Amantes…

Serenata cantada de cuerpos, reclamos en caricias llevadas, se quiebra el frío entre llamas.

Divulga su noche entre aliadas, la oscuridad, el silencio, se hace bello entre pieles que siguen jugando, más amantes sin dueño que caricias en el cuerpo.

Disperso aparece el espacio, conjuga, enarbola la bandera, del terreno abonado a cualquier pasión presentada.

¡Discrepo!, grita la ausencia, maldice entre quejidos cuando las manos acceden a sus caderas.

Condena le queda a esta noche, entre lienzos que se mofan de la ausencia, mientras, se destierra el tiempo sin amantes y de la soledad nadie se acuerda.

Ni la piel se erosiona, se baña entre el sudor que la refresca, el aire muestra ya tibieza, son los labios los que recorren los senderos de su espalda, los susurros, como voces, que gritan a la esperanza.

Sin rubor, sin vergüenza, nada esconden los cuerpos, aún se buscan los amantes, de sus noches el secreto, de sus vidas paralelas entre siervos de cautelas.

Descuido de una luna que les brinda un ápice de luz pálida, se adornan los besos, semi oscuridad que adivina cada parte, se pliegan los brazos entre los cuerpos, abrazo ardiente se entregan.

Se adivina la dulce música, el baile de los amantes se inicia, ni una súplica aparece sólo queda el placer que se presenta entre livianos gemidos.

Cautela abandona, estorba, se desliza entre cualquier rincón, no soporta la danza ardiente, el silencio se adorna para acabar rendido, se representa singular la obra, se desarrolla entre actos.

Los guarda la noche en sus entrañas, en el refugio de los amantes, sin más pudor que servir la ración de ese juego, que acaba cuando el alba, tímida llama a la ventana…

4 comentarios en “Amantes…

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