No dudas

Tuvo miedo de todo
Tuvo acierto con poco.
Fueron años difíciles.
De amores perdidos.
De sueños dormidos.
De jardines en rama.
Tuvo coraje.
Y asumió censuras.
Se hizo fuerte,
derrumbó dudas.
Divisó el mundo
e hizo de los errores
un castillo de culpas.
Rompió con todo.
Miró a la luna.
Se maquilló los labios.
Comenzó desnudando
su alma, su cuerpo, la calma.
Caminó descalza
reclamando respeto,
buscando el calor
de los que nunca la hirieron.
Ya no tuvo miedo de nada
Ya no sufre por todos.
Ya se quiere y se ama.
By Miriam Giménez Porcel.

 

Tu regalo

Me gustaría recibir un regalo lleno de sueños. Impredecible. Incierto. Me gustaría palparlo, cerrado. Olerlo. Intentar adivinarlo. Y, cuando me vea incapaz de lograrlo, abrirlo.

Desearía recoger de tus manos algo único. Increíble. Mágico. Que lo hayas pensado tanto, que tus ojos se humedezcan al entregarlo.

Me gustaría que pusieras en el empeño lo mismo que yo al desearlo.

No se debe exigir. No se debe esperar. No se debe subestimar. Pero yo exijo. Espero. Subestimo. Porque, en ocasiones, pongo el listón muy alto, y deseo lo mismo.

Y no es sencillo. Y lo entiendo. Y en dos días olvido. Pero al momento, ¡ay, al momento! No quieras saber lo que pienso al momento.

Dirás tú: “Las mujeres y su temperamento

El marido y esos olvidos en el tiempo, siempre diré yo.

By Miriam Giménez Porcel.

Ser mujer

He recuperado las ganas de reir, esas que pensé que jamas volverían.

He recuperado las ganas de decir alto y claro que soy, que puedo, que ya no temo.

He recuperado ese instinto animal que me hizo indomable, y que yacía dormido en mis adentros.

He recuperado a la mujer salvaje que siempre supe que estaba, y no salía.

He recuperado la verborrea escondida que le avergonzaba alzarse, por temor a no ser escuchada.

Y no es orgullo.

Ni más fortaleza.

Es creer en mi, aunque nadie crea.

Es sentirme viva, porque mi cuerpo vibra, ama, resplandece cada día y había quien lo apagaba con una sola palabra.

He recuperado aquel concepto de las abuelas, el que todas sabemos, el que no nos aplicamos, y a veces, ni nos creemos. Somos fuertes, somos grandes, somos guerreras. Somos las que damos la vida, y las que cuidamos cada día. De que todos sonrían.

Somos las que al caer, resurgimos con más fuerza. Somos las que sin agresividad, sin necesidad de alzar la voz, abrimos más puertas. Somos todo aquello que todos saben y algunos no reconocen. Y hoy más que nunca toca gritar que, esta vez si que es orgullo: Somos imparables y ser mujer no es ser más grande, ni mejor que nadie.

By Miriam Giménez Porcel.

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