Sexualidad Iniciática 02 – El Sexo de las Brujas

Sexualidad Iniciática 02 - El Sexo de las Brujas

 

Los sacerdotes no sólo complacían al poder temporal sino que aun complacían al vulgo (por eso los libros que más se vendían ,cuando se inventó la imprenta, eran libros de chistes obscenos para uso sacerdotal). Sacerdotes que no sabían el PADRE NUESTRO pero sí invocar a BACO y dramatizar partos, sacando de sus sotanas damajuanas o cerdos, amaestraban a OSOS para que hicieran de monaguillos ( reparemos que el OSO es una presencia de la TRADICION PRIMORDIAL), cosa que , en el siglo VIII, encareció un PAPA que dejaran de hacer. Aunque los sacerdotes eran inconscientes de sus alcances, por costumbre (y para mantener despierta a la mayoría) cumplían con el MITOLOGEMA del ANASYRMA, produciendo y consintiendo obscenidades en misa. El proceso mítico era RISA=ORGASMO=RESURRECCIÓN. Este fue uno de los motivos reales del surgimiento del PROTESTANTISMO-Olvidé que el CERDO era otra presencia de la TRADICIÓN PRIMORDIAL, y qué significativo es que los sacerdotes fingieran parirlos.

Mario César Ingénito – Pensador Tradicional argentino.

1            “Cada unión sexual, aunque sea de dos personas,  es una orgía en la que participan seres visibles e invisibles”. 

 

 

                      El contenido mítico del Malleus Maleficarum

El Malleus Maleficarum  fue el manual que sirvió para la original caza de brujas, iniciada por el papa Cybo (Inocencio VIII) y que se prolongara  a lo largo de dos siglos, produciendo pérdidas de miles de vidas. Sus objetivos centrales, además del aumento de poder para la Iglesia Católica,  fueron  aniquilar el chamanismo de la Europa Occidental y atacar de raíz la sexualidad humana.

Es interesante destacar  que el Malleus se basa en un planteo mítico, del que no cabe el análisis a través de los métodos científicos. Es necesaria una confrontación en el mismo plano en el que formula sus afirmaciones. El texto es complejo y la principal afirmación que se encuentra en discusión es acerca del carácter de las llamadas brujas; si las mismas eran culpables de realizar un pacto con un supuesto representante supremo del mal. Tanto en el presente como en sucesivos artículos, iré desglosando estos conceptos. Por ahora quiero detenerme en una de las afirmaciones del libro; el cuerpo humano estaría dividido en dos: por encima y por debajo del ombligo. En la parte superior intervienen los ángeles, pero la parte inferior, en especial la pelvis y los genitales, están en poder de demonios, de íncubos y súcubos; de allí el carácter pecaminoso del sexo cuando no es ejercido exclusivamente por un hombre, dentro del matrimonio y para procrear, contando con la respectiva bendición eclesiástica.

Lo correcto en este postulado, es vincular el sexo (en realidad toda unión sexual sea cual fuere su carácter), como posesión. Y allí termina mi coincidencia con los autores del “Malleus…”. Ellos se refieren a una posesión diacrónica, es decir entidades que llegan de afuera y se asientan en la persona desatando las pasiones. En realidad, la mente encierra multiplicidad de tendencias de diferente naturaleza, sólo que nuestra formación nos impide conectarnos con ellas. La educación que recibimos plantea el yo como un punto duro y  excluyente, aun cuando Freud levantara apenas este velo al develar la existencia del inconsciente [1] De este modo, al enfrentarnos a las presencias que nos constituyen, las consideramos como algo externo: desde una intervención divina, hasta la interacción con los muertos. No estamos preparados para entender que muchas manifestaciones surgen de nuestra interioridad [2]

                El carácter orgiástico del sexo humano.



La forma en que estas tendencias se manifiestan de manera más contundente y   precisa, es a través del sexo. De la misma naturaleza que la inspiración artística, el impulso sexual es una lírica que ejercemos como parte constitutiva  de nuestro estado humano. Con el deseo, los dioses de nuestro interior nos atraviesan, se encarnan en nosotros y ejecutan  su canto.

Cuando una pareja decide tener relaciones sexuales, hay cantidad de entes que los acompañan. Insensibles, inaudibles, copulan con cada uno de los miembros del acto erótico y entre sí. Es de su concierto de donde surge la inspiración divina que anima a la sexualidad. Estas entidades no son necesariamente demoníacas ni angélicas. Ellas llegan del propio interior de las personas involucradas; han estado allí desde siempre y forman su genealogía sincrónica. El deseo, que incluye estas entidades, apunta de este modo y en todos los casos a la multiplicidad,  aunque lo neguemos por nuestra formación. En otras palabras: cada unión sexual, aunque sea de dos personas,  es una orgía en la que participan seres visibles e invisibles. 


