Olvidamos el origen a medida en que avanzamos por la vida,

coleccionamos materiales cual grandes tesoros que por inútiles desechamos.

Riquezas y bienes acumulados resultan banalidades,

al abandonar el cuerpo el mundo dejamos con lo puesto,

viajamos con el alma desnuda,

atravesando el umbral sin tesoros ni vestimentas.

Olvidamos en el mundo terrenal la autenticidad de lo verdaderamente importante

y el lugar que en nuestro cuerpo ocupa, su lugar de residencia.

La felicidad completa nos viene dada, en nuestro interior se aloja.

No la vemos,

No la buscamos.

Vivimos ausentes, sumidos en la inconsciencia.

Justo en nuestro centro, donde el corazón se halla,

se gesta el más valioso don del que disponemos.

Amor,

que sin condición se dona y se hace entrega.

Amor por la propia vida,

Amor por la vida ajena.

Por los miles de regalos que ofrece

y tenemos al alcance en la madre Naturaleza.

Amor por los semejantes,

amor por la humanidad de la que formamos parte.

Amor por las galaxias y los planetas.

Amor,

en el más puro estado,

amor que se hace uno y se expande en el Universo.

Amor en estado puro, amor en su más pura esencia.

 

 

@Marina Collado