Eterno y brujo nuestro amor

Eterno y brujo el amor

que me entregan

tus manos hechizadas.

Me confieren ternura,

deleite, pasión.

Eres un amor diferente,

que se respira mejor.

Estrellas de siete puntas

entran a mi corazón,

y penetran profundo

«acariciando» mi alma.

Tú, con un beso,

iluminas mi camino.

Con un beso encantado,

radiante, embrujado.

A los dos, hechizados,

va guiando el arquero,

y un erotismo divino

nos muestra aleteando sus alas.

Ya no es azul el cielo,

y las nubes no son blancas.

Los peces pasan volando,

cae llovizna de flores,

y calurosa es la nieve.

¡Todo eso, y más, lo consigue!

¡Nuestro amor brujo y eterno!

Soy ingeniero civil, graduado en el MICI (Instituto de la construcción de Moscú).
Inicié la actividad literaria (escribir, o intentarlo) a mediados de la última década del siglo pasado, porque leer sí lo he hecho toda la vida.
También me gusta el deporte.
Prefiero el relato corto, será por los tiempos actuales???

Los Reyes Magos enfrentan una navidad atípica

reyes magos

Ya casi terminaba el período de navidad. Las estrellas comenzaban a iluminar la noche del quinto día del nuevo año, y una en especial, vista al oriente, indicó a los tres reyes magos que debían comenzar a preparar sus maletas, sus grandes maletas cargadas de regalos.

¡Cuánto disfrutaban el alegre beso del niño agradecido! Pero más se complacían con el rostro de sorpresa de aquel que sorprendían con el regalo, aún sin que les enviara una carta.

El número de mensajes infantiles, solicitando obsequios, había superado los límites, y en realidad tuvieron que esforzarse para encontrar todo lo que esas mentes inocentes imaginaron.

Gaspar preparó un pichel para cada uno, con agua fresca del manantial subterráneo que salía de la tierra justo en el centro del portal de la casa; también colocó algunas frutas encima de la mesa, ubicada junto a la chimenea. También prendió una yesca de hongos para avivar la llama y que les diera calor antes de partir.

La noche avanzaba y la estrella de Belén titilaba con fuerza incitándolos a partir.

El mismo Gaspar se encargó de preparar los camellos; los alimentó bien, y además colocó una aldaba con hierba y agua en cada una de las monturas.

Él y Baltasar, con todos sus regalos listos, esperaban a Melchor.

Los tres reyes magos coincidieron que, al distribuirse los pedidos recibidos, Melchor había recibido la misión más compleja. En sus cartas encontraron algo que nunca habían tenido que enfrentar: ¡cuatro de los solicitantes eran mortinatos!

Cómo habían logrado enviar sus mensajes, ninguno de los tres Reyes Magos podía responderlo, pero sí estaba claro que lograron redactar una nota antes de dejar de respirar en el vientre de sus madres.

Y para colmo, ¡dos iban a ser jimaguas!

Gaspar y Baltasar insistieron con Melchor para repartirse los pedidos de los cuatro niños que nacieron sin respirar. Pero este no cedió, y respondió como un verdadero brahmán hindú.

—Los cuatro niños intentaron nacer en la India, esto puede ser un augurio, para mal o para bien, pero presagio al fin.

Gaspar y Baltasar vieron llegar a su compañero, con una expresión mezclada, de alegría y dolor, en el rostro.

—Ya casi debemos partir —dijeron ambos casi al unísono.

—Pero no he podido… —respondió Melchor.

—¿Con los de muerte fetal?

Tardó varios segundos para contestar.

—Las niñas sí serán complacidas. Las dos nacieron hace más de cuatro años, y ambas coincidieron en el pedido, que sus madres conocieran, este día de reyes, la futura llegada de un hijo.

—Y cómo… —preguntó Gaspar.

—Se me ha ocurrido colocar en la puerta de sus casas una pequeña cigüeña elaborada con la técnica del origami, y portadora de una nota en sus alas: «Baltasar, Melchor y Gaspar conocemos de su dolor por haber perdido a la niña, por eso le regalamos esta bella ave, informándole de su actual estado de gravidez.»

Baltasar y Gaspar se miraron desconfiando de la solución encontrada por su amigo, pero ya no había tiempo para cambios…

—¿Y los gemelos? —preguntaron.

—Creo que será el primer pedido dejado de cumplir —respondió triste Melchor.

—Qué querían.

—Enviaron cartas separadas, cada uno a escondidas de su hermano, no sé cómo, pero ambos sabían qué pasaría con ellos. Y los dos pidieron que le regalamos la vida del hermano a sus padres.

Los tres se miraron en silencio, y caminaron a los camellos.

Partieron con desánimo a entregar sus regalos…




 

Soy ingeniero civil, graduado en el MICI (Instituto de la construcción de Moscú).
Inicié la actividad literaria (escribir, o intentarlo) a mediados de la última década del siglo pasado, porque leer sí lo he hecho toda la vida.
También me gusta el deporte.
Prefiero el relato corto, será por los tiempos actuales???

Añorada primera cacería

Prometeo en la roca

¡Al fin lo dejaron cazar solo! Pero le impusieron  ciertas condiciones a cumplir en esa añorada primera cacería. Una tarde, desobedeciendo las advertencias de los ancianos de la aldea se adentró en las abruptas montañas del Cáucaso. El joven iba emocionado; muy contento en su primera cacería en solitario. Escuchó quejas y lamentos continuados encima de su cabeza y subió las rocas con algo de trabajo, allí encontró a un inmenso hombre atado de pies y manos a la piedra.

Estaba indefenso e impotente; una inmensa águila devoraba sus entrañas.

El muchacho no se dejó intimidar por el tamaño del animal, con mucho esfuerzo logró que levantara el vuelo y se acercó cauteloso al hombre.

—Soy Prometeo.

— ¿El que nos entregó el fuego? ¿Por qué estás aquí?

—El dueño del trono olímpico me observó con recelo desde el día que le pedí autorización para entregarles el fuego —calló un momento—. Zeus miró abajo y vio a los habitantes de la Tierra siendo capaces de vencer las mayores vicisitudes, logrando sobreponerse a los más grandes problemas. ¿Hasta dónde podrán llegar? Se preguntó. Y estremeció el Olimpo negándose a mi solicitud —concluyó.

—Pero tú lo hiciste.

—Y por eso estoy aquí.

—Hablaré con Zeus.

Prometeo intentó impedir que el joven cometiera semejante locura, pero este se había lanzado a correr y ya estaba demasiado lejos.

Demoró en encontrar el camino el Olimpo, y después de mucha insistencia logró ser escuchado por Zeus.

El gran Dios lo dejó hablar, y después de escucharlo encomendó de inmediato a la Euménide Alecto que lo sacara de la montaña sagrada.

Apenado se presentó el joven ante Prometeo.

—Sabía que no podrías. Pero todavía puedes ayudarme —una pausa—; regresa ante el máximo del Olimpo y recuérdale que yo puedo predecir el futuro —hizo una pausa más extensa—. Le auguro un destino fatal, como el de Cronos y otros que también dominaron la sagrada montaña.

Zeus lo vio regresar y sin escucharlo dispuso un castigo para aquel mortal tan atrevido: ayudaría eternamente a Hefesto en la fragua del hierro y el bronce.

Hera comentó a su pareja que la osadía, el arrojo y el esfuerzo realizados por el joven merecían oírlo. Y al enterarse del recado de Prometeo Zeus ordenó a Heracles que lo pusiera en libertad; pero exigió que, por la desobediencia, arrastrara eternamente en una pierna un pedazo de la roca que había sido testigo del castigo.

Prometeo agradeció a Heracles y bajó junto al osado joven, que regresaba orgulloso de su tan añorada primera cacería.

Soy ingeniero civil, graduado en el MICI (Instituto de la construcción de Moscú).
Inicié la actividad literaria (escribir, o intentarlo) a mediados de la última década del siglo pasado, porque leer sí lo he hecho toda la vida.
También me gusta el deporte.
Prefiero el relato corto, será por los tiempos actuales???

A %d blogueros les gusta esto: