Apuntes de Antropología Iniciática

 

 

 

Apuntes de Antropología Iniciática

 

En forma implícita o manifiesta, todo concepto llamado “tradicional” que, fuera del ámbito puramente confesional, intente precisar los vínculos del hombre con el todo, parte de  una antropología, es decir una respuesta a la pregunta “Qué es el hombre”,  ya sea que la misma se formule  en forma implícita o manifiesta.

Estamos de acuerdo antes que nada que toda iniciación, es, como la palabra lo dice, el simple inicio de algo. Recurriendo a la causalidad vegetativa, es el depósito de una semilla en el sujeto, quien en su receptividad activa simboliza la tierra. El propio Guénon plantea que dicho ritual puede permanecer en carácter virtual en el individuo, o desarrollarse hasta florecer en su plenitud.

La iniciación no tiene para Oriente o para los centros iniciáticos de América o Europa, un carácter único. Es evidente que toda persona que llega al estado humano, de un modo u otro ha recibido una  iniciación, ya que la propia carga vital que traemos al nacer, es decir, genes, instinto, elementos de la sangre, configuración de los órganos,  apunta a la Realización Trimúndica, y en condiciones normales las propias alternativas de la existencia, deberían orientar  al sujeto para que pueda realizarlas.

¿Qué es, propiamente hablando, la iniciación? La definición más común es   que se trata de la trasmisión de una influencia espiritual teniendo en cuenta las condiciones, la calificación de quien la brinda y quien la recibe, la regularidad de la organización a la que pertenece y los detalles del ritual.

Este planteo es muy general. Guénon, cuando habla de “influencia espiritual”, podría del mismo modo utilizar los términos “influencia corporal”, ya que la iniciación en ningún caso se trata de algo teórico, o de carácter etéreo. Es más, implica la participación del mundo que llamamos real a través de los humores del cuerpo. Como afirma un axioma de la Medicina Tradicional China: “En los canales tendino-musculares, corre la energía espiritual”

En la crítica que hace Guénon de las organizaciones teosóficas, señala que la iniciación es falsa porque falta la presencia de alguien concreto, preciso, en carne y hueso que la administre. También se refiere a iniciaciones que se realizan desde el polo y las pone como excepciones; las mismas se producirían cuando en el lugar donde se encuentra el individuo no existan organizaciones regulares que la brinden. Cita el caso preciso de Rumi, quien de pronto se enfrenta a  un desconocido que le ordena que “escriba”, y de allí surge el Diwan. Reitera Guénon que ese desconocido no es ningún fantasma, sino alguien de carne y hueso. Sin embargo, no explica el por qué debe tratarse de alguien con un cuerpo físico. No explica  que la influencia espiritual de la que habla se encuentra en los fluidos de quien es el encargado de trasmitirla, particularmente en la saliva, el semen o los flujos vaginales. En otro lugar señalé que el beso en la boca era la forma de aunar ambos; se supone en términos míticos, que al unir las cavidades bucales el semen se trasmite a la saliva, por la excitación que esto produce. En este sentido, lo más posible haya sido que Rumi en el momento de su iniciación, haya recibido un beso en la boca.

La microgota de Flügge

No hay posibilidad de saber si el Dr. Carl Flügge, quien viviera entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, haya pertenecido a la Masonería,  los Rosacruces o a alguna otra organización iniciática, pero   su descubrimiento está relacionado con el tema. Preocupado por el avance de la tuberculosis, sus investigaciones concluyeron que, cuando hablamos, emitimos unas gotas microscópicas de saliva que llegan a la otra persona y que en las mismas se encontrarían los bacilos de Koch. Según el enfoque de Flügge, cuando disertamos o mantenemos una charla más o menos larga,  una suerte de niebla sutil e invisible gravita en torno a nuestras cavidades bucales. Como resultado que escapa a las intenciones del hablante, muchas de estas gotas llegan a los interlocutores. Los mismos, al replicar nuestras palabras, también nos bombardea con sus fluidos.  Aclaro que no se trata de personas que tienen la virtud de salpicar de saliva a su alrededor cuando hablan, sino de conversaciones normales. Desde la conferencia de una autoridad destacada, hasta un concierto de Rock, los asistentes no sólo buscan el contenido de lo que se trasmite, sino el contacto: poder participar de esa “nube de Flügge” enriquecida.

 Este es el problema de la comunicación en Internet, ya que la microgota en condiciones normales dota a la comunicación humana de cierta energía sutil que se interrumpe con la comunicación virtual. Cuando surgió el correo, era frecuente que en las cartas de amor se incluyera el perfume, o que el novio revisara con emoción el cierre del sobre, suponiendo que en él estaba la saliva de su amada. Alice Bailey incluye  en sus libros cantidad de modelos de cartas para brindar la iniciación a distancia, y entiendo que el calificativo de Guenon de pseudo iniciación se refiere entre otras cosas, a la falta de fluidos que acompañan a la comunicación por medio de una misiva.

Los conceptos que sostienen esta importancia de los fluidos parten de la base que en los mismos se concretan las condiciones y las características de quien los emite. El desarrollo que haya obtenido hasta el momento sea insuficiente, bueno o malo, es lo que irá a trasmitir. Si el hablante ha tomado los fluidos de alguien debidamente calificado, y tiene la intención de trasmitirlos, se efectuará el proceso de iniciación primero y luego de desarrollo en la medida en que la persona decida avanzar a su realización, (A lo que yo  llamo “Trimúndica”y que Guénon apela “Espiritual”)

En organizaciones aborígenes, especialmente las australianas que son tomadas por Mircea Eliade para sus estudios sobre iniciación, la misma coincide con el crecimiento del individuo en su comunidad. Forma parte de la educación que se trasmite y atraviesa toda su vida. En el caso de algunos grupos descriptos por Eliade, se precisa que, si bien la totalidad de los varones del lugar recibe la iniciación, sólo una minoría profundiza los contenidos que le han sido transferidos. En tanto, toda etapa de la vida, desde la entrada en la adolescencia hasta la muerte, son acompañados de rituales donde los fluidos de los miembros calificados de la comunidad bañan al recipiendario.

En la Masonería actual no ocurre esto, es decir el postulante no es sometido conscientemente a los fluidos de aquellos que ya están iniciados; los que de ese modo deberían trasmitirle   la influencia física y espiritual. El ritual es principalmente teórico y quien recibe la iniciación queda librado a su suerte para convertirla en efectiva



El auténtico carácter de la Iniciación

Guénon y toda la cultura masónica, sugieren la iniciación como una suerte de proceso universal. Sobre una tábula rasa, que es el candidato, se introduce una semilla, un rasgo; un elemento de inicio.

Suele afirmarse que el ritual de la iglesia católica es la expresión exotérica de lo que fuera un ritual de tipo esotérico.  Es de destacar que a veces ocurre lo contrario, es decir que en vez de tratarse de un ritual exotérico que tomara como base un contenido esotérico, muchas concepciones iniciáticas que debieran ser ocultas y reflejar sus propias cosmovisiones, toman el modelo de la iglesia que le sirve para plasmar sus propias concepciones.  Por eso es posible afirmar que en la descripción  de la iniciación que acabo de enunciar, (la que propone Guénon en sus “Apercus”), hay una clara influencia de la cultura eclesiástica: el hombre caído que es redimido por el bautismo

Esto se hace evidente si consideramos la pasividad con la que el sujeto se presenta ante la iniciación. Se niega el bagaje previo, el que se reduce a la presencia de  un carácter “iniciable”, como afirma Guénon al principio de “Appercus…” Esta antropología implícita, que considera la pasividad del sujeto, del profano no coincidía con concepciones anteriores, como la pitagórica   (1)

 Reconozco que los “Appercus…” de Guénon tiene páginas memorables y de gran utilidad para quien esté embarcado en una vía de realización,  pero  la antropología que le sirve de base, siempre termina despreciando el cuerpo, lo biológico, lo emocional en pro de una pretendida preeminencia de la razón. 


Reitero que nuestra llegada a este estado humano incluye una biología en la que están contenidos nuestros objetivos tanto vitales como espirituales; traemos un cuerpo, un instinto que son expresiones del macrocosmos y que en condiciones normales,  pueden conducirnos a la Realización Trimúndica y a la liberación. Desde el punto de vista iniciático, no sería necesario ningún elemento trascendente para activar dicho proceso.

La cultura eclesial  influyendo lo iniciático, establece que la iniciaci´n viene a ser la semilla del mundo trascendente, del ámbito espiritual. Guénon privilegia a la razón y a la intuición intelectual, y de algún modo desprecia lo vital, lo instintivo.  La razón es así una cualidad superior y las demás condiciones que forman el hombre deberían someterse a ella.

Esto entraría en contradicción con la realidad que señ.alara más arriba y que está implícita en la concepción  guenoniana sobre la iniciación. Es decir, los fluidos, algo corporal, orgánico, una excrecencia del soma, son la base que contiene este contenido ,  

La Comida y el Sexo.

Llegar al estado humano, como desarrollo en otros artículos, es algo muy extraño y está repleto de privilegios desde el punto de vista cósmico. Lejos de ser un “valle de lágrimas” o un lugar de castigo luego de la pérdida de un estado paradisíaco, este mundo es el sitio donde el ser hará posible la realización humana o trimúndica.

La iniciación   que establece o determina nuestro ser, es recibida antes de nuestro nacimiento. Con ella  además de un cuerpo equipado para nuestra realización integral o Trimúndica. Se nos otorga también una serie de “dioses” (2)  entendidos como funciones de la vida que se inicia, como tendencias adosadas al torrente sanguíneo y a un psiquismo que no es el que estamos acostumbrados a considerar.

El estado humano implica la pertenencia a comunidades, y para la entrada en las mismas, es necesario repetir ese hecho arquetípico que produjo nuestra llegada a este ámbito. De allí que las iniciaciones se vinculen necesariamente a situaciones de la vida unidas al  alimento o a la sexualidad. En las sociedades llamadas “tradicionales” el joven, al llegar a la adolescencia, es decir cuando su sexualidad despierta, recibe una iniciación básica que apunta a la incorporación a la comunidad. Los ciclos de muerte y renacimiento que toda iniciación comporta se manifiestan antes que nada en relación con la alimentación. Son tomados del comportamiento de la luna, que rige las mareas para los pueblos pescadores y cantidad de usos vinculados a las cosechas. Casi siempre dicha iniciación, en su faz más inmediata, culmina con una comida pública en la que quienes la reciben comparten públicamente con los miembros de la comunidad (3)

Cabe señalar, que el significado etimológico del término ὄργια, se refiere a los ritos sagrados y a los misterios. En Grecia acompañaban a las fiestas de Dionisio que se celebraban en marzo o en diciembre, coincidentes con las estaciones y las actividades vinculadas a la tierra y a la sexualidad. Estas orgías eran una forma de evocar el Tiempo Cero, es decir el punto central carente de entidad, que coincide con el medio anterior al desarrollo de la historia individual o colectiva.

Eliade describe en uno de sus libros  los rituales iniciáticos de los adolescentes en una nación aborigen australiana. Los mismos, referidos a  varones, incluían una figuración de la muerte, del renacimiento en el que eran recibidos por sus familiares, y una posterior formación en las actividades de la tribu. Eliade añade que cuando se descubría a uno de los miembros que manifestaba un particular interés y capacidad de aprendizaje, se lo sometía a la “sub-incisión”, que consistía precisamente en una incisión mínima en el perineo, simulando una vulva. De este modo, el hombre tenía acceso físico a los dos sexos y se lo encaminaba hacia la integración de su ser.

Realización espiritual y realización trimúndica.

La iniciación forma parte de una dinámica que se remonta a tiempos prehistóricos. El Artefacto Mítico Ritual que más se vincula con esa época originaria y que se mantiene en la actualidad, es el que sirve de base a la Medicina Tradicional China. En cuanto a la antropología subyacente, cabe señalar que la misma promulga una psicología que no es cerebrocéntrica (4) y que considera al cerebro, a la razón y a todas sus funciones como una facultad derivada del funcionamiento del riñón; en algún sentido plantea una postura opuesta a la concepción guenoniana. Para la MTC importa mucho más que la razón, el Shen (psiquismo) acompañado del Jing (esencia) y el Qi (soplo).   Los tres se vinculan con diferentes órganos y más que nada con la circulación de la sangre que es la que regula las emociones y conducta del hombre en todas sus actividades, incluidas las iniciáticas.

En el esquema antropológico de Guénon, la intuición intelectual, una supuesta capacidad de captación de las verdades que nos fundamentan, ordena a su vez el resto de las facultades consideradas “inferiores”.

“Por otra parte, el conocimiento es el único remedio definitivo contra la angustia, así como contra el miedo bajo todas sus formas y contra la simple inquietud, puesto que estos sentimientos no son sino consecuencia o productos de la ignorancia, y puesto que a consecuencia del conocimiento, desde que se alcanza, quedan destruidos enteramente en su raíz misma y vueltos en adelante imposibles, mientras que, sin él, incluso si son apartados momentáneamente, siempre pueden reaparecer al hilo de las circunstancias. Si se trata del conocimiento por excelencia, este efecto repercutirá necesariamente en todos los dominios inferiores, y así estos mismos sentimientos desaparecerán también al respecto de las cosas más contingentes; ¿cómo, en efecto, podrían afectar al que, viendo todas las cosas en el principio, sabe que, cualesquiera que sean las apariencias, no son en definitiva más que elementos del orden total?”

René Guénon – “La Enfermedad de la Angustia”

Este enfoque antropológico de Guénon, de orden estrictamente solar, se corresponde con las civilizaciones como la incaica, el sintoísmo japonés o como la cristiana según se ha manifestado en la evolución de las iglesias durante dos mil años. Es de destacar que, en el Shinto, los adoradores de la diosa Amaterasu, se vinculan a un orden perfecto y armónico en un mundo trascendente, mientras que en el ámbito terrestre, donde se desarrolla la vida, todo transcurre en medio de turbulencias: desde la dualidad interior de los fieles hasta el desarrollo de guerras, intrigas o hechos de violencia.

Esta concepción de Guénon se relaciona también con el Antiguo Testamento considerado como historia mítica. Es conocida la descripción en Génesis 1 y 2 de las dos creaciones del hombre. En la primera, Adán es creado “macho y hembra”. Al resto de los seres y los objetos del mundo se los coloca  en la periferia. Gerhard Von Rad compara este esquema a un círculo en cuyo punto central se encontraría el hombre y en la periferia el resto de la creación, pero, destaca el investigador alemán, que elementos y seres vivientes permanecían  a la misma altura que el hombre. No habría una división jerárquica.

En la segunda creación, por el contrario, el esquema  es el de una pirámide, en cuyo vértice se encuentra el hombre y por debajo de él se tienden el resto de los elementos y seres. En la primera, Dios los crea “macho y hembra”, lo que no implica separación, de allí que algunos apologistas, como Ireneo de Lyon afirmen que el Adán primario era andrógino; es en la segunda creación cuando  se extrae a Eva de su costilla, se lo ubica en el jardín y se establece el mandato de no comer del árbol del bien y del mal.

Como se puede deducir, la primera creación se aproxima al Tiempo Cero en la que la unión entre el hombre y la naturaleza no tenía intermediarios y era irrestricta. En la que la sexualidad no estaba vinculada a la procreación. La misma se efectuaba por otras vías: los habitantes del planeta se manifestaban a través de una dinámica interior de los seres   en correspondencia con el cielo, cuyo acceso al mismo tenía plena vigencia. La sexualidad se reservaba para ser ejercitada en formas que condujeran al hombre a una rápida vía de realización y longevidad.

 La segunda creación, siempre desde el punto de vista mítico, implica una separación entre el ámbito divino y el ámbito del hombre. La caída no se produce cuando el hombre contraviene el mandato impuesto por Dios, sino que el paraíso que habitaba ya estaba contaminado por la separación, por el inicio de la diacronía. De alguna forma, el Dios Creador se transforma y es reemplazado por el Dios de la Ira (5).

La antropología que se deriva de este esquema es muy parecida a la descripta por Guénon: se ubica una facultad humana en el vértice de la pirámide y las demás se someten a ella. Se trata de la figura del rey opuesta a la anfictionía  en el enfoque mítico-político de la historia. Esta concepción, hace que la exposición guenoniana se rodee a sí misma de una gruesa muralla que tienda a la inmovilidad.

Volviendo a “Apercus sur L´Initiation”, la presencia de varios capítulos entre los que destacaré “Mitos Misterios y Símbolos”, expresan una concepción que entra en contradicción con el esquema jerárquico y sacerdotal. Tomo como compromiso en algún momento efectuar una lectura de Guénon basado en esta dualidad, y establecer un desglose entre los textos que apunten a la iniciación basada en el Tiempo Cero y aquellos que lo hagan desde el momento en que la casta sacerdotal entra en conflicto con los chamanes, lo que establece la condición  del triunfo de la “Rebelión de los Ksatriyas”.

Quizá esta introducción haya sido demasiado extensa, pero sirva para señalar que la Realización expuesta por Guénon incluye tan sólo este aspecto espiritual, sin tener en cuenta que la antropología iniciática vinculada a los orígenes, se basa en un hombre cuyo corazón ocupe un lugar central pero no jerárquico. Es decir, permanezca a la misma altura que el resto de los órganos, y que los mismos generen Shen: concepto complicado para la mentalidad occidental. Implica psiquismo, emociones, pero también espíritu. Se lo suele traducir por “Dios” estableciendo una o varias de las entidades inmateriales que nos constituyen y que configuran nuestro esquema psíquico. El Shen es una interfaz que se extiende desde la vida espiritual más elevada, hasta las emociones más primarias. En Oriente no existió lo que llamo en Occidente el “Exilio de Psyché”. En Japón hay un principio cuyo nombre es “Shikishin Funi” y que se traduce como “inseparabilidad entre cuerpo y alma” (6).

Es de destacar que en la MTC cada órgano tiene su propio Shen, y que entre todos configuran el cuerpo psíquico de la persona que puede tener un mayor o menor grado de enfermedad según el funcionamiento de órganos y entrañas que constituyen cada unidad dual, conforme a los cinco reinos (o elementos) presentes en el cuerpo humano.

Contenido de la Realización Trimúndica

Cuando hablo de Realización Trimúndica, parto de este esquema al que aplico la concepción de los tres mundos, común a gnósticos y a cantidad de etnias aborígenes y de culturas a lo largo del planeta. Esto significa que toda iniciación y realización debe considerar el encuadre tríadico  en un mismo plano. Cada uno de los mundos que nos constituye reclama un lenguaje   y un modo de acción que le son propios y que a su vez contengan o estén dirigidos a los otros dos. Cabe señalar que esta es la forma en la que funcionamos como seres humanos. La concepción que ha adoptado el cristianismo a través de las iglesias plantea una visión antinatural y es la que influye en los textos guenonianos cuando se habla de jerarquías  .

1 El mito

El mito es la forma más elevada en la que podemos acceder a las verdades que se encuentran en el límite del mundo. Algunos de ellos acompañan a la iniciación y la mayoría son necesarios para desatar y desarrollar la Realización Trimúndica. Así, el Mito es superior a la doctrina: cuando la misma se aparta del relato mítico y pretende agotarse a través de una exposición racional, se comete miticidio. Es decir, se pierde la multivocidad de la expresión original y se lo acota a significaciones exclusivas y limitadas, que siempre terminan estableciendo relaciones de dominación despótica de unos hombres sobre otros. (7)

Gran cantidad de las leyendas masónicas, es decir el Artefacto Mítico de la organización, fueron  destruidas por Anderson y Desagulier a principios del siglo XVIII. En esa fecha, ambos pastores  tienen acceso a los documentos de la Gran Logia de Londres y en una suerte de auto de fe, según sus credos protestantes, realizan una purga de los documentos básicos. Esta acción depredadora, acompaña al reemplazo de la  Masonería Operativa por la Especulativa, con lo que se termina de apartar de la realidad mítica que hasta entonces la había mantenido.  

Si se acuerda que la dimensión mítica (a la que llamo “Artefacto Mítico” ) es la forma por excelencia en que se expresan los contenidos provenientes de la tradición primordial, se concluye que la Masonería, al perder el cúmulo de leyendas que la fundamentaban, se ha quedado sin base y la iniciación que brinda es de carácter poco más que formal. Un grupo de personas con   suficiente y adecuado desarrollo  interior, estaría en condiciones de restaurar un Artefacto Mítico perdido o arrebatado. Las voces que se levantan contra esta propuesta son influidas por la separación tajante entre lo divino y lo humano, concepción antropológica  que considera al hombre como incapaz de cambiar, desarrollar  o tan siquiera influir en el ámbito trascendente. Esta tarea sólo podría ser desarrollada por sacerdotes; durante milenios se estableció un hiato, cimentado por nociones como  culpa, el pecado, la caída que impidió reconocer al hombre como un continente de todo lo que existe. Los muros que han construido en torno a nosotros impiden que se desarrolle el instinto espiritual, el ùnico que puede desarrollar  la autèntica intuición de la verdad.

Volviendo al tema, es el mito y no la doctrina quien tiene el protagonismo del mundo superior en la Realización  Trimúndica. Podemos identificarnos con un mito propio de la cultura occidental, oriental o aborigen, pero el proceso debe culminar tarde o temprano en la formación de un mito singular, algo que partiendo del Artefacto presente en la cultura que hayamos escogido, llegue a determinar en nosotros los fundamentos de nuestra individualidad. En nuestra época es el individuo el único capaz de encontrar en sí mismo las verdades profundas que laten en el universo.

2 El mar de las emociones.

Las emociones son el núcleo que ocupa el mundo intermedio en la Realización Trimùndica. En la cita que hiciera de Guénon acerca de “La Enfermedad de la Angustia, el mismo se refiere sin duda a Kierkegaard y al primer Heidegger cuando alude a la “Angustia metafísica”. No es el momento de discutir los alcances de dicho párrafo, pero cabe señalar que cuando Guénon afirma que el miedo es una emoción que descalifica para la iniciación y la realización que él llama espiritual, también debiera referirse a otras emociones que suelen acompañar a la formación que brindan las iglesias cristianas, como la culpa obsesiva que se deriva del  sentimiento de pecado. Estas emociones son insertadas en la primera infancia y se prolongan en forma subyacente a lo largo de nuestra vida. Crecemos en familias donde el juego de la culpa es la base de los vínculos. La iniciación y la realización, sea como fuere que se las entienda, exigen un ser humano brillante, sereno, con sus posibilidades expuestas en un primer plano. En cambio, la supuesta educación del exoterismo que se dice cristiano, nos convierte en  timoratos, pusilànimes; seres con miendo, sin decisión. Siguiendo el razonamiento de Guénon, estas emociones, también serían descalificaciones absolutas.  

El objetivo de este aspecto de la Realización Trimúndica es antes que nada observar las emociones, no aquietarlas, sino investigar sus alcances conspicuos e inconspicuos.    El desarrollo del ser interior, del “Testigo” de la Tradición Hinduista, logra un centro imperturbable alrededor del cual los contenidos de la conciencia se ordenan sin alterarse. La propia dimensión mítica hace que las emociones drenen y se tensen hacia una meta propia. La razón que muchas veces expone el contenido de emociones anárquicas, debe limitarse a ser un órgano de expresión de los contenidos de la sangre. 

3) La coagulación del espíritu.

Los fluidos que emitimos,  son macerados y trabajados en la profundidad de nuestros  cuerpos. Siempre siguiendo los principios de la MTC, ellos poseen como todo órgano o entraña, una base estructural y un cuerpo energético (8) El mismo se mantiene una vez que se separan del cuerpo; precisamente el organismo está preparado para que una parte se expulse. La saliva y los fluidos  seminales o vaginales; las lágrimas, son los ejemplos más precisos y típicos. Ellos contienen la síntesis de nuestro ser, con el grado que ha tomado nuestro espíritu en el momento en que producimos estos humores.

