Alas rotas

 

 

 

 

 

 

 

Quiso iniciar el vuelo sin darse cuenta que rotas tenía sus alas. Quiso subir a la montaña más alta para  elevarse desde la cumbre hacia el espacio infinito y posar su cuerpo en la estrella más brillante que en el firmamento rutilaba. Quiso dibujar sueños en la nubes con brocados de ilusiones y de esperanzas, modelar con suave arcilla nuevas constelaciones en las que permanecer anclada hasta un nuevo mañana. Quiso ser parte de un cometa y viajar por la galaxia hacia el lugar en que sus sueños relegados quedaran.

Navegaba en su mundo en una pequeña embarcación intentando deshacerse del lastre que consigo arrastraba, arrojarlo por la borda y aligerar su equipaje antes de que en la travesía su nave naufragara. Posó la mirada con atención en sus amputadas extremidades preguntándose si algún día de las heridas crecerían nuevas alas. Alas invisibles que su vuelo truncaron al quebrarse las ilusiones en mitad del ensueño. El estrepitoso aterrizaje dejó secuelas en su cuerpo y en su alma, un cuerpo dolorido que soportaba el peso de los días que amanecían oscurecidos por el desencanto, un alma herida sangrando llanto.

De sí misma se sorprendía pues no entendía de dónde las fuerzas brotaban, el desgaste que su cuerpo acumulaba anunciaba que desfallecida al suelo caería su alma. Se buscó entre las cenizas calcinadas de recuerdos para comprobar si algo de lo que un día fuera restos aún quedaban. Se añoraba poderosamente, pero sabía que con ella se hallaba. La fortaleza que en su interior se alojaba era la voz que la guiaba para levantarse una y otra vez cuando abatida en el suelo se desplomada. El amor que por sí misma y por la vida sentía era la energía que a levantarse la empujaba.

Un día tras otro, sus extremidades acariciaba con la ilusión de que en un nuevo día volvieran a recomponerse sus maltrechas alas. Un día tras otro, en su sueño desplegaba el vuelo desde la cumbre más alta de su montaña hacia los confines del Universo donde la libertad por ella aguardaba.

 

@Marina Collado  

2 comentarios en “Alas rotas”

  1. Qué bello sería sentir esas alas abiertas y en posición para volar libre, allá donde el alma necesita reposar y tal vez, dar a lo físico paz. Nacemos para escalar altas montañas pero muchas veces nos quedamos a medio camino, precisamente por llevar demasiado equipaje en donde no se ve, pero se siente en todo el cuerpo, ese lastre del que hablas. Y que bello describiste, querida Marina, esa fuerza que brota no se sabe de donde, o si, creo que es de la voluntad para seguir avanzando. Y qué mejor, como tu protagonista, abrazar el dolor hasta sanar esas alas.

    Una prosa preciosa, que bien podríamos aplicar a nuestro día.
    Soñemos alto, y vivamos de igual manera.
    Un abrazo bien grandote, mi querida Marina.

    Responder
  2. Mi querida Mila, qué bellamente lo has expresado, no puedo añadir más que agradecimiento por tus hermosas palabras además de compartir contigo ese deseo de seguir soñando alto y vivir de la misma manera. Que nuestros sueños sean las alas con las que conseguir esa libertad que nos aligere el cuerpo, el alma y el corazón de las cargas que a veces impiden el vuelo.
    Muchas gracias, Ser maravilloso por todo lo que aportas a mi vida.
    Un abrazo inmenso con todo mi cariño, corazón hermoso.

    Responder

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