Amantes

Algunas veces, algunos amantes nos invaden con su presencia, incluso en los momentos en que se encuentras apartados en tiempo y espacio; ellos son los que duran para siempre. Los que recordamos al andar, al transitar por las calles, al dormir sueños profundos.

 

Apenas puedo recordar

viene a mi mente todo de manera nebulosa

sin claridad, apenas asomándose entre la cortina del deseo

de ese deseo entibiado por lunas enteras

 

Casi sin darme cuenta,

me encuentro apretando mis labios,

como si lo hiciera teniendo tu piel entre ellos

como si tu pecho estuviera frente a mí

 

Entonces. . .

me descubro pensando cada segundo en ti

en ese momento en que tus sensuales dedos

rozan mi espalda, invadiendo espacios antes prohibidos

lugares del deseo en que antes nadie navegó

 

Retengo un suspiro, seguido de un ahogado grito

al sentir tu pecado entrar más allá de los límites

penetrar en aquel rincón en donde, tal vez, no está permitido

invadir desde ahí hasta el último de mis sentidos

 

No te detengas, no abandones esta locura

sigue el vaivén de tus caderas sin parar un solo instante

posa tus besos sobre mis espaldas

llévame hasta las estrellas con el ritmo de tus ganas

 

Y no

No te preocupes por mirar mis ojos

que de sobra sabes lo que mi mirada habla,

concentra tu fuego sobre mi cuello

permanece sellando en tu recuerdo la silueta de mi espalda

 

No te detengas

 

Entra hasta las entrañas

de mi cuerpo, de mis besos, de mis ansias

Llévame hasta el mismo cielo

tomando mi nuca, mi espalda

Y no.

No es necesario

cruzar las miradas, mirarnos de frente, ni decir palabras

no es necesario besarte en la boca

si tengo tu fuego recorriendo entero

mi cuerpo en silencio ante tu deseo

 

No te detengas

Ni hoy, ni mañana

ni en tu intento eterno de poseer mi cuerpo

 

 

 

 

 

 

“Me llamo Nora, vivo en la ciudad de León en México y tengo 51 años.
Desde siempre me ha encantado leer y crecí con historias de cuentos y hadas en las que los sueños se hacen realidad.
Me encanta la novela histórica y la poesía.
En mi juventud escribí y publiqué algunas obras y abandoné las letras para retomarlas apenas hace un año, disfrutando muchísimo pintar en pliegos mi vida y las que me puedo robar en mi andar diario.
¡Gracias por leerme y sentir mis palabras en tu ser!.

Me miro Inerte (Llorando mi propia muerte)

Implorando perdón a esta parte que muere en cada persona cuando se va la alegría de vivir antes de la llegada de la inminente muerte

 

Frío, siento que un gélido frío invade mi corazón

No puedo distinguir si cae del cielo o sale de mis entrañas

 

Llega a mis pies y me llena de temor

Me cubre de plena tristeza,

se convierte en lágrimas perpetuas

sin dejarme siquiera respirar

 

Me pesan demasiado las alas que penden sobre mi espalda

y, sintiéndome destrozada entre punzantes latidos

me quedó tumbada sobre dura piedra

sobre mi propia lápida, sobre mi propia muerte

 

Me miro desde un palco etéreo tendida e inerte

puedo observar mis manos cruzadas sobre mi pecho

el delirio de mi propia mirada

y la triste faz con la que cerré mis días

 

y ¿Cómo no va a pesar el delirio de la muerte?

 

Si el peso de mis alas soporta tristezas y decepciones

si la lápida en que me encuentro guarda más que mi propia muerte

 

¿Cómo no va a pesar el delirio de la muerte?

Cuando son las ilusiones quienes fueron sepultadas

cuando es la amargura de la vida sufrida

quien bajo tierra lucha por ser eterna

 

No puedo llorar, ni exhalar, ni expresar

el interminable dolor que llevo dentro

 

La muerte me recuerda que fue desde la vida misma

que estaba mi alma muerta, pendiendo en el universo

Si burlona me golpea en la cara y me recuerda

que yo me encontraba muerta desde antes de su atrevimiento

 

Me acerco en un intento de tomar mis manos

de acariciar mi mejilla y hasta de darme un beso

Quisiera poder abrazar este gélido cuerpo

y entibiar la tristeza que congela mi alma

 

¡Perdón! ¡Perdóname!

Imploro al tiempo

le ruego a mi pasado intentando suavizar el presente

Me hinco y pido perdón a mí misma

por haber perdido el tiempo

por haber perdido cada instante de mi vida

por elegir perder la risa, las ilusiones y la alegría

 

¡Perdón! ¡Perdóname!

Imploro al tiempo

Imploro a la desdicha

Me imploro a mi misma

 

“Me llamo Nora, vivo en la ciudad de León en México y tengo 51 años.
Desde siempre me ha encantado leer y crecí con historias de cuentos y hadas en las que los sueños se hacen realidad.
Me encanta la novela histórica y la poesía.
En mi juventud escribí y publiqué algunas obras y abandoné las letras para retomarlas apenas hace un año, disfrutando muchísimo pintar en pliegos mi vida y las que me puedo robar en mi andar diario.
¡Gracias por leerme y sentir mis palabras en tu ser!.

Esta noche ha muerto la hechicera

De nuevo aparece la hechicera frente al brillo de la luna, mas este no es un cuento; es la fatídica historia de ella, que entre hechizos y conjuros; no ha podido atraer el amor que tanto clama a las estrellas.

 

Ella, que danza cada noche y entre mágico fuego se confunde con los vapores de la ruda, del romero y de la luna que ella misma enciende.

 

Ahí está la fracción más dolorosa de su existencia; ella puede hacer que todo suceda como es su deseo, le basta pensar y conjurar hasta el viento que surca los bosques y arrasa hasta con la luz de los amaneceres; le basta pensarlo solamente, para encender y apagar el brillo celestial que nos envuelve cada noche. Y no. No puede lograr que él y su corazón se aten a su anhelo tan sólo por un minuto, tan sólo por un segundo.

 

La observo cada ciclo, atada a las estrellas, elevando sus brazos en espera de su amando, que; lejos de atarse a ella, danza sin rumbo perdiéndose en la desesperanza del tiempo que indolente se burla de esta hechicera que no atina a conquistarle.

 

Elevo mi hechizo para encontrar tu corazón

Elevo mis ansias de ser amada por tan sólo un trozo de tu alma

Clamo y conjuro un beso de tus labios día a día

Y despierto con la realidad de saber que estás lejano

 

¿Qué debe hacer para lograr que tus pasos sean andados hacia ella?

Tal vez volver a nacer y ser blanca como el agua que corre en los ríos del frondoso bosque. Quizá el secreto sea nunca haber conjurado, ni haber sido poderosa; tal vez sea nunca antes haber sido la fuerza que mueve el ritmo del universo.

 

Sentada y atada de manos espero día a día que salga la luna

clamando y mirando fijamente a las estrellas para que traigan tu amor

llorando como nunca una hechicera había llorado

sufriendo en espera de la muerte, que me invade aún estando viva

 

Sólo se observa el humo disipándose dentro de la penumbra del bosque, en el que ella ha quedado tendida, muerta en alma y ahora en cuerpo; porque al no conseguir sus amores ha pedido a la luna se lleve su alma en el último brillo de esta última noche.

Me voy, te espero en otra vida

allá en donde te ataré desde el principio

ahí en donde me amarás, igual que yo

hasta la misma etérea eternidad

 

“Me llamo Nora, vivo en la ciudad de León en México y tengo 51 años.
Desde siempre me ha encantado leer y crecí con historias de cuentos y hadas en las que los sueños se hacen realidad.
Me encanta la novela histórica y la poesía.
En mi juventud escribí y publiqué algunas obras y abandoné las letras para retomarlas apenas hace un año, disfrutando muchísimo pintar en pliegos mi vida y las que me puedo robar en mi andar diario.
¡Gracias por leerme y sentir mis palabras en tu ser!.

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