De este modo el intercambio de los flujos implica una suerte de unión, muy parecida a la boda alquímica entre una persona y otra. Esta unión no tiene necesariamente un trasfondo erótico. Se brinda constantemente en lugares llenos de personas, donde hablamos. Las voces permiten que los demás reciban nuestra saliva, y a su vez recibimos las de los otros.

Cuando esta comunicación de fluidos se brinda en un contexto iniciático, es decir con alguien debidamente calificado que trasmite su carga trimúndica a un recipiendario, es cuando se produce la iniciación propiamente dicha. Se deposita un elemento germinal en la persona que lo recibe, y el mismo se desarrollará en un determinado oficio o en una cierta tendencia sexual, lo que le permitirá culminar su propia realizaci{on. La misma consiste en lograr la condici{on para cambiar lo que le ha sido trasmitido; para modelar con las fuerzas de la tradición que se les ha confiado,  un nuevo ser que enriquecerá las formas infinitas en las que se expresa la tradición primordial.

(1)   Esta diferencia se puede percibir en la vida de Apolonio de Tiana, contemporáneo de Jesús. Pitagórico, en la época de su vida  que debió practicar la disciplina acusmática, logró curaciones e intervenciones para solucionar diferentes problemas, sin hablar en ningún momento. En este punto quiero a Aleister Crowley . En su libro sobre el Tarot, señala que el lector podría comprender en forma acabada el significado de ciertas cartas, “en caso de recibir (tales o cuales) iniciaciones”. Es decir que el verdadero alcance del hecho iniciático se refiere a un contenido acotado y preciso. 

(2)   Dios es aquí una función de la vida, una entidad de la conciencia, lo que niega la identificación de la misma con un yo fijo, con una estructura jerárquica. Nuestra alma puede presentarse en la mente, pero en algún momento se retira a la sangre, el fluido sagrado, donde permanece hasta las transformaciones que se presentan con la muerte. Como se puede apreciar, esta concepción antropológica difiere por completo de la planteada por Guénon y la cultura eclesiástica. El saber del corazón, se refiere al órgano preciso. En este mismo artículo desarrollaré algunos sentidos del Shen contenidos en la Medicina Tradicional China, una concepción mucho más antigua y calificada que la tardía posición helenística que sustenta la filosofía clerical.

(3)   Cabe destacar en este punto que todo lo vinculado con la comida es público: el ágape, el banquete se celebra en comunidad. Es la forma milenaria en que se comparte con los otros las bendiciones que se reciben. Los alimentos empapados en saliva que inician su viaje alquímico al interior de nuestros cuerpos, forman un espectáculo, un hecho público, al alcance de todos. En cambio lo que se refiere a la sexualidad se vincula a lo privado. Precisamente el pudor es un factor de tipo instintivo que lleva a esconder el acto sexual y convertirlo en privado. Podría decirse entonces que todo lo vinculado con la saliva tiene un carácter exotérico, mientras que aquello relacionado al semen o a los fluidos genitales, se relaciona con lo esotérico.

(4)   Cabe señalar que el Nei Jing considera al cerebro como “una entraña curiosa” encargada de la expresión y comunicación de los contenidos que se elaboran en la sangre por inspiración del corazón.

(5)   Llamo “Dios de la Ira” a la prefiguración de Marte. El mismo, una deidad antigua que adquiriera entre los Etruscos la denominación de “Maris”, es el que tendrá un principal protagonismo en la creación y el desarrollo de Roma y al que luego heredará la jerarquía católica. La misma, en su lucha constante contra Galilea dentro de sus propias fronteras, procurará que el Artefacto Mítico-Ritual que la sostiene, apunte a alimentar dicho Dios.

(6)   “Funi” es un sufijo que se traduce como “dos, pero no dos”. En términos matemáticos sirve también para determinar la función negativa de dos.

(7)   Es lo que ocurre con el dogma eclesiástico y con la actividad sacerdotal cuando la misma abandona sus funciones específicas de administración y precisión de las formas cultuales para usurpar las facultades propias del chamán.

(8)   Dicha división es la que explica la vinculación del cuerpo con la mente, o del soporte simbólico con su significado.

 

GOCHO VERSOLARI

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