25 Disparos y un deseo de @GraceKlimt

Corría el 19 de Junio del 2015, exactamente a las 7:14 P.M.  Cuando una tuitera que anteriormente seguí en su primera cuenta, volvía a abrirla, esta vez comenzando desde cero seguidores, porque ella es así de visceral, tal y cómo escribe. Ella tuiteaba:

@GraceKlimt 19 jun. 2015

¡Rápido! Decidme ¡guapa no, lo siguiente! Que me acaban de llamar Señora en la fiesta del cole, y estoy por tomar un chupito de lejía

-Y yo le respondía

@GraceKlimt Bellezón, que alegría tenerte por aquí de nuevo!!

Ella volvía y con ella muchos de nosotros a disfrutar de sus palabras. Ha llovido mucho desde entonces, y aún mucho más desde aquella primera cuenta en la que ya nos reconocimos cómplices. Las efemérides de Ruth se han convertido ya en parte de nuestras vidas, con ella disparamos y morimos tantas veces que ya somos todos zombis.

El día 1 de Diciembre de 2017, Copelia Ediciones publicaba el primer libro de Ruth Rozados Velado y pudimos tener en nuestras manos sus letras para tocarlas y poseer un poco ese dedo que nos dispara cada día afinadamente desde su gatillo las palabras más queridas de las RRSS. 224 Páginas de verdades escritas desde la valentía y sin tapujos, con la originalidad de una mujer muy grande dentro de 158 centímetros.

Para todos aquellos que aun no conocéis a Ruth, pero si a Grace, he querido que sepáis un poco más sobre ella. Y para los que aún no tenéis la suerte de conocerla o sólo leéis a @GraceKlimt os regalo las respuestas a  25 preguntas que nos muestran una pizca al menos del ser humano que hay detrás de ambas.

¡Yo si fuera tu, no dejaría de leer “TODAS MIS PEQUEÑAS VIDAS” pero ya!, que celebra su primer año editado. Por todas esas pequeñas razones que hacen de Ruth/Grace un poquito más nuestra.Gracias por mostrarnos a Ruth en estos 25 disparos y un deseo de @GraceKlimt

Disparo: 1  ¿Qué paisaje ilumina tus días?

Sus ojos, siempre sus ojos.

2  ¿A quién dedicas tu primera mirada cuando amaneces?

Por desgracia, al móvil para apagar la alarma, somos animales tecnológicos.

3  ¿Quién o qué cosa o situación te roba el sueño?

El miedo atener miedo y bloquearme.

4  ¿De qué color son tus recuerdos?

Suelen ser de color ocre, los recuerdos siempre vienen con un filtro antiguo.

5  ¿Eres más de té o de café, de vino o de cerveza, de burbon o de ginebra, de tequila o pacharán?

De café suave, de vino tinto, de ginebra, y de pacharán, sin duda.

6¿Cual es tu comida favorita?

Las lentejas, ya, lo sé, estoy loca, pero alguien tiene que estarlo.

7¿Cuántos hermanos tienes?

Tengo una hermana sin la que no sabría vivir.

8¿Crees que sólo nos enamoramos una vez?

Creo que somos capaces de enamorarnos constantemente, y menos mal.

9  ¿Cómo te ves de aquí a diez años?

Luchando, seguro.

10 ¿Llegar a anciana es tu meta?

Vivir es mi meta.

11 ¿Se puede ser feliz sin tener dinero?

Ojalá que sí.

12 ¿Crees que algún día, aunque sea en un futuro muy muy lejano, hombres y mujeres serán iguales?

Suena como una enorme utopía, pero en ello estamos muchos.

13 ¿Te mojas en política?

Mojarme qué es, decir a quién voto?

14 ¿Cómo luchas contra las injusticias sociales?

Trabajando, pertenezco al sector de los servicios sociales y la sanidad, luchar contra las injusticias y la desigualdad es parte de mí día a día.

15 ¿Qué te pone de los nervios?

La cobardía, la mentira, la manipulación, la envidia, el interés, la maldad.

16 ¿Un defecto tuyo que no soportas?

Uy, son tantos, soy realmente insoportable, pero bueno, me soportan.

17 ¿Cómo puedo hacerte sonreír?

Cuidándome.

18¿Cuántos libros tienes?  y ¿Cuántos más vas a publicar?

Publicado tengo uno, otros tres más en los que colaboro, y laestantería de casa repleta de joyas… ¿publicaré más?, quién sabe.

19 ¿Una vez empezaste de cero en twitter, de qué te sirvió?

Me sirvió para tomar distancia, perspectiva, y volver a aprender que twitter sólo es twitter, y la vida, es lo real.

20¿Cuánto tiempo le dedicas al móvil a diario?

Más del que me gustaría, hasta la lista de la compra la llevo en él.

21 ¿Qué le debes a twitter?

Risas, emociones, amigos, alegrías, y escribir, a twitter le debo mis vidas, pues nacieron ahí.

22 ¿Sería posible la vida sin RRSS?

Antes de ellas lo era, ¿verdad?.

23 ¿A quién se encomienda Grace en los momentos difíciles?

A mí misma, y a mi cama y a las lágrimas, no soy muy de rezos, soy más de dramas.

24 ¿A cuantostuiteros meterías en el Arca de Grace?

Tengo una pequeña lista de amigos, ya no tuiteros, así que el Arca sería para ellos.

25 ¿Estudias o trabajas?, y no es que quiera ligar contigo

Estudio y trabajo, y cuido de mis enanos, de mi chico, de mi familia, de mi casa, y si puedo a veces incluso de mí.

1 Deseo- ¿Me dirías uno sólo de tus deseos para el año nuevo?

No volver a llorar.

Por @carlaestasola

Gracias Ruth.Esta fue la imagen de mi tuit para ti.

Ella
Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real.

Yo
Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar.

Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos.

Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores.

Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.

Las fotografías que nos quitan la vida

 

Hay una vieja leyenda que, como todas ellas, tiene su poso de realidad, basada en la idea que profesaban algunas tribus aborígenes donde se negaban a ser fotografiados por los exploradores, cuando se encontraban, porque aquellas máquinas fotográficas tenían el poder de robar el alma a través de su objetivo a las personas fotografiadas.. La verdad es que la idea además de romántica parece bastante coherente y puede que hasta tenga su lógica; porque al ver tu imagen en un papel, “fuera de tu cuerpo”, algo raro y mágico ocurre.

Según internet que es muy sabio, a veces, todo proviene de esta historia:

 

“Guido Boggiani, un italiano que nació en 1887 y que dejó su vida a comienzos del siglo XX en Paraguay. Artista y etnólogo, fue esto segundo lo que le llevó a viajar por Sudamérica. Después de un tiempo desaparecido, se organizó una expedición, dirigida por el explorador español José Fernández Cancio, para localizar a Boggiani. Lamentablemente lo que localizaron fue su tumba. Él y su peón habían sido asesinados, presuntamente, por los indios y enterrados con las cabezas separadas de los cuerpos. Presuntamente porque es posible que Boggiani y su ayudante murieran por causas naturales y los indios solo “trocearan” los cadáveres. Separar la cabeza del cuerpo impedía, para los nativos, que esos hombres siguieran haciendo el mal.

Pero lo más curioso es que también enterraron la cámara fotográfica del explorador. Sin duda, porque aquel chisme también hacía el mal, posiblemente, robaba el alma. De hecho, la hipótesis más aceptada para justificar su muerte a manos de los nativos, si fue así, es la que se basa en que sus fotos sorprendían, molestaban y preocupaban a los indios.”

 

Recurro a esta vieja leyenda a propósito de los consabidos y tan usados en nuestros días, los “selfies”, palabra que desprecio por ser un extranjerismo más que invade nuestro precioso idioma. O sea los autorretratos de toda la vida de Dios. Este tema si merecería un estudio serio de cualquier humanista o antropólogo, psicólogo o psiquiatra que se precie, y muchos leeríamos sus resultados encantados.

En estos tiempos que corren nuestros congéneres se dividen obviamente por diferentes y amplios sectores de opinión con respecto a esta concreta cuestión. Pero me gustaría focalizar en esos dos extremos que representan el uso hasta la saciedad del autorretrato y por el contrario aquellos que ni siquiera gustamos de aparecer en una imagen pública.

No dudo que tendrán miles de razones los primeros para bombardear nuestros muros con múltiples imágenes de ellos mismos. En parte seguramente porque se sentirán orgullosos de la misma, por coquetería, reafirmación de su personalidad, o tantas y diferentes razones que no alcanzo a explicar. Sin duda el derecho les asiste, del mismo modo que al sector opuesto.

En mi caso, naturalmente privado, tan personal cómo intransferible me sitúo en el segundo grupo. Por alguna razón no alcanzo a recordar el origen de tal manía, ni si hubo algún momento concreto en mi larga existencia en que comenzara a no reconocerme a mi misma con la imagen que veía reflejada en el papel fotográfico. Y no es que dicha transferencia me robara el alma como reza esa leyenda con la que iniciaba este artículo, por el contrario se trataba de sentir de algún modo expoliado mi yo, como si regalar el hedonismo fuera ultrajar al espectador por no poder mostrar lo que en esencia es una persona. Como si el artificio de una ropa, un desnudo, que también es artificio, unos labios pintados, o sin pintar mostraran una parte tan ínfima, que sencillamente no merecería la pena.

Desde luego que hay algunos/as que desgastarían el objetivo con las imágenes de sí mismos con las que irrumpen en nuestras vidas. Que algunos me llamareis exagerada y no os culpo, pero a mi modo de ver representan un afán de posesión fuera de toda racionalidad. Porque esas imágenes nos poseen a diario, nos muestran cuán posesivos podemos llegar a ser buscando la manipulación de los sentimientos de otros. Son una muestra de la supremacía de la estética sobre el resto de cualidades del ser humano que puede llegar a resultar hasta insultante en algunos casos.

En serio ¿no os parece que el exceso de imágenes personales está poblando internet? Dentro de poco podríamos empapelar las fachadas de los edificios de cualquier ciudad del mundo, o de todas, con fotografías. Que igual nos quedamos sin árboles para imprimir todas las que se hacen al día. Es sencillamente espeluznante comprobar toda la información privada que acumula el ciberespacio acerca de nosotros como para andar facilitándole más datos.

Aparte de mi denostada incomprensión hacia quienes publican estos autorretratos y quizás para luchar contra ellos, me gusta poblar las redes de fotos sobre naturaleza o paisajes de ciudades, pero claro esa es sólo mi lucha.

¡Ojo! que ni pretendo, ni soy nadie para dar lecciones, ni adoctrinar sobre ninguna causa, lo que aquí muestro es sólo una reflexión sobre costumbres, pura antropología vivencial de nuestros días, personal y privada, que hoy comparto. Nada más lejos de mi intención que coartar o denostar a todos los que no compartan mis ideas, muy a mi pesar debo aceptar y soportar las caras y los cuerpos de miles, cientos de miles de mujeres y hombres que a diario irrumpen en muros de mis RRSS, pero en algún momento tocaba hacer esta reflexión, y lo siento, os ha tocado hoy.

No me gustaría abrir debate ya que como queda expuesto es mi mera opinión personal, y entiendo a quien no esté de acuerdo. Pero del mismo modo que me toca soportar sus autorretratos a diario, a ellos, vosotros os tocará ver pasar mis letras por vuestros muros.

Si alguno se molesta en leerme alguna vez me pondrá a parir o simplemente recurrirá al viejo dicho de “el que no cuelga fotos es porque es feo” y ahí volveríamos a entrar en una nueva polémica que dependería de nuevo del gusto del espectador, y visto lo visto por esos muros, está claro que el muestrario es amplio y que cada cual tiene su público, sean o no del agrado de otros.

Sólo os recuerdo, aunque sé que no sois niños y niñas de teta en esto del ciberespacio (aunque algunos sí, ja, ja, ja) que todo lo que está en la red es de cualquiera y cualquiera puede usarlo, solo a modo de recordatorio. A mí ya me lo han demostrado, quizás el próximo puedes ser tú.

Que las sonrisas sean además interiores y que los morritos sirvan para algo más que adelgazar las facciones, es mi deseo.

@carlaestasola

 

Música: Pablo Casals – Kol nidrei Op 47 – Max Bruch

Imágenes: Almas de Eartheast y Retrato de Guido Boggiani

Ella
Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real.

Yo
Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar.

Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos.

Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores.

Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.

La deuda del Cervantes con las mujeres

Si Cervantes hubiera sido mujer seguramente El Quijote no habría llegado a ser nunca la obra más destacada de la literatura española y una de las principales de la literatura universal. Traducida a más 140 lenguas, dialectos o variedades lingüísticas. Tampoco habría logrado vender más de quinientos millones de ejemplares del libro, ni ser uno de los más vendidos de todos los tiempos desde su publicación allá por 1605.

El Premio Cervantes, es un premio de literatura en lengua española concedido anualmente por el Ministerio de Cultura de España a propuesta de las Academias de la Lengua de los países de habla hispana. Fue instituido en 1976 y está considerado como el galardón literario más importante en lengua castellana. Está destinado a distinguir la obra global de un autor en lengua castellana cuya contribución al patrimonio cultural hispánico haya sido decisiva. Está dotado con 125.000 euros y toma su nombre de Miguel de Cervantes y Saavedra, autor de la que se considera la máxima obra de la literatura castellana, Don Quijote de la Mancha. Su primera edición tuvo lugar en el año 1976. El Premio Cervantes no puede ser dividido, declarado desierto o ser concedido a título póstumo, según las normas que se establecieron después de que en la edición de 1979 el jurado decidiera conceder el premio “ex aequo” al español Gerardo Diego y al argentino Jorge Luis Borges.

La poeta Ida Vítale (Montevideo, 1923) toma el relevo a María Zambrano (1988), Dulce María Loinas (1992), Ana María Matute (2010) y Elena Poniatowska (2013) en el reducido podio femenino.

Las cifras demuestran una vez más la dictadura del machismo en la literatura hacia las mujeres, relegándolas a casos ultra excepcionales, en lugar de tratarlas como a iguales, otro de los paradigmas que debiéramos cambiar cuando esta sociedad, que presume de moderna e igualitaria, llegue un día a serlo en realidad.

Estoy muy orgullosa en varios aspectos de este merecido premio, primero y obvio, como mujer, segundo como poeta, y tercero como escritora en aprendizaje.

Y no quería dejar de plasmar las cifras del porcentaje de mujeres que han obtenido este preciado galardón, para demostrar una vez más lo poco igualitaria, además de injusta, que es la Literatura en este caso, y otras muchas disciplinas por añadido con las Mujeres.

De los 43 premios concedidos desde 1976 / 4 mujeres= 9,7%

2013 Elena Poniatowska

2010 Ana María Matute

1992 Dulce María Loynaz

1988 María Zambrano

En un día de regocijo para las mujeres, quiero desde este humilde blog hacer mi particular homenaje a estas cinco elegidas, muy en especial a Ida por engrosar esta lista con su maravillosa poesía. Y en ellas dar las Gracias a otras muchas mujeres que estando a la altura nunca obtuvieron el reconocimiento que sin duda merecieron.

Ardua y desagradecida la tarea de las letras, como la de cualquier otra carrera que concede pocas treguas a las mujeres y apenas reconocimiento.

Desglosar quién es Ida Vitale es fácil hoy, que todo internet habla de ella, podemos haberla conocido antes o hacerlo a partir de ahora. Si apenas nos llegan nombres de las letras Latinoamericanas, imagina el porcentaje que podemos extraer de las mujeres en estos casos. Nos felicitamos porque hoy al menos en las Redes muchas personas se dediquen a buscar y localizar sus obras, y sea #trendingtopic en todos los círculos.

La wikipedia se encargará de informarnos sobre su biografía, pero sólo sus letras nos mostrarán su alma. Por eso me gustaría dejar aquí reflejadas sus palabras para que nunca olvidéis que cuando una mujer escribe un poema deja en él mucho más que palabras.

Gracias IDA

@carlaestasola

Música: Mikhail Glinka – Viola Sonata in D Minor

Imagen: Internet

Sus Poemas

Borges

En el bosque de Borges es oscuro

lo claro, lo negro guarda el blanco,

lo blanco que es lo múltiple y el solo

color solar, hasta el aciago negro

que el alma infausta reconoce como

la ausencia en penas de la luz interna.

Miró la mezquindad pasar, la fuerza,

calmo de lealtades y paciencias.

Anduvo laberintos, pensó espejos,

zahires, bibliotecas infinitas,

quieto en un centro de sabiduría

velocísimamente movedizo.