Son estos seres invisibles quienes le brindan al sexo la intensidad y el matiz personal. El sexo es sano cuando aumenta la multiplicidad de estas presencias. Pierde en calidad y vigor cuando la sexualidad se desequilibra, toma características obsesivas y se manifiesta como una promiscuidad compulsiva,  una extrema represión y un sexo carente de objetivos,  al que llamo “castrado” [3] aun cuando quienes  participen en él  posean la integridad de sus genitales. Es entonces cuando las presencias disminuyen en cantidad y calidad.

Sprenger  y Kramer,   los autores del Malleus,  adjudican un definido carácter demoníaco a estos entes[4] y al ubicarlas en el pubis,  la  antropología que postulan, muestra a un hombre separado en dos mitades irreconciliables. Cabe señalar que, de acuerdo a las tradiciones que describen el andrógino primordial descripto por  Platón en “El Banquete”, el mismo estaría unido por la parte inferior, es decir de la cintura para abajo, la misma zona corporal que denuestan Sprenger y Kramer. Para Platón de este modo, el amor lejos de ser una atracción espiritual separada del cuerpo se refiere a la reintegración de un ser completo a través del sexo.

Gao Xin Jiang, en su libro “La Montaña del Alma”, aludiendo a una antigua concepción originaria de la Dinastía Ming, establece como signo de vejez el mantener relaciones sexuales sin estar enamorado”. Concepto chino, compartido con otras tradiciones de Extremo Oriente, y que implica que la índole de las entidades que nos poseen en el momento de la unión sexual deben abarcar todos los aspectos de nuestro psiquismo.

Unción, entrega; El sexo debe acompañarse con devoción. Hay una expresión que suelo usar muy a menudo: Artefacto Mítico Ritual, que hace referencia a un concepto global referido casi siempre a comunidades; en él planteo el mito como un relato que justifica el ritual, el cual siempre se manifiesta como una teatralización de aquel. Ambos forman un artefacto, es decir un hecho de arte, una totalidad inseparable. [5]

Cada unión sexual debería  entonces convertirse en un Artefacto Mítico Ritual, La fantasía que anima la relación forma el tejido mítico. Los dioses  que nos guían en la unión van musitándola al oído, estableciendo una suerte de encendido del atanor, para que  el cuerpo ejecute el  ritual erótico dirigido  a la realización Trimúndica en  el ámbito humano y  no necesariamente a la procreación. De este modo, el AMR en cada relación, debiera abarcar a los tres mundos que nos constituyen y expresarse  como  una locura lúcida, similar a los éxtasis dionisíacos.

“Un sexo carente de objetivos, es un sexo  “castrado”,   aun cuando quienes  participen en él  posean la integridad de sus genitales.” 

2    

                 La sexualidad de las brujas.

¿Quien querría razonar, pudiendo tener un enemigo al que odiar? Crónicas del otro mundo –

 “Error humano” Adrián E. Belmonte García. https://lascronicasdelotromundo.wordpress.com/2017/09/26/error-humano/comment-page-1/#comment-2461

La cita de Mario Ingénito que inserto al principio del artículo, suena extraña teniendo en cuenta la estricta formación que siempre se le ha atribuido  a los clérigos. Hay  dos elementos básicos que explicarían la conducta de estos sacerdotes, al menos hasta llegar a los siglos XIII y XIV, en los que se crea la Inquisición y se consolida la caza de brujas.

1                   La difusión del cristianismo en Europa occidental

Paulo Orosio, discípulo de  Agustín de Hipona,  escribía en el siglo IV: «Aun cuando los bárbaros hubieran sido enviados a suelo romano con el solo designio de que las iglesias cristianas de Oriente y Occidente se llenaran de hunos, suevos, vándalos y burgundios, y de otras muchedumbres innumerables de pueblos creyentes, habría que alabar y exaltar la misericordia de Dios porque hayan llegado al conocimiento de la verdad -aunque sea a costa de nuestra ruina-tantas naciones que, si no fuera por esta vía, seguramente nunca hubieran llegado a conocerla.»

En este proceso de conversión de los bárbaros, hay un detalle cuya importancia es crucial para entender lo que ocurriera con las llamadas “brujas” diez siglos después que se haya iniciado el proceso de evangelización de estas tribus. La conversión se dirigía en forma principal a los jefes de las tribus. Ellos se convertían a un cristianismo que practicaban a su modo, en muchos casos mezclando en una actitud sincrética lo vinculado a sus creencias anteriores, pero el pueblo seguía practicando el culto a los antiguos dioses, considerando la nueva religión como algo exótico y vinculado al poder. Permitían que se los bautice en masa, ya que de negarse morirían y apenas recibían el sacramento, continuaban con el culto que sus antepasados practicaran durante milenios.

