Angel Condenado 


Ni vertiendo polvo en el cajón de los sueños consigo ahuyentar las pesadillas que pueblan mis borracheras, mis largas noches de descontrol y fuego perdido, esas pequeñas y fieras alimañas que devoran mi vida hasta contaminarla del todo.

Arde al atardecer entera la ciudad y no tengo tiempo que perder si quiero escapar, huir de los besos de la soledad. Intento comprender qué fue lo que pasó y sé aun sin comprender que algo no andaba bien. Dudo si hago bien en decir que soy capaz de imaginarte y sufrir. Sigo enamorado de tu sombra, enojado con el sol cuando calienta tu piel.

Te sigo en las sombras sin que te des cuenta, me he vuelto un ladrón de tus pasos.

Hoy nos hemos rozado en el metro pero no te has dado cuenta, ibas con tus pensamientos de la mano, con una sonrisa dibujada en tu cara que me parte el alma a la vez que me alegra el corazón.

Ahora eres feliz, y yo ese ángel que te guarda, condenado para siempre a no olvidarte.

8 comentarios en “Angel Condenado 

  1. Siento que el poema describe la atención no devueltos o una coqueta que no alcanzó su objetivo previsto. Es un tema interesante y usted ha escrito sobre él muy bien. Gracias por compartir tus pensamientos, Pedro.

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