De otros caminos, de ninguna patria,

de dioses poderosos y olvidados

fue la memoria donde renaciesen.

Veneró comprendiendo y fue distinto

del eco y del troquel de lo ya dicho.

Nada en él muere, si recomenzamos.

Agosto, Santa Rosa

Una lluvia de un día puede no acabar nunca,

puede en gotas,

en hojas de amarilla tristeza

irnos cambiando el cielo todo, el aire,

en torva inundación la luz,

triste, en silencio y negra,

como un mirlo mojado.

Deshecha piel, deshecho cuerpo de agua

destrozándose en torre y pararrayos,

me sobreviene, se me viene sobre

mi altura tantas veces,

mojándome, mugiendo, compartiendo

mi ropa y mis zapatos,

también mi sola lágrima tan salida de madre.

Miro la tarde de hora en hora,

miro de buscarle la cara

con tierna proposición de acento,

miro de perderle pavor,

pero me da la espalda puesta ya a anochecer.

Miro todo tan malo, tan acérrimo y hosco.

¡Qué fácil desalmarse,

ser con muy buenos modos de piedra,

quedar sola, gritando como un árbol,

por cada rama temporal,

muriéndome de agosto!

Este mundo

Sólo acepto este mundo iluminado

cierto, inconstante, mío.

Sólo exalto su eterno laberinto

y su segura luz, aunque se esconda.

Despierta o entre sueños,

su grave tierra piso

y es su paciencia en mí

la que florece.

Tiene un círculo sordo,

limbo acaso,

donde a ciegas aguardo

la lluvia, el fuego

desencadenados.

A veces su luz cambia,

es el infierno; a veces, rara vez,

el paraíso.

Alguien podrá quizás

entreabrir puertas,

ver más allá

promesas, sucesiones.

Yo sólo en él habito,

de él espero,

y hay suficiente asombro.

En él estoy,

me quede,

renaciera.

Fortuna

Por años, disfrutar del error

y de su enmienda,

haber podido hablar, caminar libre,

no existir mutilada,

no entrar o sí en iglesias,

leer, oír la música querida,

ser en la noche un ser como en el día.

No ser casada en un negocio,

medida en cabras,

sufrir gobierno de parientes

o legal lapidación.

No desfilar ya nunca

y no admitir palabras

que pongan en la sangre

limaduras de hierro.

Descubrir por ti misma

otro ser no previsto

en el puente de la mirada.

Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Apenas concierto

Tantas argucias del oboe,

tantos giros en espiral hacia la cúpula

de un cielo que nadie le discute

—ostentaciones de hiedra

al último sol de la tarde—

y caídas hacia la arena dócil del violoncelo,

no obstruyen la inatacable realidad:

el bajo continuo persevera.

Aquí un concierto

y nada más.

(De Procura de lo imposible, 1998)

Tarea

Abrir palabra por palabra el páramo,

abrirnos y mirar hacia la significante abertura,

sufrir para labrar el sitio de la brasa,

luego extinguirla y mitigar la queja del quemado.

(De Trema, 2005)

Gotas

¿Se hieren y se funden?

Acaban de dejar de ser la lluvia.

Traviesas en recreo,

gatitos de un reino transparente,

corren libres por vidrios y barandas,

umbrales de su limbo,

se siguen, se persiguen,

quizá van, de soledad a bodas,

a fundirse y amarse.

Trasueñan otra muerte.

Breve reseña biográfica sobre IDA VITALE

Ida Vitale nació en Montevideo, Urugüay, el 2 de noviembre de 1923. Perteneciente a la “Generación del 45”, de la que formaron parte Mario Benedetti, Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Con la instauración de la dictadura en su país, se exilió a México en 1974 y, tras conocer a Octavio Paz, este la integró en el comité asesor de la revista “Vuelta”. Volvió a Uruguay en 1984, donde dirigió la página cultural del semanario Jaque. Está casada con el también poeta Enrique Fierro. Fue nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Uruguay en 2010. Ejerce como traductora del francés y del italiano, ente otros ha traducido a Simone de Beauvoir, Benjamin Péret, Gaston Bachelard, Jacques Lafaye, Jean Lacouture y Luigi Pirandello. Fue galardonada con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2015. Actualmente vive en Austin, Texas, aunque viaja muy frecuentemente a Montevideo.