A través de estos pueblos, la Galilea que siempre acompañó a Roma,  adquirió un nuevo rostro. Los eventos políticos hicieron que una gran masa del pueblo fuera ignorada por las estructuras eclesiásticas. Ahora bien, ¿en qué creía la nueva Galilea? Lejos de tratarse de un culto a Satanás, lo que no es otra cosa que invento de los inquisidores [6] entre el pueblo había un culto vital por un lado al dios bifronte, es decir Jano y por el otro a la Gran Madre. Este culto tenía un gran contenido sexual. Cuanto más intensa era la estimulación, más resultados se obtendrían en la totalidad del ser. Es necesario destacar que estos rituales precursores de la pornografía, no tenían un carácter procaz, sino que estaban insertos en un definido Artefacto Mítico Ritual. Algo similar ocurrió con la evangelización de los pueblos de América y la formación del sincretismo religioso: por razones de supervivencia, se adoraba a la Trinidad y a un ejército de santos. De este modo, los fieles encontraban en los mismos similitudes a los dioses de sus respectivos panteones. En este proceso, propio de Haití, las Antillas y Brasil,   el nativo   asistía a misa y cuando terminaba la misma se retiraba al bosque para continuar allí con el culto a los antiguos dioses. [7]

De algún modo, la MTC  en relación con la sexualidad , plantea con claridad el aspecto positivo de la misma, y la considera necesaria para el mantenimiento del cuerpo y del Shen, concepto que engloba el espíritu y que, significativamente, una de sus acepciones más importantes es “dioses”. Esta postura, junto con el culto que realizaran los pueblos originarios de Europa occidental, tenían  como trasfondo una tradición primordial mucho más antigua que el cristianismo sedicente impuesto por la iglesia.

Murray llama diánica a esta tendencia religiosa que desde la conversión al cristianismo de los pueblos bárbaros perduró en Europa durante casi un milenio. El término hace referencia a la 

diosa Diana, pero es mucho más antiguo y se remonta a la Gran Madre, que inspirara  el matriarcado primitivo, el que correspondía a los inicios de la humanidad. [8]

En términos míticos, las brujas representan el objeto fóbico por excelencia


En cuanto al vínculo sexual que los inquisidores juzgan y que se realizara entre las brujas y el demonio, me remitiré a una cita de Dick Edgar Ibarra Grasso. La misma se encuentra en el libro “Cosmogonía y Mitología Indígena americana”. No he podido conseguirlo para transcribirla, pero el contenido era el siguiente:

El chamán necesita conectarse con el Gran Fuego que se encuentra en el límite del mundo. En su viaje cósmico llega hasta allí, y cuando se enfrenta al Gran Fuego se convierte en mujer para tener relaciones con el mismo. Luego de obtener lo que desea, ambos conversan. El Gran fuego le pide a cambio de su tributo (energía para realizar una curación) que el chamán convertido en mujer le brinde datos acerca de pastizales y bosques, lo que constituye su alimento, pero el brujo logra evadir la respuesta mediante artimañas.

El libro de Ibarra Grasso que expresa cantidad de citas obtenidas en terreno y vinculadas a aspectos cosmogónicos y mitológicos de la América precolombina, repite otros testimonios similares, en que hombres de poder asumen una identidad sexual – casi siempre femenina por la receptividad – para mantener relaciones con diferentes entidades naturales. A esto se suma lo señalado en las fiestas dionisíacas, donde las mujeres anhelaban ser escogidas por el dios para recibir en si mismas la cópula. Las que obtenían ese favor lo vivían con mucho orgullo.

Para el chamán, el vínculo sexual es la forma más directa y simple de obtener un poder determinado de todo lo que nos rodea y este pansexualismo es propio de los pueblos sanos, de aquellos que precisamente están vinculados con raíces míticas a la tradición primordial.

2                  El monopolio de la comida por parte de la Iglesia.

Volviendo a la observación de Mario Ingénito, ¿qué hacían estos devotos de Diana o de la Gran Diosa oficiando como clérigos? La respuesta es simple. La Iglesia desde siempre fue la monopolizadora de las riquezas, entiéndanse por tales no sólo el oro y los bienes suntuarios, sino y principalmente la comida. Como señalo en otros artículos, la alimentación y la sexualidad forman parte de lo exotérico y lo esotérico respectivamente. A su vez, el monopolio y la administración de una y otra permiten el ejercicio de un poder despótico. Son las llaves de la manipulación de hombres y mujeres.

En el curso de casi un milenio, la Roma Católica siguió empeñada en sus luchas políticas, en sus relaciones con reyes y príncipes y ocupada en mantener su poder. Sólo actuaba en ocasiones en que esta Galilea multiforme elevaba voces disidentes. Entonces quemaba herejes a través del poder civil y actuaba  contra el pueblo cuando este protegía a los disidentes,



“La administración exclusiva de la alimentación y la sexualidad, permiten el ejercicio de un poder despótico. Son las llaves de la manipulación de hombres y mujeres”

Entre los siglos XIV y XVI, se produce una corrupción creciente por parte de Roma. El poder como tal, según Nichiren Daishonin está relacionado para los orientales con el “Demonio del sexto mundo”, es decir del éxtasis. El líder religioso japonés lo compara a los efectos de un vino bueno, que no produce ninguna alteración aparente en el cuerpo y en la mente, pero que en el momento menos esperado, controla la totalidad del ser.

Cada vez que Roma se encuentra en medio de una crisis apela a Galilea. En este caso los procesos por brujería, rompiendo el impasse mantenido durante la Edad Media, se reinician en el siglo XIII y poco a poco se advierte que la construcción de la bruja con base en el antiguo culto diánico, que sobreviviera a través de las religiones bárbaras, podía ser un perfecto chivo expiatorio. El miedo de las gentes a lo desconocido fue exacerbado desde el poder. La imagen de la bruja y su culto fue una patología mítica creada por los inquisidores. Crearon una historia que más allá de su racionalidad pudiera prender en el pueblo, vinculándola a sus temores y a las pasiones más baja y los llenaron de objetos fóbicos. Los problemas que padecía la población, y que en gran medida eran producidos por el afán de poder de la iglesia, tenían  una causa, un rostro que no correspondía a los verdaderos culpables. Las brujas se escogían principalmente entre mujeres. Es de destacar que los hombres acusados, eran en su gran mayoría rusos que apenas hablaban el idioma autóctono del país.  En otras palabras: se seleccionaba a las persona más desfavorecidas de la sociedad, aquellas de las que no se podía esperar una represalia.

Era de observar que, hasta el inicio de la persecución y durante casi un milenio,   la mujer del pueblo  ejercía sin problemas su sexualidad a través del culto primitivo. [9] De pronto, para la Iglesia que necesita el chivo expiatorio,  el goce femenino como tal, no podía ser otra cosa que una inspiración demoníaca. Entonces, la religión con un crecimiento desproporcionado de su aspecto solar atacó sin piedad las reservas de chamanismo que permanecían en Europa. Fue así que el miedo imperante ante la acción que pudieran ejercer las hechiceras hizo que el propio pueblo las denunciara, aún basados en las razones más disparatadas. [10]

En términos míticos, las brujas representaron el objeto fóbico por excelencia. Pero también en términos míticos, el afán de poder de Roma no se agotaba en aunar la población contra un enemigo común, evitando que de ese modo puedan surgir las voces que condenarían la corrupción a la que habían llegado. Lo que se procuraba era por un lado aniquilar la conciencia chamánica y por el otro terminar con la sexualidad humana.

3)   Íncubos y Súcubos.

Cuando las nociones tradicionales hablan de la sabiduría del corazón, solemos pensar en  un corazón abstracto, situado en un topos uranos indefinido. La referencia precisa es  este corazón concreto, a esta bomba, este vaso en donde la sangre llega para llenarlo y rebasarlo, cumpliendo su ciclo de mantenimiento de la vida.

La medicina tradicional china tiene perfecta conciencia de esto. El corazón es el gran emperador, que, sentado en su trono, libre de molestias, se asegura que el universo siga funcionando. La sangre circula aportando nutrientes, oxígeno y otros elementos físicos a todo el cuerpo, y del mismo modo es también el que asegura que las presencias de las que hablamos más arriba circulen en forma adecuada por todo el organismo. Es de destacar que el término Shen, que se traduce como psiquismo y como dioses, es el que se refiere a esto.

El funcionamiento del corazón está vinculado a la función sexual. Si la misma falta, es porque la sangre no está circulando bien, y es entonces cuando se produce una falla que afecta a nuestra estructura Trimúndica, es decir que nos afecta en el orden físico, en el orden emocional y en el espiritual, comprometiendo nuestra realización.

La sexualidad dentro de la MTC tiene el carácter de aumentar la capacidad vital y el grado de conciencia. Es lo que en las tradiciones occidentales se conoce como El Adán Kadmon, es decir el hombre original, cuyo cuerpo mente y espíritu estaban preparados para manifestar en forma espontánea el objeto de su realización.

En los casos en que la sangre se estanca, y que se producen ciertas patologías que afectan a los órganos y entrañas principales, la sexualidad se revuelve contra la vida, y puede ser motivo de serias enfermedades.

