Apocalipsis I

 

 

Hace años que se extinguió la luz,

la humanidad perdió el control.

La madre Gaia explotó y gritó:

¡Nunca regalé por ley, poder, avaricia, feudalismo

ni sumisión al diferente!

Era cuestión de tiempo el cataclismo

en forma de cualquier bicho,



fueran bancos, oligarcas de tupé pintado,

caballeros de pechamen barato,

mentirosos d caletre o cualquier virus.

Las noches todas

empeñadas de culpar al contrario de sus vicios

y la madre ya cansada de bondades

al verr cómo sus hijos se envenenaban sin piedad ni remordimiento

decidió poner fin con un diluvio

como el Dios de los hebreos en su tiempo.

N. d. A.

Sólo que esta vez Noé no existe ni tiene barca. (La anterior tampoco, pero bueno, queda bien en este cuento y en el otro) Solo nos queda para remover neuronas una cosa en común, los animales, únicos inocentes de este negro cuento, perviven por siempre.

 

 

Gustavo García Pradillo

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