Fragancias

 

 

 

 

 

Siguió la huella que le marcaba aquel rastro de embriagadores aromas, se dejó llevar como sumida bajo los efectos de algún narcótico y se internó en la frondosidad del bosque sin pensar. En su interior había una idea prefijada y no podía eludir su objetivo ni mantener la atención en nada más que no fuera  el rastro de aquella fragancia que el aire fuera dispersando. Su olfato se agudizó y su ser quedó  impregnado de todos los aromas, esencias desconocidas que se incrustaron en su piel y transpiraban al mismo tiempo sus poros. Fluido mágico que de entre la vegetación manaba, aromas que conformaban una extraña combinación de distintos materiales sin poder descifrar con certeza su origen y formas, textura o sabor, aunque tampoco le importaba demasiado averiguarlo, todo eso era irrelevante. Se encontraba en un estado de embeleso total y su único interés se hallaba en seguir  la estela de aquella fragancia y entregarse a la danza de sensaciones que suscitaban a su alma.

La belleza del bosque era inenarrable, lanzó un gemido maravillada a modo de exclamación al contemplar lo que la rodeaba, flores de múltiples colores, campanillas, margaritas, toda una gama de salvaje vegetación como jamás imaginara que existir pudiera. Hierbas aromáticas, romero, tomillo, salvia, hierbabuena, infinita variedad que no sabía identificar, comunión de colores y esencias. Sentía la sensación de haber entrado en otro estado de conciencia, que había sido transportada a otra dimensión, a un paraíso de idílica belleza.

Suspiró emocionada, henchido su corazón por el puro y limpio aire que allí se respiraba. Observó las cristalinas aguas del río que calmo transcurría. Se acercó a su orilla y en el nítido espejo con asombró observó la imagen que le devolvía. Contempló su cuerpo que brillaba con luz dorada, destellos que su cuerpo envolvían haciendo que pareciera un dama de cuento de hadas. Fue tal la emoción que la embargaba que en una oración pidió al Universo un deseo. Quiso ser parte de la vegetación, quiso formar un todo con la luz radiante que el paisaje componía, quiso sumergirse en las aguas del río y ser habitante de su fondo, quiso ser aire puro con el que limpiar los males que asolaban el mundo, quiso ser una fragancia más de la frondosa vegetación de aquel paraíso.

Se dio cuenta inmediatamente que eran muchos los deseos que solicitaba. Tantas cosas quería ser para formar parte del paraíso en el que se hallaba que el Universo le pidió que unificara sus deseos. Resumió la solicitud y pidió con gran fervor formar parte de las aguas del río para ser nutrición y alimento de la vegetación, ser aire al mismo tiempo y expandir la gama de fragancias por todos los planetas. La luz que su cuerpo irradiaba se desdoblo al instante de la petición formulada, una parte se sumergió en las cristalinas aguas y la otra parte se fusionó con el aire convirtiéndose en portadora de bellas fragancias.

 

 

 

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Tantas veces como…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando todo parecía que se iba a derrumbar, cuando el mundo creyó que bajo sus pies se hundía, cuando ya pensó que la luz del día jamás brillaría y el sol nunca más sus rayos acariciarían su rostro. Cuando todo apuntaba al desastre total y apocalíptico del paisaje de su infierno un enorme estallido mezcla de locura y coherencia acabó con el caos que reinaba en su mundo interno.

Como un detonante que activó el entendimiento el estallido lanzó flamas incendiarias que restauraron el sentido. Necesidad imperiosa y urgente de entender todos los porqués para salir del abismo movida por el mismo amor que por la vida sentía, por el amor que hacia si misma siente. Ese inmenso amor la llevó a creer ciega y firmemente que aún en los más catastróficos momentos puede encontrar una luz que ilumine la salida.

Se abrió el diálogo entre el Ser supremo de su reino y las negaciones y contradicciones que la hicieran prisionera. Recuperó el control y el poder que en manos de la negación dejara y su voz hizo valer claro y fuerte para que no hubiera lugar a confusiones sobre quién legislaba en sus tierras:

tantas veces niegues mi existencia, tantas veces gritaré que me amo, tantas veces prohibas y cohartes mis libertades, tantas veces proclamaré que solo yo soy mi dueña, tantas veces niegues mi derecho al goce y placer del alma y del cuerpo, tantas veces me deleitaré con merecidos regalos y sublimes complacencias, tantas veces me sometas a voluntades que no desee, tantas veces te mostraré mi libertad como eslogan de mi estandarte, tantas veces como  recrimines mis actos y me sometas a tu juicio, tantas veces  me reafirmaré en que me abrazo a mis derechos y me permito ser lo que soy con mis defectos y virtudes, mis errores y mis aciertos, en el destierro queda la rigidez que me impones para mostrarme flexible conmigo.

Me permito y me acepto como ser humano e imperfecta persona que soy y por más que mantenerme quieras bajo el terror de tus garras siempre buscaré la forma y me las ingeniaré para salir airosa en la batalla y deshacerme de tus cadenas. Siempre indago el cómo y el porqué para librar contigo, mente hostil, las contiendas necesarias hasta que llegue el momento en que no vuelvas en mi vida a aparecer con tu voz inquisitiva emitiendo falsos juicios sobre mi persona y sobre mis actos, culpándome de todo el mal cuando no hay culpas ni culpables y condenándome de por vida a un inmerecido cadalso.

 

 

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Se vistió el día de ilusión

 

 

 

 

 

 

 

Se vistió el día de ilusión con el nuevo brillo que tus ojos propagaban. En mi ser se adentro tu luz y el corazón la recibió con jubilosos latidos. Inundado quedó mi mundo de destellos incendiarios, desbordándose los sentidos al contemplar cautivada la belleza de tu mirada. Se aplacó la oscura voz que en la noche impedía el sueño, se inflamó el corazón de ardientes llamas al conectar con la llamada que tu latido emitía.

Se vistió la mañana con sus más bellas galas, el más selecto atuendo que eligió con sumo mimo de entre las prendas de su vestuario. Radiante despertar con lágrimas de emoción al comprobar que en la noche el brillo no se desvaneció y en mi ser permanecía vivo.

Se viste de lluvia y fuego el día, de brisa cálida y de fresco aliento, se perfuma la mañana el cabello con sutil aroma a  jazmín y a hierbabuena. Se viste el día con el olor a tu amada  esencia y a cálida fragancia que mi alma genera. Se viste el día con amor abriendo las puerta a la ilusión al ver florecer el jardín que con tanto mimo cultivaba.

Se viste mi corazón de perpetuo amor sin lugar para la vista atrás volver, sin tiempo que perder en pasados que ya fueron. Amanece el nuevo día y se prepara para marcar un antes y un después sin espacio en el corazón para rememorar historias de desesperanzas. Se viste el día de único y nuevo sol porque solo AHORA es motivo y razón de cierta existencia, de la musicalidad de este sereno latir que con su melódica cadencia a tu latido acompasa.

 

 

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