La amistad no se pierde en la sombra

LA AMISTAD NO SE PIERDE EN LA SOMBRA

Cuando te encuentres aterido, entre tinieblas profundas, y parezca que se rompe el cielo en dos mil pedazos fracturando el único resquicio que quedaba de tu lastimada dignidad, ahí estaré entre las sombras. Solo tendrás que llamarme.

Cuando te encuentres vacío, silente, carente de motivaciones para continuar caminando en los campos de batalla de esta guerra diaria que nos ha tocado vivir, ahí estaré en el silencio. Solo tendrás que llamarme.

Cuando te encuentres enfermo, cargado de nostalgia, soltando poco a poco las lágrimas que guardabas enfrascadas por no haberlas dejado salir, sumergido en ese río de agua salada en el que se habrán convertido tus ojos, ahí estaré entre las olas. Solo tendrás que llamarme.

Cuando te encuentres prisionero, atado con duras mordazas, sin salida de la cárcel en que notas que se ha convertido tu vida, atado de pies y manos, sudando tu sangre a borbotones, ahí estaré, cuidando de tus heridas. Solo tendrás que llamarme.

Cuando encuentres que tu vida deja de tener sentido, que no encajas, que no faltas, que tu ausencia en este mundo a nadie le causará dolor, ahí estaré vigilando. No tendrás ni que llamarme.

Pero el día en que te encuentres feliz sin ningún motivo, que agradezcas a la vida el regalo que te dio y repite cada mañana. Si te apetece una caña y reírte un poquito de la vida, de la gente, de todo lo que pasó. Cuando el sol abra su paso dentro del mundo nublado, cubriendo la vida misma con brillos tornasolados, y sonrías sin motivo e ilumines con la mirada, y todo parezca alegre en un mundo de colores, de esperanzas y de amor, ahí estaré entre las risas. Solo tendrás que llamarme.

Estoy para acompañarte, compañero, camarada, en cada etapa de tu vida, llueva, nieve o haga sol. Iluminaré tus noches y gozaré de tus días, sin reproches, sin explicaciones, sin que haga falta nada más. Con una simple llamada, acudiré rauda a tu lado, jamás dejaré que dudes de la palabra amistad.

La amistad es mi regalo, ese que siempre perdura, que nunca se pierde en sombras para volver con la luz. Es imperecedero, altruista y cariñoso, incondicional y sublime. Amigo del alma, el mejor regalo que puedo hacerte será, hoy y por siempre, ofrecerte sin tapujos mi más sincera amistad.

Lo que la memoria olvida

Lo que la memoria olvida

LO QUE LA MEMORIA OLVIDA

 

El cielo es tan oscuro sobre mí,

cubierto de nubes,

presagios de lluvia,

amenazas que se ciernen sobre nosotros

que miramos al cielo

con esperanza en la mirada,

sin saber que contra aquello no podemos hacer nada.

 

Y las gotas comienzan a caer,

maná de los cielos,

divino alimento,

confiados en recibirlas para calmarnos,

nuestra sed de venganza,

nuestras iras desatadas,

 pero en vez de ser sustento,

ofuscan nuestras miradas.

 

Cuántas veces tendremos que mirar

al oscuro cielo,

al agua preciada,

confiando en que refresquen nuestras ansias.

Esas que durante años,

durante toda existencia,

nos colmaron nuestra mente

y amargaron nuestra vivencia.

 

Ya no confío ni en nubes ni lluvias,

que me mienten,

que me engañan.

Solo confío en lo que puedo aportar yo

para aliviar las tensiones,

para salir del rebaño

que se moja con la lluvia,

mes tras mes y año tras año.

 

Y aún confío en que no esté lejano el día

de alegrías,

de esperanza,

de salir de entre la oscura marabunta,

para brillar con mi luz,

para que todos brillemos

cuando el sol luzca sus rayos,

aunque nunca olvidaremos.

 

Porque aquello que se olvida seguro vuelve

sobre nosotros,

cubriendo el cielo,

volviendo a traernos la desconfiada lluvia

que nos engañó algún día,

que quiso hacernos creer

que lo que la memoria olvida

nunca más lo volveremos a ver.

 

Se atrevieron a juzgarme

SE ATREVIERON A JUZGARME

 

Hoy se atreven a juzgarme

sin saber lo que he vivido,

cómo pueden ni siquiera

pensar en llamarme loca,

si primero han de ponerse

en lugar del sufrimiento

de mi corazón herido.

 

Pasan los días en gris

delante de mi mirada,

y, cariño, no lo entienden,

quieren que siga viviendo,

disfrutando de la vida,

sacando adelante mi alma

cual si no pasara nada.

 

Lo siento por todos ellos,

te necesito a mi lado.

Se atrevieron a juzgarme

sin conocer mi vivencia,

sin saber lo que era esto.

Que me juzguen, si es que quieren,

Cuando ya me haya marchado.

 

Si una cosa tengo clara

es que la vida sin ti

no tiene sentido alguno.

No puedo seguir viviendo

tirando de un carro roto,

arrancando las espinas

que tu falta dejó en mí.

 

Un corazón dolorido,

hecho trozos, astillado,

sin vida desde que te fuiste.

Lo he intentado, no te creas,

pero si algo aprendí,

lo repito en estas líneas,

te necesito a mi lado.

 

Hoy caminaré al estanque,

al mismo que te llevó.

Rasgaré mis vestiduras,

mostraré al mundo mi alma

en toda su desnudez,

y me adentraré contigo,

necesito de tu amor.

 

Siento si no me comprenden,

si me juzgan, si me lloran.

No puedo continuar la vida

temblando en esta agonía

que tu falta me ocasiona.

Voy a fundirme contigo,

para siempre, con la aurora.

A %d blogueros les gusta esto: