No escribiré versos cargados de ayer

No escribiré versos cargados de ayer,
ni perfumados de olvido,
ni trato de apagar la memoria de mis ojos, tampoco intento no recordar lo que entró por mis pupilas como bala perdida hasta incrustarse en mi alma quedando allí, hospedándose y adueñándose, poco a poco, de cada segundo.
No escribiré versos envueltos en aromas añejos…
Ni trataré de impregnarme en el olor de esta mañana, pues exudo el olor a deseo…
Deseo de tenerlo y que me tenga,
de delirar entre sus brazos
mientras me sacia esta necesidad
de dibujar en la humedad de su piel mis caricias
y dejar las huellas de mis manos en su espalda mientras se hunde en mis ojos hasta hacer estallar nuestro universo en infinitas estrellas…
No quiero escribir versos cargados del ayer,
pues respiro, siento, lato, deseo y le amo a cada respiro…

Viviana Lizana Urbina

Atrapada

Vivir: respirar llenando mi cuerpo de frío oxígeno,

ver más allá de lo que mis ojos miran,

llegar al detalle preciso que seduce.

Eso quiero,

sentirme seducida, embebida por un no sé qué

y tocar; tocar cada línea

de eso que atrape mi mirada,

así sentir…

Eso deseo, sentir con

estas manos

que hoy están vacías,

pero llenas de atenciones guardades,

ternura, calor, pasión…

Todo está encerrado en mí;

necesito huir de esta cárcel en que me he convertido…
Entre la sombra y humedad de mis murallas

están mis anhelos…

Sé que debo perforar estas paredes y escapar de mí.

Tal vez pueda deslizarme

por el ínfimo agujero

por donde se vislumbra

un tímido destello de luz. Ya no sé si será del sol o la luna,

estoy perdida en el tiempo…

¡Locura, la locura me atrapó!

Viviana Lizana Urbina

Canto del tiempo

Sólo escucho el canto del tiempo, con su compás, cada vez empequeñezco más y más…
Un martilleo que retumba entre mis paredes rotas, vacías, sangrantes y me hundo en el momento en que inhalo…
Al exhalar trato de sostenerme de un minuto, pero se va y vuelvo a caer en el agujero en el que quepo. Es tan pequeño que a medida que el tiempo me sepulta, me ahogo, desfallezco.
Si tan sólo volvieran a aparecer esas manos, esos brazos que me daban amparo. Hay instantes en que agito mis brazos para asirme a ellos, pues de tanto extrañar, los veo e intento tomarme a esas manos y se desvanecen. Y me quedo con esta angustia ahorcando mi garganta.
Desesperanza
Miedo
Horror
Pérdida
Eso hay en estas paredes rotas, huecas, sangrantes, dolidas.

Viviana Lizana Urbina

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