“Cuando al sexo no lo acompaña la lírica que aportan los dioses que nos constituyen,   el Artefacto Mítico Ritual que conforma cada vínculo sexual se empobrece, se vacía. ” 

En términos generales, mencionaré que la tendencia del hombre a eyacular en todas las relaciones sexuales mina su potencialidad Trimúndica. En la mujer sería lo contrario: sus orgasmos incrementan la energía Trimúndica, pero el pensamiento obsesivo y un estado emocional basado en la sospecha,  miedo, y preocupación constante, hace que disminuya su energía vital, y que las presencias muestren  su faz negativa. [11]

Es entonces cuando los entes en su aspecto tenebroso se convierten en íncubos y   súcubos o en otras entidades oscuras vinculadas al sexo,  tal como las describen    diferentes tradiciones. El aspecto positivo de estas presencias se refiere a los casos en que una mujer es preñada por una de ellas, y el resultado será el nacimiento de un avatar; o cuando estas mismas presencias anuncian al padre o a parientes el nacimiento de dicho ser excepcional. [12] Del mismo modo, estas entidades en la época primordial, podían ser capaces de generar nuevos seres utilizando tan sólo la libido y las fuerzas energéticas de los fluidos. La  procreación como la conocemos hoy, era vista como una intervención inferior de dichas entidades.

Cabe señalar como uno de los corolarios de este artículo, que a la luz de lo ocurrido durante la Edad Media y la caza de brujas, así como a las diferentes prohibiciones de regímenes exclusivamente solares, con un predominio absoluto de la casta sacerdotal que se realizaban contra la hechicería, es necesario realizar una revisión de la misma desde un punto de vista auténticamente tradicional. En otras palabras, lo que se llama “brujería” no es una deformación de un culto central, sino la expresión de Artefactos Mítico Rituales de origen chamánico antiguos como la humanidad. De allí surgiría también una revisión del concepto de Ocultismo, y la reivindicación de algunas formas que se han incluido en dicho concepto y que son tomadas con un enfoque peyorativo. Me refiero a movimientos como el Dianismo o la Wicca, diferentes de las iglesias satanistas, y que no están más vinculados a la contrainiciación de lo que puede estarlo la Iglesia Católica. 

Para finalizar, quiero destacar que el ataque del Malleus y de otros textos afines a la sexualidad femenina, era el ataque a la Realización de la mujer y del hombre en tanto se limitaba su sexualidad. En otros términos: la plena satisfacción sexual y la concreción de un sexo anagógico, es el requisito para que un ser logre su Realización Trimúndica.

Es lo que desarrollaré en el próximo artículo.

GOCHO VERSOLARI

[1] Lejos de “presentar una similitud aterradora con los sacramentos del diablo”, como afirma René Guénon en el correspondiente capítulo de “El Reino de la Cantidad…”, el psicoanálisis tiene el enorme mérito de permitir el acceso  a un caos primordial que es la forma en la que se presenta por un momento la realidad última; la vida en suma, el objeto sagrado, la materia primordial que debemos trasmutar como parte de nuestra misión. En estas semblanzas sobre la sexualidad, volveré a los alcances reales del psicoanálisis, a sus sombras y luces y a realizar una crítica completa a la posición de Guénon.

[2] Esto es particularmente claro en el caso de las casas encantadas, en las que los fenómenos se relacionan siempre con las estructuras psíquicas de algunos de los observadores. También tiene que ver esta tendencia con la interacción teándrica que resulta necesaria para que  un dios crezca a través del ejercicio de  un Artefacto Mítico Ritual.

[3] Cuando al sexo no lo acompaña la lírica que aportan los dioses que nos constituyen,   el Artefacto Mítico Ritual que conforma cada vínculo sexual se empobrece, se vacía.

[4] De alguna forma, el Malleus… ha servido no sólo como fundamento para los asesinatos de las llamadas “brujas”, sino que ha modelado nuestra mentalidad: el yo como una isla cerrada, fortificada, mientras que lo que llega “de afuera”, y que no sea el dogma de la Santa Iglesia, se lo relaciona  con la locura, la muerte o el infierno.

[5] Podría calificarse como “holograma”.

[6] En su libro, “El Culto de la Brujería en la Europa occidental”, Margaret Murray  señala entre otras cosas que la palabra Aquelarre fue un invento de uno de estos inquisidores que la pergeñó para hacer referencia a las reuniones demoníacas. Nótese que, en las actas de los procesos, se hace referencia a que a estos “Aquelarres” concurrían cristianos auténticos, que no renegaban de su fe, y se cuestionaba qué actitud tomar hacia ellos. Es de destacar también la uniformidad de contenido en los miles de páginas de las actas de los juicios. La misma se producía por las preguntas capciosas y la tortura , que se detenía al lograr confesiones que correspondieran a los esquemas jurídicos buscados por el inquisidor. Cabe destacar entre otras cosas que cuando la presunta bruja decía “Dios”, ellos escribían “el Diablo”.

