José Saramago.- A ti regreso mar…

“… La ola se abre en espuma.
Movimiento perpetuo, arco perfecto
que se alza, retumba y se recoge…”
JS

“A ti regreso, mar…”
A ti regreso, mar, al sabor fuerte
De la sal que el viento trae hasta mi boca,
A tu claridad, a esta suerte
Que me fue dada de olvidar la muerte
Aun sabiendo que la vida es poca.

A ti regreso, mar, cuerpo tendido,
A tu poder de paz y tempestad,
A tu clamor de dios encadenado,
De tierra femenina rodeado,
Cautivo de la propia libertad.

A ti regreso, mar, como quien sabe
De esa tu lección sacar provecho.
Y antes de que la vida se me acabe,
De toda el agua que en la tierra cabe,
En voluntad tornada, armaré el pecho.

José Saramago

Pensamientos

 

 

 

Se intercalan en la mente pensamientos oscilantes entre la no-cordura y el raciocinio. Pensamientos que atraviesan riscos y montañas y se pierden entre desfiladeros de esquivas angosturas. Pensamientos de indefinidos claroscuros, ambiguos, incoherentes, racionales, sensatos, envueltos en cortinas de permanente humo.

Vuelven con su potente taladro y retuercen en su negrura toda la masa encefálica hasta dejar deshecha la pensante estructura. Se repiten aprovechando el instante en el que la guardia bajo y me encuentro en situación vulnerable. Se multiplican por infinito los intentos de exorcismos en los que vaciar la mente de demonios, vomitar con fuego sus malas artes y escupir las brasas de sus rugidos.

Se retuerce el rizo en un bucle incesante, la oscuridad se hace patente mientras la contienda entre las fuerzas avanza, ¿Quién vencerá a quién en la última batalla? ¿ Reinará el caos en mi universo mental o se restablecerá el orden en el mundo de lo absurdo?

Entre el delirio de lo que la mente maquina y la certeza de las realidades una sutil línea se cruza dificultando la diferencia entre la razón del discurso y la incoherencia de la cordura. 

Imagen de la red

Tu voz

Tu voz

Escucharte y después,
después no hay cómo dejar de hacerlo.
Y te escucho una vez más,
ahora, mañana,
y lo mas probable
es que lo haga todo el tiempo.

Y entre todo el ruido
en el que despierta el mundo
me he quedado con el tuyo.
Es que tienes ritmo,
hasta entre pausas las palabras
se vuelven canto
para mis oídos.

Tu voz
es el violín que calma
las alteraciones de mi alma
y los ataques cardíacos
del corazón.

Mujer bonita,
he decidido que
mientras escuché tu voz
y el latir del corazón no frene,
habrá poesía.
Siempre.

Escrito por ® Agus Didier

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