Introducción al Monstruo de la Desmesura.

 

 

Caminar por la ciudad pavimentada de sapos

es atravesar abismos

hacia la desmesura.

En ella el universo 

  se amilana, se achicharra, se dilata,

se engrosa, se tuerce, combustiona y por último

recibe tus pequeños pies 

en sus manos de tierra

   

Desde la sombra de tu ciprés

llegarás hasta el negro puente de antimonio. 

Cuando caigas al vacío,

cada metro de espacio recorrerá tu entraña

Crecerán en tu vientre

garras negras, invisibles

y alistarán los cielos un ejército negro en tu seno derecho,

un ejército blanco en el izquierdo

y los disparos saldrán por tus pezones

y serás a la única a la que hieran mientras la nieve

 forma coágulos de lágrimas

Bastaría una disonancia para que el monstruo de la desmesura

remonte desde las alcantarillas

desplegando desde sus patas

noches devoradoras de todo el pan

que amasara la luna.  


Bastaría saber si regresas

en el lomo de cada desmesura

o permaneces en el fondo del abismo, 

deslumbrada

por las  sirenas de acero y de saliva.

Te bastará con estirar el cuello.

Al estallar en tus pupilas,

los astros me alcanzarán la paz. 


GOCHO VERSOLARI

Dame la Llave

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Dame la llave de las tormentas,

la que he perdido en algún recodo. Extraño

esas noches de enero cuajadas de relámpagos,

donde los truenos molían piedras

un poco antes de la aurora.


Dame la llave de los cielos oscuros y andróginos

que guardan el sol en úteros de cuero

y encierran el pan en  médulas de hierro.

Dame la llave y adelgaza el cemento

con el que pretenden atiborrar el cielo.

Antes de tu rigidez,

del azul tumefacto de tus piernas,

dame la llave y escapemos .



Gotea la noche

sobre huérfanos edredones

sobre prados solitarios,

sobre verdes puñales de hierba

y de silencio.

GOCHO VERSOLARI

Nunca Niegues los Silencios de los Pájaros

 

 

Nunca Niegues

Los pájaros, 

se desdoblan lentos

en otros pájaros de colores más subidos

y vuelan rampantes

como obuses, 

como faros

hasta atravesarte las costillas

y antes que abras la boca para gritar

 habrán entrado a tu corazón

y desde ahora

al desnudarte, 

tu piel tersa mostrará el escorzo de las plumas

y el sueño de un ala 

mientras te retuerces en los brazos del amor

(y a eso de las doce te escaparás descalza

luego de haber olvidado tus zapatos

en la casa pequeña del atardecer). 


Nunca niegues los silencios de los pájaros. Tú misma

eres una masa caliente, palpitante

que día a día vuela entre los buitres sin alas

de la tarde. 


GOCHO VERSOLARI

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