Musa, a contratiempo.

mariposa

Musa de tus anhelos, de los deseos que en tu piel dormitan mientras mis miedos se entrelazan con los tuyos y desbordan en sensaciones.

Sueños, tal vez, realidades que vestidas de letras hacen nuestros momentos que en la mente carcelera aún de tantos, no encuentran su camino.

Puertas cerradas que se abren hoy para que el ayer sea vida y el mañana recuerdos sentidos que sin medida otorgan placeres consentidos.

Búscame si es tu deseo, sensualidad que encuentras a tu alrededor y que la mirada a veces no es capaz de vislumbrar, esa chispa de que dotas la vida erotismo lo llaman es mi compañera, tal vez.

Melodía es la música que resuena en mi oídos aún cuando no estas a mi vera, la letra, a veces prendo de silencios para encontrarte y deleitarme en tu mirada, que lleva entrañada esa vida que sólo tu eres capaz de impregnar a todo.

Imprimarse en ti, es algo sencillo, sólo hay que saber nadar, para sumergirse en las profundidades de tu ser sin ahogarse, pues emociones dispersas por tus mares llenas a veces de calma y otras de tempestades, eres sonrisa silenciosa que en una simple caricia arritmias provocas.

Bosques de sensaciones que escalan rítmicamente consiguiendo desbordar notas al aire, como suspiros que me buscan, ahogos que no cesan que tornan de melancolía a gemidos de alegría, sendas desconocidas, regalas como misterios que en los orígenes del mundo andaban sumergidos en las profundidades de las simas.

Logras con tu ser una escala de colores, una algarabía que en abanico un lienzo en blanco desvirgas.

Espérame, que quiero quedarme contigo y ser vida entre los pliegues de tu piel.

Es el agua que camina, la balsa de mi sentir, es el camino que andas, la senda de mi pasión, dime que me deseas y encontrarás el punto donde cancela que no gira permite tu paso y deja abierto ese abismo de pasiones que aún desconoces.

No es necesario mostrarlo todo, ni tan siquiera decirlo, metáforas encumbran momentos y velos cubren los deseos, donde la piel hace eco en los gemidos que de nuestros labios escapan, rompiendo el silencio en que la vida se envuelve.

Dicen que la noche es compañera mía, más prefiero la luz de día, donde nada se esconde, pues de vida lleno las calles, que en atronadora tormenta a veces, no es capaz de encontrar tiempos para regocijarse en aquello que es vida sin más, ser humano que luego presume, cuando ignorante reniega de su sensualidad, por qué prefiere esconderla en su hipocresía en la privacidad de la alcoba o en la obscuridad de la noche a saber en que lugar.

Marijose.-

Gustavo & Marijose

gustavo marijose

Y no temas, amigo, volverán las palabras
como las golondrinas de Becquer
desordenadas,
a fluir en la inconsciente rutina
con su bla,bla,bla en las alboreas
de tus noches insomnes
de mis mañanas perdidas,
por estrofas inacabadas
que despertaran los sentidos.

Obviando los regueros de soledad y ruina
seran tus caricias y mis besos
palabras repletas de verdades
en olvido, enterradas, las mentiras,
las palabras colmadas de odio y espanto.

Rellenaran nuestros momentos
amor y ternura, cariño y regazo
palabras que llenaran la boca
con delicia y fantasía
que a través de sus voces y sus letras
continuaran besando sus almas.

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Versión 2

 

Y volverán las palabras
como las golondrinas de Becquer
desordenadas.

A fluir en la inconsciente rutina
con su bla,bla,bla en las alboreas
de tus noches insomnes
de tus mañanas perdidas,
por estrofas inacabadas
que despertaban los sentidos
de regueros de soledad y ruinas.

Prometían tus caricias y los besos
palabras repletas de mentiras
ambas lo fueron sin balanza equiparables,
palabras colmadas de odio y espanto
de amor y ternura, de cariño y regazo.

Palabras que llenan la boca
con sabor amargo de derrota tardía
de dos desconocidos que nunca se vieron
aunque si se besaron el alma.

 

Y la misma versión 2 acabada de otra manera. 

Y volverán las palabras
como las golondrinas de Becquer
desordenadas.

A fluir en la inconsciente rutina
con su bla,bla,bla en las alboreas
de tus noches insomnes
de tus mañanas perdidas,
por estrofas inacabadas
que despertaban los sentidos
de regueros de soledad y ruinas.

Prometían tus caricias y los besos
palabras repletas de mentiras
ambas lo fueron sin balanza equiparables,
palabras colmadas de odio y espanto
de amor y ternura, de cariño y regazo.

Palabras que llenan la boca
con sabor amargo de derrota tardía
de dos desconocidos que nunca se vieron
aunque si se besaron el alma.

y tal vez no fue una derrota
solo un tiempo de espera,
ella su alma desvistió
y él en la profunda mudez quedó

El Universo en su momento
su aliado será.

 

Gutavo&Marijose Marijose&Gustavo

Esta vez nuestros versos estas mezclados e incluso dentro de un mismo verso. No podrán saber quien es quien.
Dos versiones. Gusto para todos.

Un gran relato de Adelina Gimeno Su aliada…

Creía en aquel premio, cuando la noche llegaba era para él, el momento más preciado.

Las oscuras calles alumbradas con sus candilejas, compartían la diferencia y quitaban su miedo.

Provocándose a sus victimas la muerte o una secuela psicológica de por vida.

Ocultaba su rostro bajo el sombrero, una gabardina usada que lavaba a diario sin dejar rastro ni huella alguna de lo acontecido la noche anterior.

La silueta camina despacio, a su paso encuentra el burdel adecuado, en él entrará, buscando su presa, pero antes pasea su mirada por la barra del antro y allí estaba. Era joven y apuesto, estaba bebiendo, aquello facilitaría su intención de llevarlo hasta un lugar más tranquilo y allí…

Pero no quería adelantar acontecimientos, se acercó y entabló una corta conversación.

-Hola, estás sólo?

La contestación de aquel joven no se hizo esperar.

-Claro, salimos?

Fue fácil, el muchacho le acompañó hasta la calle, una vez allí víctima y verdugo se confundían en las sombras de aquel callejón.

Ninguno pronunciaba palabra, a no ser que él joven entendiese, moriría.

Aquéllo era lo que ocurría cada noche, el misterio estaba en la victima.

Ahora él, le invitará a volverse de espaldas, se abrirá la vestimenta e intentará aprovecharse del joven.

En un nivel poco ortodoxo todo aquél que caía en su juego era sometido a la penetración forzada.

De acceder a sus impulsos no había mayor delito, de no ser así y oponiéndose a su vicio, el asesinato era evidente.

Nadie que sobrevivio a sus acosos, llegó nunca a denunciarlo. Seguía actuando y en el peor de los casos matando.

La oscuridad era su aliada y la vergüenza de sus víctimas, si no entendían también.

©Adelina GN

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