[7] Cuando  los pastores evangélicos realizaron su prédica entre los Yoruba de Brasil, fueron recibidos con entusiasmo por los aborígenes. Al hablar de Jesús, ellos afirmaban con la cabeza, y lo llamaban “Kesu”. Brindaban ofrendas a la iglesia y cumplían con los preceptos. Los evangelistas tardaron mucho en advertir que Kesu era una suerte de dios maligno presente en el panteón del pueblo, a quien los nativos rendían culto para aplacarlo y evitar que desate su ira. Este proceso está desarrollado en la película “Jugando en los Campos del Señor” del cineasta marplatense Héctor Babenco.

[8] Según la maquinaria mítica trasmitida de esta época primordial, hubo un momento en el que dicho matriarcado se vio contaminado por apetencias de poder. Era evidente la intervención ya en ese entonces del Dios del Mundo de la Ira. Esto fue lo que produjo la rebelión de los hombres, que en muchos casos adquirió tintes crueles y macabros. Entre los Selk n man de Tierra del Fuego, por ejemplo se narra la masacre de las mujeres con lujo de detalle. Dejaron vivas tan sólo a las niñas, para permitir la procreación. Cuando los pueblos arios llegan a Europa, imponen el modelo masculino y la  dominación indiscriminada de las mujeres. Ya en el Imperio Romano, la misma estaba sometida por completo al hombre y había perdido su identidad sexual. Esta subordinación total al hombre es la que marca el creciente predominio del Demonio del Mundo de la Ira, uno de cuyos nombres es  Marte y cuya influencia llega hasta nuestros días.

[9] Desde el punto de vista anatómico, para la antigüedad y la cultura oficial de la Edad Media, la mujer era una especie de hombre que no había cumplido con su desarrollo. Su sexualidad no podía ser considerada, ya fuera porque no existía, o en caso de manifestarse, reproducía el protagonismo de Eva en la historia mítica de la caída. Cabe señalar que en pleno siglo XIX, Freud, uno de los primeros en estudiar la sexualidad femenina, confiesa haber perdido la paciencia con ella, debido a lo extraño de la misma y a los vericuetos que presentaba. Precisamente sus primeras obras parten del estudio de la histeria, que como se recordará la etimología de la palabra es “útero” y asociaba los ataques violentos que solían acompañar la enfermedad a las contracciones del útero. Del mismo modo, la literatura médica de la época describe en algunas mujeres una serie de movimientos convulsivos extraños, aumento de los fluidos vaginales, gemidos, etc. Es decir, un típico orgasmo femenino frente al cual los facultativos estaban completamente desorientados. En la Edad Moderna, cuando se desata la brujomanía, una de las causas de la misma era la amenazante sexualidad femenina, ligada sin duda a los remedios naturales que estas “brujas” preparaban y que eran propios del chamanismo que ejercían. Para completar la explicación mítica expuesta en el Malleus, esta actividad desconocida y amenazante de la mujer, debía estar regida por Satanás.

[10] Al respecto me remito al segundo apéndice de este artículo, en el que transcribo la escena de Monthy Phyton de “Los Caballeros de la Mesa Cuadrada”

[11] Estos puntos, con abundantes ejemplos e instrucciones, los desarrollaré en la tercera parte de Sexo Iniciático.

[12] Tales son los casos de Zoroastro, Sansón y el propio Jesús entre muchos otros.

 

Apéndices

1)

1) La obra de Kiki Smith (Fragmento de LA SEXUALIDAD DE LAS BRUJAS. LA DECONSTRUCCIÓN Y SUBVERSIÓN DE LAS REPRESENTACIONES ARTÍSTICAS DE LA BRUJERÍA, LA PERVERSIDAD Y LA CASTRACIÓN FEMENINA EN EL ARTE FEMINISTA DEL SIGO XX – por Yolanda Beteta Martín – Universidad Complutense de Madrid)

1

Circe es el otro referente que inspira la iconografía de Search por sus conocimientos

mágicos y su carácter selvático. Las brujas medievales son reelaboraciones de varios

personajes de la mitología grecorramana caracterizados por sus conocimientos mágicos,

su nocturnidad y animalidad. Hécate, Circe, Medea o las Moiras constituyen el paradigma

de la bruja primigenia. Las habilidades mágicas de todas ellas, y principalmente de las

tres primeras, residen sobre todo en su dominio de las pócimas o filtros mágicos. Las

tres hechiceras mantienen lazos de parentesco que subrayan el carácter de transmisión

generacional femenina de los conocimientos de brujería y hechicería, siendo Circe quien

se convierte en el arquetipo de bruja que se impone en el imaginario medieval. En la

mitología griega, Circe era una diosa y hechicera que tenía la facultad de transformar

a sus enemigos en animales mediante el uso de pociones mágicas. En La Odisea de

Homero, su casa es descrita como una mansión de piedra que se alzaba en mitad de un

denso bosque alrededor del cual rondaban leones y lobos que, en realidad, no eran más

que las víctimas de su magia.

