Aquel café

Cafe-negroNo pude evitar mirarte, allí junto a la barra,  consumiendo casi de manera convulsiva, como si llevaras prisas, ese cigarrillo.

Tus dedos grandes, lo envolvían delicadamente como si de algo muy valioso se tratará.

Observaba curiosamente tu reflejo en el espejo de aquel café bar, tu mirada ausente mientras el humo fluía a través de tus labios.

Tu copa estaba vacía, al igual que mi café del que solo los posos hacían espera.
Sin darme cuenta, estabas frente a mí.

Una sonrisa intensa y un gesto, asentí, tomamos un café.

Cogiste mi libreta y curioseaste. No te dije nada. No proteste siquiera, aun cuando aquello era mi tesoro. Lugar donde desterraba mis pensamientos.

De nuevo una sonrisa. Me envolviste en esa mirada profunda de ojos negros, dulces Me poseíste…

Un gesto y nos levantamos. Me agarraste por la cintura delicadamente y me llevaste hasta el éxtasis.

Tus labios sabían a tabaco, pero me gustó aquel beso intenso,  salvaje bajo los acordes de la música que danzaban junto a nuestros cuerpos enlazados.
Un cierre metálico nos despertó de nuestra locura.

Mire a mi alrededor y no estabas, en mi mesa sólo un café y mi libreta.
Una voz a mi espalda, apremiante, retumbó: Señora, lo siento debe marchar, es hora de cerrar.

Marijose.

About María José Luque

Mi pasión las letras "siente la música de la vida, aún en el desierto,cuando el viento te envuelve, suave, cálidamente"

7 comentarios en “Aquel café

Deja tu comentario, así nos haces grande

A %d blogueros les gusta esto: