Mi pobre paseo del Prado

espacios urbanos descuidados

 

 

Mi pobre paseo de Paseo del Prado

Descansa al anochecer, papeles abandonados. Unos tímidamente escondidos, otros alegremente lanzados, por debajo de sus bancos. Es la hora de cierre del museo del Prado. Se hace el silencio de personas, que no del tráfico rodado, dividido en sus dos sentidos por su bulevar central, donde los perros reconquistan el espacio por los turistas abandonado.

Tan sólo unos pocos pájaros se atreven a invadir este silencio a medias, con el trasfondo de una sinfonía provocada por los coches. Esos árboles milenarios y las contadas especies de aves que deben su vida a los madrileños, capitaneados por la sensible Baronesa Thyssen que demostrara su defensa al barrio encadenándose al recio tronco de un castaño de las indias, que no es precisamente una especie autóctona.

Me asusta la inmensa majestuosidad de los cipreses cercanos a la Puerta de Velázquez, sus ramas lloran clemencia en busca de sus raíces, a ras de suelo. Se elevan tanto a la mirada que son casi imposibles de encuadrar para los miles de pantallas de cámaras y móviles que cada día intentan inmortalizarles. Ellos ya son inmortales de por sí, no precisan entrar en marcos de postales. Y digo bien, me asustan, algunos apuntalados por completo, otros enfermos pero se muestran orgullosos de ser la escalera al cielo de los madrileños.

Ya no huele el paseo, que antaño engalanaron con los tulipanes “Tierno Galván” traídos directamente desde Holanda cada primavera. En su lugar colocan petunias y peonías, coloridas si, pero tan livianas y austeras ante el porte egregio de aquellos tulipanes. ¡Echo de menos tantas cosas en el Paseo del Prado!.

Triste el caminar viendo casetas invadiendo el espacio. Ayer las vi, las estaban colocando, robando el espacio a los pocos niños que juegan ya en su ínfimo parque, plagado de jeringuillas de yonkis empadronados en los viejos bancos de piedra.

¡Qué triste #Manuela! ver levantarse cabañas entre los árboles, alojar allí una muestra fuere de lo que fuere no tiene perdón, y discúlpame #Alcaldesa que normalmente suelo estar muy contigo, pero esta vez no te puedo perdonar. Hay cientos de lugares donde pueden alojarse las cabañas de la ira, pero que no invadas la tranquilidad de los pájaros, de los perros que pasean a sus amos, de los que hacen ejercicio liviano.

El bullicio perjudicará a las flores que morirán de asfixia, pues no hay oxígeno suficiente para tanto paisano. El ir y venir de las gentes estropeará la calma y el sosiego de otras gentes a las que ya se ha esquilmado del Paseo de Carruajes del Retiro. Aunque esté más justificado si de comprar libros se trata. Las pocas especies de aves que aún se resisten al olvido de nuestras calles no soportarán más ese robo de su espacio, y amenazan con abandonar nuestro Paseo del Prado.

Las fuentes seguirán como siempre siendo expoliadas por los futbolero, que insanos dejan un rastro de basura duradera en los aledaños, esa que a los que no nos gusta el fútbol pagamos. No conquistan a los dioses ni a Neptuno, ni a Cibeles se les vió nunca en un estadio.

Y cómo no hablar de nuestro manifestódromo urbano, toda protesta pasa por este bulevar maldito, que hasta de banderas con franjas multicolores engalanan en verano, viendo pasar el orgullo, aunque el bullicio sea incontrolado. Restos de mil banderas, con noes, moradas, rojas, y batas blancas ven pasar sus calzadas, tantas que es imposible eliminar los rastros dejados a su paso. Lugar que sirve de enseña para propios y extraños, pues hasta el que viene de fuera se cree con derecho a destrozarlo. Si al menos se limitaran a transitarlo, todo se daría por zanjado.

Muchas noches sueño que un día no veré tanta gente destrozando la naturaleza de este lugar privilegiado, y no, no me sirve de consuelo, porque no repara, persiste el menoscabo.

Ya ni siquiera cuidados pedimos los del barrio, al menos mantenerlo como nos lo han regalado, que Murillo no tenga que esconder la cabeza con su mano, y que Goya refleje el Madrid que hubo pintado. Más parece una súplica que un poema encadenado, en prosa lírica eso sí y en este punto acabado.

@carlaestasola

En este anochecer del 7 de Junio, en el Paseo del Prado sentada en uno de sus viejos bancos.

 

¿Cuento contigo?

 

 

¿Que va a ser?
Que ya no queremos ver
por mucho que miremos
Y no es cuestión de graduación,
ni de óptica.