La escultura Search de Kiki Smith puede analizarse como reelaboración en clave

feminista y deconstructivista del arquetipo clásico y medieval de la «femme fatale»; la

mujer castradora que con sus artes maléficas engaña, debilita y neutraliza la virilidad

de los hombres. Kiki Smith redefine el paradigma de la «femme fatale» difundida por el

imaginario androcéntrico convirtiendo la voz en un símbolo de poder y emancipación

(el poder de la palabra como expresión de individualidad), y el ave, símbolo que el

discurso patrístico convierte en imagen de la supuesta naturaleza animal y selvática de

las mujeres, en una nexo de unión entre las mujeres y la tierra que permite enlazar la

obra de Kiki Smith con las diferentes corrientes del ecofeminismo (Puleo, 2011; Shiva,

2007). Una naturaleza selvática que Kiki Smith plasma visualmente con una gran fuerza

iconográfica en Born (fig. 4) donde una mujer nace directamente del útero de una cierva.

La deconstrucción del arquetipo de bruja que realiza Kiki Smith y su relación

de los ecofeminismos se percibe de una manera más evidente en su serie de mujeres

barbudas y en la serie de mujeres y animales salvajes, principalmente lobos y ciervos.

Las diferentes corrientes del ecofeminismo coinciden en señalar que en el orden

simbólico patriarcal existen conexiones entre la dominación que padecen las mujeres y

la explotación de la naturaleza (aunque dicha relación se interprete de manera distinta

según los diversos enfoques ecofeministas). Paralelamente, los ecofeminismos denuncian

la histórica asociación que el patriarcado establece entre las mujeres y la naturaleza para

legitimar su situación de inferioridad y dominio al alegar que la capacidad de las mujeres

para gestar las aproxima a la naturaleza y, por tanto, son susceptibles de ser explotadas

al igual que ésta (Mellor, 2000).

“Search” por Kiki Smith

Apéndice 2

Escena de “Los Caballeros de la Mesa Cuadrada”

Una villa. Se escucha el sonido de cánticos en latín, interrumpidos por golpes secos de madera.
Vemos una línea de monjes flagelantes cantando y golpeandose la frente con tablas. Pasan a un
grupo de aldeanos que están arrastrando a una hermosa y joven mujer vestida como bruja por
las calles. La arrastran hasta una casa extraña a las afueras de la villa. Un caballero
sale a su encuentro (Sir Bedevere).

ALDEANO 1: Encontramos una bruja. Podemos quemarla?

TODOS: Una bruja! Quémenla!

BEDEVERE: Como saben que es una bruja?

TODOS: Parece una bruja. Si, si parece.

BEDEVERE: Traiganla ante mi.

La traen al frente – una hermosa y joven mujer vestida como bruja

BRUJA: No soy una bruja. No soy una bruja!

BEDEVERE: Pero estás vestida como una bruja.

BRUJA: Ellos me vistieron así.

TODOS: No es cierto, no lo hicimos!

BRUJA: Ésta no es mi nariz, es falsa.

Bedevere le levanta la nariz.

BEDEVERE: Y bien?

ALDEANO 1: … Bueno, si le hicimos la nariz.

BEDEVERE: Sólo la nariz?

ALDEANO 1: Y el sombrero. Pero es una bruja!

TODOS: Una bruja, una bruja, quémenla!

BEDEVERE: Ustedes la vistieron de esta forma?

ALDEANO 1: … Eh … Si … no … un poquito … si … pero si tiene una verruga.

BEDEVERE: Por qué piensan que es una bruja?

ALDEANO 2: Porque ella me convirtió en una salamandra!

BEDEVERE: Una salamandra?

ALDEANO 2: (Despues de mirarse a si mismo por un rato) Bueno, ya estoy mejor.

TODOS: Quémenla de todas formas!

BEDEVERE: A callar! A callar! Hay formas de saber si es una bruja o no.

ARTURO y PATSY (su sirviente) llegan en este punto y observan lo que sucede con interés.

TODOS: Las hay? Bueno, dínos! Cómo saber, sabio Sir Bedevere, si es una bruja?

BEDEVERE: Díganme… Que hacen con las brujas?

TODOS: Las quemamos!

BEDEVERE: Y que otra cosa queman, aparte de las brujas?

ALDEANO 4: (pensativo) … madera?

BEDEVERE: Entonces, porque se queman las brujas?

ALDEANO 2: (casi en un susurro, dudando) … porque están hechas de madera…?

BEDEVERE: Bien!

Los aldeanos se animan cuando se dan cuenta de que llegaron a esta conclusión.

TODOS: Sí, es lógico. Por supuesto!

