Un día no estaré

Un día no estaré
Tú lo sabes.

Y qué pensarás, qué dirás de mí.
De esta vida vivida juntos por tan poco tiempo

Ya no tendremos que robarle tiempo al tiempo
Los minutos serán eternos conmigo a tu lado

Sin saberme en delito por ansiar estar cerca de ti
estaré siempre pegada a tu ser, sin siquiera saberlo tú

No te olvides de mi aroma, siempre fresco, siempre a flores

Cambiará mi olor en tu almohada, por una sutil presencia
que llegará a tus sentidos como un aroma meciéndose en el aire
Y sin dudarlo sabrás que soy yo, siempre a tu lado

Tal vez abrirás mis notas y sabrás que siempre estuviste en ellas

El día que marcaste tú limite ante mis provocaciones
La tarde que me robaste el primer beso
La noche que caímos en mi lecho en un mar de confusión

Encontrarás la evidencia del día que me descubrí
enamorada de ti y te supe perdido de amor por mí

 

De esos días y noches perdidos en nuestros brazos

De esa luna que terminó enamorada de nosotros dos

Recuérdame desde lo más profundo de tu ser
Ámame hasta la eternidad

 

Ámame siempre en el silencio de tus lágrimas
Encuéntrame en otra vida

En donde te estaré esperando

 

Pero hoy sólo di en un susurro, cerca de mi oído,

Cerca de mi corazón lo que tu amor vive por mí

Dime lo que tus labios dicen y desean de mí

lo que tu cordura extravió estando juntos tú y yo.

 

Con esa certeza me podré ir.
Con tu alma entregada a mí.

Puedes vivir

No soy tu vida, soy parte de ella

 

Mas recuerda cuánto te amo

Y no olvides cuánto llegaste a amarme

Te espero.

Ahí en donde lo nuestro por fin será eterno

 

Ahí en donde estaré a partir de este momento en que parto en mi camino al cielo

En mi camino en donde soy ya, parte del firmamento

 

NUESTROS HIJOS

REFLEXIÓN
Cada uno de nosotros carga una enorme bolsa llena de ilusiones y expectativas.
Caminamos por lunas enteras, a través de una senda que nos lleve a vivir en explosión cada sueño guardado en esta bolsa hecha con cada fracción de nuestro corazón.
Y sin pensarlo, en el camino nos enamoramos, entregamos una pequeña parte de nuestro tesoro y nuestro camino cambia.

Sin embargo, nada cambia más el color de nuestra vida, de nuestro cargamento y de nuestra bolsa misma que el regalo que el supremo otorga a algunos de nosotros.

El regalo de los hijos.

¿Cuántos de nosotros no hemos cambiado totalmente la bolsa de ilusiones que llevamos tejiendo por tantos años?

Son los hijos los que nos transforman en eternos, en infinitos.
Es tu hijo, es el mío; quienes se convierten en los ángeles que iluminan nuestro cielo y van marcando el camino en una aparente pérdida de sueños e ilusiones que se tornan en nuestra nueva visión.

Es por ellos. Ángeles con necesidades naturales, con necesidades especiales, con necesidad de más o menos atención; por quienes nuestros anteriores sueños se transforman en nuevos proyectos de vida.

Son nuestros hijos la certeza de la existencia de un ser divino que nos permite ser parte de su plan. Son ellos por quienes nos movemos, soñamos, respiramos, planeamos, vivimos y luchamos por trascender.

César, Octavio
Nora Arrieta

Llevo así varios días

Tomo de nuevo el teléfono, ya perdí la cuenta de cuántas veces lo he abierto y cerrado en tan sólo 40 minutos.

Como ha pasado los últimos días, camino, tomo un libro y no puedo avanzar de las primeras páginas, trato de ocupar mi mente en otra cosa; pero no. Imposible invades mi espacio, llenas mi obsesión con tu mirada y el recuerdo de lo que fuimos en el pasado.

Ahí está la tribulación: De lo que fuimos en el pasado.

-¿Qué tal si estás últimas palabras transforman todo?

Tal vez sean las últimas que necesito decir para que el universo decida si tú y yo somos una historia o somos dos separadas en tiempos y espacios.

Necesito otro café, no he podido decidirme. Necesito un baño caliente y un vaso de vino, y tal vez otro café.

Temo tu respuesta, temo que al escribirte o al llamarte seas indiferente y puedas morir en mi interior. A fin de cuentas sin ella, queda un halo de esperanza, casi transparente al que logro asirme cada mañana al despertar. Y qué será de mi existir si me otorgas un silencio.

-No. Eso bastaría para clavarme una daga dentro del corazón.

Es una espera eterna, tomar de nuevo el teléfono, abrirlo, cerrarlo e imaginar que suena por ti y sólo por ti.

Amado lejano y cruel; te llamaré  y no esperes un suplicante te amo. Te hablaré claro – Te quiero en mi vida, ayúdame a tenerte en ella con una respuesta clara y sencilla saliendo desde tus entrañas.

Marco, cuelgo y vuelvo a marcar.

¡Eres tú al otro lado!

A %d blogueros les gusta esto: