Alma

En sus besos se pierden
Los ojos
Que detestan mirar
Con hambre insatisfecha.


Un asedio de sueños inmundos
Te acosan,
Fundiéndote en sus noches oscuras,
Gélidas, infames.
Siempre a la espera
De sumirte en su infinito errante.

El Beso de la Muerte

Gustavo García Pradillo

 

 

 

Desnudo mi alma al escanciar el tintero,
Sobre unos versos empañados carmesí.
Alma que brota desde dentro,
Alma angustiada,
Eternamente sola.

Alma que pierde su luz
Al caer el otoño,
Alma que pudiera ser una margarita,
Un lirio, una rosa,
Una linda mariposa.

Alma que vuela al viento
Alma inquieta,
Alma voraz
Que ruge poderosa
Cuando surca la faz
De este mundo inverso.

Alma que adora la sangre
Caliente del corazón que late abrazado

Sobre otro corazón.

Alma que se ilumina incandescente
Cuando desde otro rincón,
Emocionada con la copa de licor,
Espera llegar al brindis por un amigo perdido.

Veintiún gramos que suspiran
Y regalan quietud,
Que susurran algarabía.
Relegando a la tristeza,
Su parca y su ataúd.

Alma que a ratos dispara
Corazones enrabietados,
Flechas rotas de impaciencia,
Venenos envenenados.

Alma que ha de morir
De muerte súbita, sin duda.
Sin noticias de lo absurdo
Que en la humanidad se deja.

Alma que destila paciencia,
Que encarece versos
En sentimientos y falta de carencia.
Si no fuera para suspirar un par de besos.

 

Hasta el día en que lluevan pianos

 

Segunda semana falto de hada

mas nunca quise dejar en la estacada

la promesa que nombré

al acceder por estos lares

y el compromiso de aprender

y de enseñar letras humildes

letras preciosas

que ensanchan almas.

Canción de Marea. Disco En mi hambre mando yo.

Besos

Gustavo.

 

 

Adiós,
Decía el estampido y yo
Detrás de su reflejo fui,
Sujétame un rato este sol,
Te dije, y ya jamás volví,
Y con tanto rumiar
Las briznas me olvidé
De echarle
Más pelusa al ombligo y, tal vez
Debí mirar atrás
Y preguntar si ayer
La lontananza era limpia
Y la senda también.

Será que mi cansino caminar
No ronda por la puerta
De aquello que llaman amor,
Y en el alféizar me quedé,
Mirándote al pasar,
Queriéndote ofrecer
El pienso de tan lejos
Que no pudo ser,
Y te quiero contar
Que nada me amparó,
Así que mal y tarde te pido.

Quédate
Hasta el día que lluevan pianos,
Quédate
Hasta que yo dé mi brazo a retorcer,
Y fóllame,
Como si esta noche
Me fuera a comer
Las estrellas una a una,

Quédate,
Jugará tu corazón al esconder,
Con el mío, en la basura.

Contar
Las puntadas sin hilo son
Lo que me queda por hacer,
Que dicen
Que tan necio soy
Que no he sabido enloquecer,
Pero juré
Enlutar los tumbos que bordé
Y levantarme cabal
Y maldito por ti,
Y al decirle al papel
Que sigo estando aquí,
El eco me devuelva el gemido.

Fóllame,
Como si esta noche me fuera a comer
Las estrellas una a una,
Quédate,
Jugará tu corazón al esconder,
Con el mío, en la basura.

 

Las Que No Quisieran Ver

Las Que No Quisieran Ver

Y un día pregunté a la autora  si me daba permiso, que si me dejaba publicar esta maravilla y nunca lo hice por si dolía, porque la dolía. Pero buscando entre mis recuerdos encontré unos versos perdidos, una retahíla de palabras desencadenadas en corazones abiertos, de puerta grande, y me dije ¡qué demonios! Esto no puede quedar en nada, en un papel olvidado, atrapando la pelusa sin más.Por eso no pude por menos que cumplir mi palabra, de dar a conocer semejante escrito. Hace tiempo que no la escucho diluir la pluma en tinteros. O los esconde.

Por la Dama de La Blanca Luna.
Un abrazo guadaña.
Gustavo

¿Qué quieres de mi?
¿Qué haces mientras duermo?
¿Tú √ives despierto?
Qué prefieres un ßeso o un √erso?
Y si sientes miedo …. ¿de qué? O ¿a quién te enfrentas?
¿Te gusto ∂esnuda?
Pero si todavía no has visto mi alma , mis verdaderas piernas, las que sujetan lo insostenible…
Siéntate y responde a mi mirada , calla. No quiero escucharte, sólo quiero oir tus ojos.
¿Que qué quiero de ti?
Mi parte, mí vacío.
Cada humano tiene tormentas de otros dentro de si mismo. 
Dame una montaña con tus piedras y tus vistas.
No quiero la nada, no quiero el todo.
¿Te acaricio?

¿Con qué quieres que te toque, con mis llantos o con mis risas?
¿Qué olvidas?

 Eso … Eso aún lo recuerdas.
 Olvídate de olvidarlo y lo olvidarás.
¿Qué quieres de ti?
Yo quiero de mí…que nunca me falte el abrazo infinito que nutra mis piernas.

 (Las que no se ven).

 Alba Campaña
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