Yo no soy sólo mis años

¿Cuántas de nosotras miramos sólo a la del espejo cuando han avanzado los años?

Cuando podemos mirar a través de nuestra propia mirada y ver la esencia perfecta que es nuestra alma

Yo no represento mi edad

No soy una colección de hojas de calendario arrancadas de raíz

Yo no represento mi edad

Porque no soy el paso implacable de Cronos sin freno ni causa

 

No soy mis años pasados

No soy los años que vienen

Sin saber si serán lustros, décadas

Sin saber que pueden ser segundos nada más

 

Soy tan solo aquella que ha vivido por lunas incontables hasta el día de hoy

Mi cara es la dicha y el enojo que muestra lo que calla mi alma

Mis ojos reflejan los amores que aún llevo tatuados al corazón

Mi cuerpo entero representa mi pasado, mi presente, mis ilusiones y un poco de mi futuro

 

Soy el reflejo de las decisiones que tomé

De los amores perdidos y de los que me engañaron

De los que perdoné y a de los que aun no perdono

De los amores que debo guardar en secreto hasta mi eternidad

 

Yo no represento mi edad

Porque no tiene edad la vida que he vivido

Porque no tiene edad el mar de sal que he llorado

Porque no tiene edad la gloria que siento al mirar las estrellas

 

Cada una de mis canas son la ciudad que habité

Una a una las arrugas de mi cara son los logros que abracé

Son la lluvia que me ha bañado en interminables segundos

Cada que he caminado con las manos extendidas para recibir su bendición

 

No represento una edad

Represento un mar embravecido de olas que llevan vida

Represento a la poeta que con sus palabras ha robado tu corazón

Siendo la lágrima que lloras o la risa que contienes al beberte mis palabras

 

No represento mi edad

Porque la pasión de vivir se puede ver sólo en vida

En cantidades infinitas de vida que se sorben a cada segundo

Porque soy más nada que tiempo guardado dentro de mí

Envuelto cada día en infinito amor

¡Rota! Quedo completamente rota

Rota, es la manera en que queda mi espíritu. Roto mi mundo y el mundo en el que viví por unas cuantas lunas, al verme en el espejo y saber que no soy más el reflejo de lo que añora tu alma.

¡Rota!

Quién iba a decirme que quedaría rota

Rota ante las palabras que sé le regalas a ella

Con la certeza infinita de ser las mismas que guardabas para mi

 

¿Acaso no eras ya placer del pasado?

Si éramos el hastío que brinda un matrimonio fallido

Si llegó el día en que reinaba nada más que simple cariño

Si éramos pareja de años sin vida y expectativa

 

Y después de tantas lunas

Y después de tantos ciclos

Eramos luz gris y serena

Eramos costumbre ciega

 

Y hoy al caer la noche, cae la negrura en mis entrañas

Cae el dolor de saber que no eres posesión divina

De mis manos, de mi cuerpo, de mi pensamiento acaso

Que aquello que yo creía era tan sólo mío, le pertenece a otra

 

 

De otra esperanza son tus palabras

Tus amaneceres y tu último aliento al caer la noche

Es de ella el latido que te levanta cada mañana

Es de ella el motor que te invita a mirar el brillo de la luna

 

Y ¿Cómo me encuentro yo?

¡Rota!

Absolutamente rota del corazón y del alma

Rota de aquello que llaman ego

Rota de mis ilusiones y de lo que fuiste tú

 

Perdiendo el control de tus emociones

Perdiendo el piso por la caída de mis estrellas

Una a una apagándose ante tus ojos que no quieren mirarme más

Ante tus manos que dejaron de ansiarme tanto

 

Rota, pero entera para encontrar mi faz

Esa que por un momento escondí entre las manos

Mi faz hermosa y perfecta que me pertenece a mí

Sin importar si estás tú o nebuloso en el pasado quedas

 

Me levanto

Recojo uno a uno los pedazos de mi corazón

Lo uno con mi propia sangre y me armo de valor

Me miro al espejo y avanzo hacia el futuro que extiende su mano

 

Camino con la certeza de no poseer más tu corazón

Abrazando la gloria de haberme bebido los mejores días de tus años

Abrazando la gloria del brillo de las estrellas que me envuelve

A partir de hoy

Desde el fondo de mi corazón

 

Desde el fondo de mi corazón bajo el cobijo de las estrellas del cielo

Tuve la oportunidad de apoyar en uno de los derrumbes de la ciudad de México. 

