Desgastadas quedan las palabras de tanto ser proclamadas una y otra vez sin que el problema decrezca, más bien todo lo contrario, se multiplican las muertes, los asesinatos de las mujeres en todas las sociedades del planeta. Muertes violentas cometidas por los maridos,  novios o parejas. Se desgastan las palabras y el aliento se quiebra ante cada cuerpo que sangra, ante cada herida abierta.

Un año más se hace indispensable alzar la voz y gritar muy alto para que la violencia de género deje de ser el lastre que generación tras generación arrastramos en el planeta.

¡Ni una mujer más asesinada, ni una más que reste!

 

@Marina Collado