablemente y no quiero que se detenga antes de apoyar su cansancio en mi pecho en cada anochecer.
Dicen que nunca estamos conformes con la vida y en mi caso es así.
¿Qué sentido tiene vivir bajo un mismo cielo, si no podemos compartir el mismo suelo?
Y así vamos asumiendo el paso del tiempo amándonos, pero en soledad.

Viviana Lizana Urbina

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