BIOGRAFÍA POÉTICA:

– La luz de esta memoria (Montevideo, 1949)

– Palabra dada (Montevideo, 1953)

– Cada uno en su noche (Montevideo, 1960)

– Paso a paso (Montevideo, 1963)

– Oidor andante (Montevideo, 1972)

– Fieles, (México, 1976 y 1782, antología)

– Jardín de sílice (Caracas, 1980)

– Elegías en otoño (México, 1982)

– Entresaca (México, 1984)

– Sueños de la constancia (México, FCE, 1988; reúne cinco libros anteriores y el nuevo que le da título).

– Procura de lo imposible, 1988.

– Serie del sinsonte, (Montevideo, 1992)

– Con Enrique Fierro, Paz por dos (1994)

– Jardines imaginarios (1996)

– De varia empresa (Caracas, 1998)

– Un invierno equivocado (México, 1999)

– La luz de esta memoria (Montevideo: La Galatea, 1999)

– Reducción del infinito, (Antología y nuevos poemas, Barcelona: Tusquets, 2002)

– Trema (Valencia: Editorial Pre-Textos, 2005)

– Con Sarah Pollack, Reason enough (Austin, 2007), antología traducida al inglés.

– Mella y criba (Valencia: Editorial Pre-Textos, 2010).

– Sobrevida (Antología, Granada: Esdrújula Ediciones, 2016).

– Mínimas de aguanieve (Taller Ditoria, México, 2016)

– Poesía reunida. Compilación y edición de Aurelio Major. Barcelona: Tusquets. 2017.

PROSA, CRÍTICA y ENSAYO:

– Arte simple (1937).

– El ejemplo de Antonio Machado (1940).

Cervantes en nuestro tiempo (1947).

– La poesía de Basso Maglio (1959).

Manuel Bandeira, Cecilia Meireles y Carlos Drummond de Andrade. Tres edades en la poesía brasileña actual (1963).

– La poesía de Jorge de Lima (1963).

– La poesía de Cecilia Meireles (1965).

Juana de Ibarbourou. Vida y obra Capítulo Oriental núm. 20, Montevideo, CEDAL, 1968.

José Santos González Vera o El humor serenísimo, San Juan de Puerto Rico, 1974.

Enrique Casaravilla Lemos, México, Universidad Autónoma de México, 1984.

– Léxico de afinidades (Vuelta, 1994; Cobre, 2006; Fondo de Cultura Económica, 2012).

– Donde vuela el camaleón (1996)

– De plantas y animales: acercamientos literarios (Paidós, 2003).

– El abc de Byobu, (Taller Ditoria, México, 2004)

Ella
Carla Duque es el pseudónimo de una mujer que no creía en sí misma. Aprendió a integrar en su vida cotidiana todos los grandes adelantos de la tecnología desde hace tanto que no alcanza a recordar, lidiando con todo tipo de engendros con teclados. Sobrevivió al cambio de siglo adaptándose a su entorno, no sin esfuerzo. Fue acusada en juicio sumarísimo de huir de la realidad con este personaje, no sabían sus jueces que nada había más lejos de su realidad que la vida real.

Yo
Soy en la medida en que me dejo llevar por las teclas, procuro con toda la torpeza comprensible en una advenediza, enlazar sílabas, componer palabras que se asocien entre sí expresando todo aquello que mí día a día no me permite expresar.

Desde niña me desahogué ante un folio y traté de asesinar mis recuerdos, más todo acababa siempre en una papelera, una hoguera, o en un cubo de basura, siempre hecho añicos.

Llego al mundo bloguero y monto mi primer blog en el año 2008. Luego, mi inconstancia me llevó al olvido. Volvía en el 2011 con otro, y otro blog… Pero no fue hasta el 2013 cuando surgió “La Mala Rosa”, le siguió “Subversión Labial”. No fue hasta mi colaboración para “El Poder de las Letras” desde hace dos años al que debo mi recién estrenado metodismo. He conseguido a regañadientes sentarme con periodicidad a escribir para mi cita de los viernes con los lectores.

Y hasta aquí puedo escribir, el futuro es incierto, sigo sin creer en mí misma, pero no cejo en el empeño de conseguirlo algún día.

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