Al principio cargas cubetas con escombros, madera y ladrillos, después el corazón se encoge cuando empiezas a sacar muebles y juguetes que fueron de alguien.

Vi salir a una persona viva y caminando, y vi salir a otra que no sobrevivió.  

Ya empezando a alejarme de ahí vi a una señora llegar corriendo, una de las peores sensaciones de mi vida: verla asomarse a la esquina y ver su rostro mientras dijo “-¡Ay! Dios, si es mi edificio” (CLDLA)

 

Amaneces dentro de tu cama, tibia y con el aroma de la vida que has vivido hasta el día de hoy, sin imaginarte que en tan sólo unos segundos te cambian la existencia.

 

A veces tan sólo como un espectador que se mezcla con el dolor de los demás, a veces perdiendo la vida o todo lo que te quedaba, anocheciendo desnudo al amparo solo del cielo y las estrellas sobre tu ser.

 

Ellos, así lo vivieron.

 

Miles de personas que llegaron al amanecer con la certeza de sus planes, de su rutina laboral y de sus días en pacífico correr. Almas que estuvieron presentes, cuando,  alrededor de la una de la tarde el universo se movió contando acerca de su propia vida, de sus enojos y de su propio recorrer.

 

¡De cuántas personas la vida cambió!

 

Él, dentro de la nube que cubre el anonimato; al saberse seguro salió al escuchar el estruendo de un edificio mientras era presa del derrumbe.

Vio la fragilidad de la vida, la fortaleza de la gente que ayuda sin importarle su propia seguridad, levantó piedras y trozos de la vida perteneciente a almas que no conoció, puso al resguardo de la luz de la tarde cuerpos vivos y cuerpos vacíos, bañó sus ojos con lágrimas que pertenecían a las familias que perdieron un hijo, un padre, una madre, un nido ahora en ruinas.

 

Su vida, en segundos, se ha transformado para siempre, desde el fondo de su humano corazón.

.

 

Él logró vencer la sensación del movimiento terrestre, y puso sus segundos al servicio de la ayuda, de la recolección, del deseo por que cada uno volviera a tomar su propia vida en sus propias manos.

Intentó volver a la brillantez de sus días, mas no contaba con toda esta tristeza viajando en los cielos; con la necesidad de volver al pasado y recobrar la paz.

 

Él, que tiene obtuvo el don de beberse los sentimientos y los fantasmas de la humanidad; hoy tiene dificultad para salir a las calles sin ser el receptáculo del vacío de todos aquellos que perdieron todo, menos el temor de sentir de nuevo la danza fatal de la Tierra.

 

Su vida, en segundos, se ha transformado para siempre, desde el fondo de su humano corazón.

 

Ella, que perdió su casa. La que soñó y construyó por décadas

Ella, la que besó a sus hijos por última vez antes de dejarlos en el colegio

Él, que se encuentra sólo entregando los cuerpos amados de vuelta a la luz universal.

Ellos, que aparentemente sólo cargaron cajas de víveres en un refugio

Ellos, que al repartir un trozo de pan regalan esperanza

 

Su vida, en segundos, se ha transformado para siempre, desde el fondo de su humano corazón.

 

Y es hoy, que lo único que puede hacer un enlazador de letras en recuerdo de aquello que fue la gente entre su gente, hace casi ocho mil minutos, es hacer mención y homenaje a los protagonistas de aquellos eternos segundos en que la tierra tembló.

 

Cuando vio palomas anunciando y cargando el temor y dolor de tantas almas, cuando lo único que pidió al universo fue la permanencia eterna de los seres que ama.

 

Hoy que su deseo es tenerlos rodeados entre sus brazos para expresarles todo el amor que lleva en su corazón en este momento y para siempre.

 

Mi vida, en segundos, se ha transformado para siempre, desde el fondo de mi humano corazón.

 

 

 

 

 

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