Una mala historia

Lo rompí, le quité la venda y lo alejé.
Me duele el dolor que le enterré, pero no podía mentirle.
Dice ser feliz con lo que hace, en cambio yo no puedo ser feliz si no soy parte de alguien más.
Me dice que abra los ojos, que mire bien, pero estoy consciente que lo que veo y dejé que entrara a mi pecho, está muy lejos de ser lo mejor.
Él no sabe que sé que cada paso que doy lo hago mal y sigo a pesar de saberme perdida.
Soy una suma de errores que van llenando mi subsistir, y aún así, sigo intentando avanzar, sabiendo que sólo me hundo.
He dañado a tanta gente en este viaje y hoy vivo el producto de mis obras.
Doy fe de que todo se paga en la vida. Yo lo pago. Asumo mi culpa.
Sé que si lo viera, lo abrazaría y no daría un paso más si no lo diera de su mano. Él, a esta altura, no lo imagina y no lo aceptaría.
Hoy, le hice saber que me interesa alguien más, pero que no soy feliz.
Él me pide que me libere y que viva por mí, pero me es imposible; estoy muerta en vida.

Viviana Lizana Urbina

Sin darme cuenta

Y me fui perdiendo, lentamente,
sin darme cuenta.
Desprovista de la mitad de mí, me desintegré desde adentro.
¿Por qué no me até las entrañas con mi alma?
¿Por qué dejé que se me escapara la esperanza por la grieta inmisericorde de mis temores?
No fui cauta, no me cuidé lo suficiente de mí, me corroí con mis miserables lamentos de aquellos abrazos marchitados que se llevó la despiadada lacra de la oscuridad.
Lo que aún conservo, de ésta que soy, quedó expuesta a la ruindad de los días traicionados por la muerte.
Y qué haré mientras me aportilla una y otra vez el caminar del tiempo en los vestigios de mí, que intento rescatar, para reinventarme.
Está tan cerca el horizonte, pero necesito llegar a él completa, íntegra.
Me pilló desprevenida y casi desaparezco sin darme cuenta.

Viviana Lizana Urbina

La noche

En aquella esquina,
las sombras pisotean las ilusiones
que corrían entre los pasos de la muchedumbre.
Se acrecienta el ensordecedor tranco de la noche,
ahuyenta el destello póstumo de las risas…
Casi no queda vida
de lo que fue un nuevo día, todas las esperanzas de acariciar los arreboles
se desvanecen en la oscuridad que acecha…
Ya pronto abrazará mi cuerpo esta vil noche
y me quedaré con las ansias de hacerte eterno con mis palabras
y de romper el hechizo traicionero
que ha empañado tu mirada, desgarrando lentamente tu alma.
Concilia el sueño,
ya vendrá el nuevo amanecer.

Viviana Lizana Urbina

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