Sin espera

Sin espera

 

Quiero tu palabra

en la erguida dulzura de mi sensualidad;

sólo tus labios

podrán dejar su verbo

en mi inquieto amanecer.

Dibuja una estela

en la fragua de esta noche

y bajo la inmortalidad del espacio

inventa mil senderos

para recorrerlos lentamente…

Suspende, sólo una mirada, en la luna,

conviértela en potente resplandor

que con su intensidad

venza la fragilidad

del tiempo y la realidad…

Rompe mi yugo,

álzame en tus brazos

y mantenme sólo para ti.

Y si se quiebra el respiro

y la infinidad se apodera de lo que soy,

mantendré en la libertad de mi alma

la inmensidad del universo

que me regalan los espejos de la tuya;

en esa eternidad,

sólo seremos tú y yo.




Allí yo seré el verbo

que cobijará tus pesares,

he de amamantar la vida

que florezca de esta gran verdad…

Y entonces,

mientras noches y días se suceden,

amémonos sin espera.

Viviana Lizana Urbina

Mala tinta

Mala tinta

En esta vacía hora, se enfilan los pesares para transitar entre los agónicos destellos de mis dedos.

Mis manos están huecas, de sus fondos sin fondo sólo salen piedras para arrojarlas al deteriorado instante que precedió el golpe en cada letra…

A destiempo están las ganas de destruir el indolente escarnio de este día moribundo…

De qué sirve el respiro en un cenicero lleno de tiempos inexistentes, quemados en cada colilla de cigarrillo.

De qué sirve sobrevivir a lo que no se vive. En cada parpadeo se muere el camino hacia un horizonte desdibujado.

No hay poema en la tinta que hoy he usado, tal vez mañana…

 




 

Viviana Lizana Urbina

 

Lo que él piensa, yo lo deseo

Viviana Lizana urbina

 

Aunque te muestre indiferencia,
siente cómo mis manos tiemblan en estas hojas por las ansias de recorrer tu perfecta espalda…
Concéntrate en el silencio y oirás cómo se intensifican los latidos de este terco corazón…
No declines tu interés sobre esa mesa, no podré mantener la arrogancia y me veré sumido en la perdición de esa tela…
Así, mantente erguida, imagino el paisaje desnudo sobre mis sábanas…
¡Basta!
No puedo resistir, susurra con tu aliento el deseo que te inquieta, prometo extender el paseo sobre tu piel…

Soy tuya, no te detengas, despierta de la espera eterna, ni copas, ni papel; sólo necesitamos este fuego, tus caricias y mi piel.

Viviana Lizana Urbina

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