Amados desconocidos

Por años, mi rutina ha sido la misma.

Despertar, bañarme, tomar café y todo aquello que solemos hacer cada una de las mañanas antes de salir rumbo al trabajo.

Amamos nuestra casa, nuestra familia, nuestras acciones; pero también amamos, sin saberlo a esos “amados desconocidos” que llenan nuestros días.

Yo no lo había notado, como seguramente casi nadie lo ha hecho.

Mas un día, al salir, en mi caminata, algo me hizo falta. Al principio no supe qué era, y a los pocos pasos dados, tuve que desandar.

El señor del periódico no estaba.

Por casi ocho años pasé, lo saludé, lo vi empeñarse en su trabajo, alguna ocasión nos deseamos buenos días y hoy no estaba.

Preguntando, supe que había partido a la vida en el cielo.

Una silenciosa lágrima corrió por mi mejilla, recordando algunos momentos a lo largo del tiempo. Pensando en que él esté en paz y que tal vez, sólo tal vez me haya recordado como alguien que en más de una ocasión le saludó  deseándole un buen día.

Con este triste acontecimiento, seguí mi andar reconociendo en cada persona que veía a un “amado desconocido” como Juanito,  el del kiosko de periódico.

Hoy con gusto saludé a la señora del café y pan que se planta con una sombrilla en una esquina, la he visto cada día desde hace casi seis años y nunca había preguntado su nombre.

-Buen día. Espero que termine temprano.

Soy María, he pasado por aquí y hasta le he comprado en más de una vez y no se su nombre.

-Clara.

– Me das una dona y un café con crema. Que tengas un gran día Clara.

Clara. Se llama Clara y no lo sabía a pesar de haber acompañado mi camino alguna ocasión. Recuerdo que hace unos cuatro años la vi en vísperas del nacimiento de su hija. Y a los seis meses la traía en brazos, tan temprano y acompañándola en su día de trabajo.

Y entonces pienso que puedo recordar tantas cosas de cada una de las personas que veo en mi camino, y que de alguna manera forman parte de mi propia historia.

Y así, paso y saludo a cada uno de estos “amados desconocidos” quienes, como Clara tienen una historia que contar y una sonrisa que regalar.

Me detengo, saludo a cada uno y les pregunto su nombre.

Al saberlo, estoy creando lazos, lazos que harán que cada uno de ellos sea inolvidable en mi devenir y, tal vez; sólo tal vez me recuerden en el suyo.

Estos “amados desconocidos” que sin saberlo hacen amable cada uno de nuestros días.

¿Tú tienes amados desconocidos?

Observa a tu alrededor. Tal vez alguno de ellos sea el que hace tu día feliz, en alguna ocasión de tu vida.

About Pedro Altamirano

Autor Pedro Altamirano, me encanta el mundo de la informatica, y hasta hace muy poco no sabía que tenía la capacidad de escribir donde conocí a gente maravillosa en la red y formamos un sueño " El poder de las letras"

1 comentario en “Amados desconocidos

  1. Desde que parezco viejito, que a pesar de las apariencias no lo soy en absoluto. Tengo muchos, muchisimos más y compartir con ellos algunos momentos hace que cada día sea un poco más luminoso. Y eso me hace feliz. Y además es barato. Un beso.

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