Causas perdidas

Llovieron días
soleados.
Amarillearon
las calles,
las ramas
quedaron desnudas,
las hojas
flotando en el aire.
Pasaron las estaciones
y permaneció sumisa,
vestida de verde,
anclada a mi pecho,
sujeta a mis dedos.
Llovieron noches
heladas;
sombrearon
lunas de plata.
Colgadas del árbol
sólo quedaron
penas pasadas.
Con el paso del tiempo
perdió su fe
antes que yo la mía
y se marchó a esperar
otra causa perdida,
otra con más futuro
que la que yo defendía.
Me abandonó la esperanza
Pero ¿Quién la necesita
cuando todo son ruinas?

Deja tu comentario, así nos haces grande

A %d blogueros les gusta esto: