Acero y plomo

 

 

 

 

 

 Se fue despojando lentamente de las vestiduras que la cubrían, le dio la sensación que de una cebolla se trataba, no se había percatado en ningún momento de la multitud de capas que su cuerpo envolvía ¿eran su protección o eran su mortaja?

Le sobraban todas, ya no podía soportar tanto peso encima y decidió arrancarse la piel a dentelladas. Sorprendida y asombrada, ante el espejo contemplaba la deformidad que éste le mostraba. No era una cebolla, no, ni era nada humano lo que el espejo devolvía, la imagen que se reflejaba en el cristal era la imagen de la cobardía.

Cubierta quedó con acero y plomo y ni siquiera la piel ahora arrancarse podía, estamparse contra la pared fue su segundo pensamiento, más la coraza no se deshizo y atravesó la mole el duro cemento.

Pobre corazón aprisionado entre tanta cobertura, emparedado en su prisión y su locura, vivió aferrado a la idea de escapar del dolor que produce el desamor y huir del alcance de las erradas flechas que lanzarle pudiera la torpeza de  Cupido.

Deshacer el error cometido no lo conseguirá en esta vida, necesitará morir y renacer tantas veces como capas recubren su cuerpo. Fundir el plomo y el acero hazaña de Titanes resulta.

En la esperanza y el consuelo pone  el acento, en que pronto un espacio en su pecho quede abierto y de un disparo certero en el centro, de su cárcel Cupido la libere permitiendo que en su corazón, ya sin espinas que le duelan,  el amor vuelva a ser de nuevo su dueño.

 

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Tu mirada

 

 

 

 

 

Ante el embrujo de tu mirada mi voluntad se rinde y se somete,

incitante y provocadora de pecados permitidos y de miles de deseos.

Bellos sentimientos desatas, emociones múltiples con tu caricia

despiertas,

pasiones, lujurias y anhelos de tu mirada destilando fuego.

Cautivas y te adueñas de mis sentidos que ante ti se pliegan sin

oponer resistencia.

Como encantadora de serpientes hipnotizas y embelesas mi alma,

absorbes mi razón por completo y mi corazón subyugas con tu

encantamiento.

 Enervante y misteriosa, sugestiva y tierna.

Presa en tu espejo me contemplo y me veo como tú me reflejas,

diosa enamorada  encadenada a la seducción del intenso deseo.

 Poder misterioso que sobre mi piel ejerces,

enardecidos mis sentidos se alertan

cuando tu avaricia desciende por mi cuerpo y recorre cada palmo de

mi universo.

De besos y caricias me hablas cuando de fuego tus pupilas se inflaman

 y en el ardor de esa llama es la mía la que busca tu mirada,

la que  provoca tu encuentro, la que te acaricia y te besa.

Mirada lasciva, cristalina y serena, lujuriosa y dialogante,

lenguaje de amantes cuando las miradas se encuentran y estallan

y se devoran  hambrientas,

ávidas  por expresar su amor acallando el silencio amortiguando y

seduciendo las palabras.         

 

 

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Contienda

 

 

 

 

Palabras y más palabras, sonidos sin sentido que profiere mi boca liberando la mente de pensamientos. Con rapidez se esfuman a través de una enmarañada madeja con toda suerte de filigranas e incoherencias.

Pretenden engañar a la más poderosa de las máquinas,  llevar con sutilezas por otros derroteros a su oscura materia. Acelerado momento en que la tensión se mantiene entre mente, alma y cuerpo, cuestión de entrenar y ejercitar métodos de salvación para ahuyentar los criterios impuestos.

Pérfida maquinaria, no deja que nadie la desvíe del camino que se traza. Viscosidad encefálica, dictadora y déspota de un cuerpo y un alma que rehuyen de tu gobierno.

Monólogos,  diálogos y mantras surgen en el silencio como batalla para oscurecer tu reino pero tu tiranía y prepotencia no cesan. No te rindes, siempre dispuesto a presentar las armas en la contienda que mantienes abierta. A pesar de las artimañas que te inventas no consigues siempre tus propósitos de mantener el alma inquieta.

Te enfrentas a un gran poder al tuyo opuesto y que sobre ti se eleva. Emociones y sentimientos habitan en el reino del corazón, soberano que manipular no se deja, por encima de tus dominios se halla y te hace frente con sus propias reglas.

 

 

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