BEDEVERE: Entonces, cómo podemos saber si ella está hecha de madera?

ALDEANO 1: Construyendo un puente con ella!

BEDEVERE: Ah… Pero acaso no se puede construir un puente con piedras también?

TODOS: Ah. Si, por supuesto… Eh…

BEDEVERE: La madera se hunde en el agua?

TODOS: No, no, flota. Atémosle pesos y tirémosla al lago. Al lago!

BEDEVERE: Esperen, esperen… Díganme, que otra cosa también flota en el agua?

TODOS: Pan? No, no no. Manzanas… Caldillo… Rocas muy pequeñas …

ARTURO: Un pato.

Todos voltean a ver a Arturo. Bedevere lo mira, muy impresionado.

BEDEVERE: Exactamente! Entonces… Lógicamente…

ALDEANO 1: (Empezando a atar los cabos) Si ella… pesa lo mismo que un pato… entonces está hecha de madera.

BEDEVERE: Y por lo tanto?

TODOS: Es una bruja! … Un pato! Un pato! Traigan un pato.

ALDEANO 4: Aquí tiene un pato, Sir Bedevere.

BEDEVERE: Usaremos una de mis balanzas mas grandes.

Los conduce hasta una balanza bastante extraña, hecha de madera, cuerda
y piel. Ponen a la muchacha en uno de los platos y al pato en el otro. Cada plato
esta soportado por un tronco de madera. Bedevere revisa cada plato y entonces los
soportes son retirados. La muchacha y el pato se balancean perfectamente.

TODOS: Es una bruja! Una bruja!

BRUJA: Por lo menos fue un juicio justo.

TODOS: Quémenla! Quémenla! Hagamos una escalera con ella!

Los aldeanos se llevan a la muchacha dejando a Arturo y Bedevere mirándose con respeto…

GOCHO VERSOLARI

Duma Da Dum

29500-Jake_Olson-curly_hair-women_outdoors-guitar-road-musical_instrument-clouds-jeans-Nebraska-748x468

 

Duma da dum

dices y los jeroglíficos se vuelven pájaros

y duman y duman 

da dum.


 En este hecho de vivir,

cuántos cadáveres caen como lluvia

desde el  centro del sol


Du

Ma

Da

Dum


repites mientras cacarea la tarde

desafiante,

entre pendones y rostros de guerreros.


Da da di

Da da do

Da da du


Llueve mientras el silencio se concentra en un trozo de nube

y los aguaceros se retiran a un punto del cuarto

desde donde me miras desnuda,

con los milenios colgando de tu espalda

y en cada amor que nos recorre

la vejez gana una medalla

y una mano huesuda, achicharrada

nos va tejiendo

 desde el futuro

donde dadim dadam dadom

suena el balón 

de los milenios

de los instantes 

y en el  tiempo remoto, indefinido

encontramos el punto reptilínio

que olvidara la estrella 

dentro de la poceta de porcelana; que olvidara,

en  el último rincón del jardín

donde se abalanzan las lluvias de mañana

y trepa  el sol. 



GOCHO VERSOLARI

Variaciones sobre el Silencio

 

53276a463cf416b3d901e1640cc071cao

 

 

Tus pies se perfilan en el horizonte. De ellos

surgirán las nubes de la aurora. 

Después llegarás vestida de ave

y se precipitarán aludes luminosos

por las laderas de la media mañana. 



(Silencio negro.

Silencio blanco. Una copla

se desmaya en el pico del somormujo).


Silentes, las ramas del otoño

 se animan a morir 

mientras el inmóvil techo de la noche

se precipita en un atardecer licántropo. 



Cuanto silencio

en tu deseo 

hierático y arcano, 

alto como las torres de tu desnudez

colgadora de pendones 

pirómana de pasados

lejanos y reciente. 


Descalza te atreves a morir

y a revivir 

en el filo de la guadaña de la parca.

Descalza

escapas por suelos sembrados de uñas,

de dientes afilados,

de los panes deshechos de la tarde


Tus pies han llegado hasta mi cama. Calentando la noche

el sexo se precipita desde las cumbres del cuarto,

desde la luz precaria que brilla en la mesa de noche

y una bestia de aire enrarecido

se estrellan contra los pendones de la cama. 

 


Muestrame tus pies, 

cargados de milenios, de los fuegos primeros;

tus pies,

creadores de kalpas. 

(En tus dedos

los universos cuelgan en racimos).

El fantasma de las lluvias de la semana que viene

no deja de mecernos,

de acunarnos,

de cantarnos  los vórtices 

mientras un pájaro rojo y somnoliento

empuja el amor desde mi vientre.



(Cubre tus oídos:

las estrellas

                       aturden).

GOCHO VERSOLARI

 

A %d blogueros les gusta esto: