Chafalonía social

Vida es un término que tiene múltiples significados. La vida es tan amplia que a veces no somos capaces de contemplar su gigantesca magnitud, la mayoría del tiempo nos limitamos a vivir como seres embutidos en ropa que caminan ajetreados cumpliendo un papel sugerido por la sociedad, como una nana que se nos canta para adormecer nuestro correcto funcionamiento cerebral. Últimamente golpea las paredes de mi cráneo, como un viajero que quiere resguardarse de la lluvia, el término realidad, y una sonrisa acude a mis labios, pero hago todo lo posible por que no se refleje en ellos. La realidad en que vivimos es tan solo la ficción que entre todos hemos creado. Creo que está bien no olvidar tal premisa, para así no culpar a invenciones divinas sobre nuestro destino. Teniendo claro que todo es un simulacro dentro de una bomba de humo ¿Como conseguir ver la parte de la realidad que siempre esta oculta tras una cegadora humareda que distorsiona la percepción orientando tus pensamientos, sueños y deseos? ¿Como saber que algo de lo que haces, un mínimo gesto, un detalle, una sola idea, incluso las incuestionables rutinas diarias, tienen sentido? La propia existencia que vivimos ¿Es real? ¿Quizás podríamos vivir de otra forma distinta a como lo hacemos? ¿Como saber que lo que quieres es lo que sientes? ¿Cómo distinguir el primer amor del impulso sexual adolescente? ¿Acaso te conviene ese trabajo que tanto anhelas y que seguramente convierta tu vida en un esclavismo mal remunerado que acabará agriando tu existencia sometida a la voluntad de la producción en beneficio de otros? Aburguesas tu vida en torno a lo que se espera de ti, ¿Pero lo haces realmente por ti? Pienso que no, todos somos un proyecto de nosotros mismos, de nuestras ideas, de nuestros sueños, proyecto que durante el transcurso de nuestra vida postergamos continuamente en detrimento de las exigencias de las circunstancias externas y siempre somos un propósito inconcluso; al fin y al cabo nada depende de uno mismo si lo que se pretende es tener vacaciones pagadas una vez por año. Siempre he pensado así, y puede que sea una visión inocente del mundo, a veces he pensado que se trataba de la rebeldía juvenil, pero con la edad cada vez lo tengo más claro; me niego a estar atado de pies y manos por un trabajo aséptico y por una existencia modélica que no me permitan disfrutar los niveles básicos de la vida. Recuerdo aquellos años en la facultad preparando el futuro. Según el manual estándar de la felicidad aquellos fueron quizás los mejores años de mi vida, pero ¿Cuál es ese futuro con el que soñaba y dónde está ahora? ¿Qué es de aquella felicidad? Probablemente yace descuartizada en los pozos abisales de mi ser. Mientras se está vivo todo es presente y el presente actual no pinta nada bien para alguien como yo. A veces no puedo dejar de pensar en estas cuestiones y por mucho que lo haga nunca encuentro una respuesta que me conforme o me conforte, nunca llego a aclararme en cuanto a todo lo que me rodea, y pienso. Pienso como bálsamo a esta locura. Puede que haya dejado de ser un niño físicamente pero mantengo mi visión el mundo como tal, lo cual hace que el mundo de los adultos me parezca aburrido, insípido, inapetente, soporífero, desesperante…

Estos pensamientos que poco a poco van creciendo en mi subconsciente, cada día más consciente de sí, no son casualidad. Los ingenieros de la vida y los arquitectos sociales han empobrecido su modelo y ofrecen muy poco hoy día, y de lo poco nada me parece mínimamente atractivo. Hay que buscar otros caminos, abandonar los cantos de sirena y sacudirse la comodidad, que nos destroza como el polvo a la madera. No quiero representar un rol de ciudadano modélico que exija tomar edulcorantes de ignorancia para tener siempre una sonrisa en el rostro en vez de fruncir el ceño en señal de duda ante todo lo que acontece.

Generación perdida

La belleza de su juventud
cautiva aún en el caminar de la anciana.
En sus manos el temblor de toda
una generación perdida desde su origen.
La piel arrugada y tatuada,
blanca como la libertad de una badera
de rendimiento sin viento que la estire,
manchada de años y penas.
Estudió filosofía soñando sobre un péndulo
que no respeta ninguna lógica.
Ella fue una de tantos que no supimos
interpretar la proyección de las sombras.
Permanecimos colgados de los hilos
sociales como ropa vieja que desechar,
hilos que llamamos voluntad, o moral,
o tendencia, o miedo o estupidez,
cada cual apoda a sus fallos como quiere.

Pero nuestro verdadero  gran error fue escribir
libertad como si se tratase de una palabra cualquiera.

Sinónimo de poesía

Sólo tú
eres sinónimo
de poesía.
Tan solo tú.
Que no te engañen
los poetas,
descorazonados
reyes de copas,
especialistas
mintiendo bellezas:
Tus ojos no son
perfectos ónices
brillando bajo
las estrellas,
tampoco tu piel
es tan tersa,
ni tan suave
como aúllan
sus letras.
Tus cabellos
no son cuerdas
de oro de ningún
arpa prohibida.
Pero sólo tú
eres sinónimo
de poesía,
por algo que ellos
jamás entenderían.



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