Píndaro – Colección de poesía – Instrucciones para detectar un monstruo – La leyenda de los atractores.

Instrucciones para detectar un monstruo – La leyenda de los atractores.

Gocho Versolari, Poeta

Sueños y fantasía
Dice la ciencia en su lenguaje abstracto que un atractor es un conjunto de valores numéricos hacia los que un sistema evoluciona. Es así que el atractor funciona como un molde que acoge y brinda sentido a determinado sistema. Dichos valores numéricos pueden presentarse como una curva, un punto o una variedad fractal de combinaciones en cuyo caso se estaría hablando de “atractores extraños”.
Esta introdución es suficiente: aquí detengo el lenguaje abstruso y por lo general apartado de la poesía, como es el de la matemática. Sin embargo, hay una clara relación en el libro de mi autoría que aparecerá el próximo mes de setiembre en la colección “Píndaro” de poesía a través de la Editorial Fleming. El título del volumen es “Instrucciones para detectar un monstruo”. Las cuarenta páginas se dividen en dos partes, la primera “Instrucciones…” donde hay varios poemas generales sobre monstruos. La segunda parte, en cambio, forma un conjunto, casi una historia, o al menos una situación con un intenso elemento común, y lleva por título “Crueldades y ternuras de los extraños atractores”.
En este punto el lector se pregunta ¿Es poesía, física o matemática? ¿Qué tienen que hacer aquí los atractores?
En realidad el objetivo, como ocurre con algunas manifestaciones de mi literatura es brindar a la ciencia tal como la vemos (y a veces la sufrimos)  una dimensión mítica. De allí que en esta serie de poemas los atractores sean pájaros y los seres humanos como sistema, están atentos a ellos. Atentos por una peculiaridad: según la leyenda, cuando un atractor al surcar el cielo mira fijo a alguien, puede convertirlo en un monstruo. Asimismo las jóvenes cuando toman contacto con los atractores, pueden caer en una forma de locura. Los atractores juegan entonces el papel de un arquetipo dual: un peligro que produce un profundo gozo. Las madres cuidan a los hijos de sus miradas, de la atracción que ejercen sobre ellos esos pájaros misteriosos. Los esposos cuidan a las mujeres, ya que al confrontar los ojos de esas oscuras aves, suelen caer en una locura por la cual aspiran a cumplir sus propios objetivos y olvidan los deberes conyugales.
Muchas veces cuando se habla de los mitos, quien lo hace plantea que la ciencia, como ápice del progreso, habría llegado a demostrar lo que los hombres sabían desde hace mucho y que se volcaba en leyendas tradicionales,  en prácticas médicas primitivas o en observaciones astronómicas. Mi postura es la opuesta: se trata de convertir los hechos científicos en mitos. Así los atractores toman cuerpo, mirada, presencia y procuran invadir la vida del lector.
De este modo la lectura de los poemas podrá llevarte a un extraño páramo donde cuentas con un abrigo rudimentario para tapar tu cabeza y evitar que los atractores se fijen en ti… aunque quizá el júbilo de convertirte en monstruo, de bañarte en el caos para salir renacido, sea lo suficientemente tentador como para mirar fijamente los ojos de las aves y entregarte al éxtasis.
INSTRUCCIONES PARA DETECTAR UN MONSTRUO
Autor: Gocho Versolari
Ilustraciones: Luisa Fernanda Otero Prada
Píndaro, Colección de poesía – Editorial Fleming.
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GOCHO VERSOLARI

Somnofilia 5 – No te despiertas

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El sol atraviesa tu pezón dormido;
beso la huella luminosa.
No te despiertas.
La noche baja a tu vellón inmóvil.
Hundo mi rostro en tu tibieza,
en tus jugos calientes,
en las tardes acumuladas en tu sexo.
No te despiertas.
Se precipita la belleza
en tu quietud silente, encadenada
a mi sexo,
a mis noches,
a mis lunas.
Cruzan los días por tu piel :
lentos brillantes cormoranes. Te acaricio
con la pasión que crece como un niño.
No te despiertas.
No te despiertas
Tus ojos se abrirán
recién en la alborada
prontos a recibir los buitres
de la luz.
GOCHO VERSOLARI

No escribiré versos cargados de ayer

No escribiré versos cargados de ayer,
ni perfumados de olvido,
ni trato de apagar la memoria de mis ojos, tampoco intento no recordar lo que entró por mis pupilas como bala perdida hasta incrustarse en mi alma quedando allí, hospedándose y adueñándose, poco a poco, de cada segundo.
No escribiré versos envueltos en aromas añejos…
Ni trataré de impregnarme en el olor de esta mañana, pues exudo el olor a deseo…
Deseo de tenerlo y que me tenga,
de delirar entre sus brazos
mientras me sacia esta necesidad
de dibujar en la humedad de su piel mis caricias
y dejar las huellas de mis manos en su espalda mientras se hunde en mis ojos hasta hacer estallar nuestro universo en infinitas estrellas…
No quiero escribir versos cargados del ayer,
pues respiro, siento, lato, deseo y le amo a cada respiro…

Viviana Lizana Urbina

Verano sin fin

Qué diciembre llegue lento. Que esas fechas me conmueven. Me entristecen. No sosiegan.
Que el invierno no me cubra de silencios.

Simplemente que se callen las hojas, las horas, los idiotas que se creen sinceros, y ofrecen sus consejos que no exigí.
Que el verano sea eterno. Que estos días coloridos no terminen. Aun florecen rosas, en este mi jardin. Mi sonrisa me delata. El suspiro mezclado en el aroma. El amor. Lo que queda por vivir.

Apesto a esta época del año.

Y que siga siendo así.

By Miriam Giménez Porcel.

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