Hemos perdido conexiones
neuronales y nerviosas
y nos perdemos
ante el reflejo invertido
de lo que vemos.

Hace mucho que el ser humano
se perdió
o acaso interconectó
con otra realidad
dominándonos por completo
deformando realidades
ciñéndonos al yo

Yo siento,
Yo pienso,
yo quiero…
Trazan líneas invisibles
que desvian el trayecto

Perdimos el “nosotros”
por el camino.
Porque nada se antepone
a la tiranía del ego.

Una vez,
recordemos,
fuimos un todo, uni-verso
donde el equilibrio natural
nos guiaba.

Perdidos.
Ya no encontramos el camino
de regreso.

Es fácil,
pero no queremos.
Sólo bastaría cambiar

el pronombre personal
a la segunda persona
del plural.

Pero ya,
no lo vemos.

Al fin y al cabo nadie escucha consejos
nuestro universo es ahora tan pequeño
que se ha subdividido a su vez en microuniversos
perdiendo las conexiones entre ellos

Ya sólo conectamos ante el propio interés
somos meros instrumentos.

A veces reconocemos un dios
que nos mantiene hacia el objetivo
desechándolo en cuanto lo conseguimos.

Ansiamos la vuelta a nuestro yo,
con urgencia
a la zona de confort de nuestro microuniverso.

Incomunicados.
Somos cómodos, más bien vagos.
No precisamos de nadie
para esa zona en la que reinamos
convirtiéndonos en tiranos
constantemente en guerra contra
microuniversos cercanos.

Destrucción.
Pequeños Hitlers del planeta,

¡os reto!

Dejando el “mi”,
volvamos al “nuestro”.
Volver al “nosotros”,
del “yo” saliendo.

¿Cuento contigo?
¿O no cuento?

@carlaestasola

Música: HAUSER – Adagio (Albinoni)

Imagen:

No mires a otro lado

 

No mires a otro lado



Hoy no hablaré de política

no quiero dar más pábulo a los que nos roban.


Hoy vengo a denunciar la desidia del ser humano

esa capacidad que nos hemos buscado

para olvidarnos de aquellos que mueren a nuestro lado


Y si, es nuestra culpa.

Si no te gusta leerlo te aguantas.


Somos culpables de mirar para otro lado

de hacernos en el corazón un callo

dónde nada penetra.

Mira a tu alrededor,

no hará falta ir muy lejos

solo abre los ojos

y deja que te preocupe el que camina a tu lado

no vas a morir por eso de un infarto.


De hecho aquellos más fuertes,

son los que más han soportado.


No puede ser que dejemos las soluciones

en manos de desalmados


No puede ser que haya millones de personas

en campos de refugiados.

No puede ser que haya países o regiones

soportando guerras infinitas encadenadas,

ocupaciones de diferentes bandos alternándose

una tras otra sin tregua ni descanso.


Yo no enarbolaré banderas,

ni lazos de colores

para recordarlos,

me duelen día a día,

hora a hora,

mano a mano.


Los que mueren en el Mediterráneo

sin que nadie les ampare,

los que mueren en otros mares,

ríos o fronteras


No podemos seguir comiendo tranquilamente

mientras lo vemos en los telediarios

¿tendremos que hacer algo?


Ya que los que elegimos no representan

a ninguno de los bandos.


Muchos nos manifestamos,

salimos a gritar mientras ellos siguen muriendo,

sufriendo, llorando


Sus ojos sólo son capaces de contemplar el horror

sus voces ya se ahogaron,

ya nada les duele

porque es imposible hacerles más daño


Y aún así lo seguimos haciendo.

Olvidando.


No quiero vivir en este mundo,

de extremos tan opuestos entre hermanos.

Mientras unos tienen derechos,

otros están desahuciados.


Los unos tienen de sobra,

otros hambruna y difteria.


Tener, tendremos muchas cosas,

pero nos hemos quedado sin la única

por la que se nos llama humanos.


Corazones inertes, os llamo

es hora de salir del ostracismo.

No lo dudes actuemos,

grita,

salgamos de este letargo.

Que no vale de nada seguir mirando para otro lado.


Haz algo, siente, ponte en su lugar

y luego me lo cuentas


Que sus hijos sean los tuyos,

y no puedas alimentarlos.

Que sus muertos, sean los tuyos,

y su sangre corra por tus manos.


No sigamos asesinando,

ni matando de hambre,

ni pasando de largo.


Para y observa,

eres tú,

quién está en el agua flotando sin vida.




Texto: @carlaestasola
Con mi pensamiento en algún campo de refugiados… Gracias @ACNUR


Música: :    Schubert, Trio op. 100 - Andante con moto
por cortesía de @Youtube 

Imágen: @Copyright @AFP_Rohingya_women

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