Fractales

En los fractales que giran
dejo que me envuelvas
el clímax fluye
y el orgasmo nos funde
como un remolino

Marijose.-

REMEMORANDO MIS LETRAS

“Desempolvando mis letras pasadas, comprendí el pedido a mí misma de compasión y de proteger lo que es tan propio como la carne, como los latidos o el aliento. Embellecer los colores que pintan mi esencia, sabiéndome en pausa de toda musicalidad. En este tiempo que oigo mis voces acalladas en el anhelo de resurgir, de reclamarme una vez más regresar a ese lugar de luz donde cantar arrullando mi voz y mi guitarra, acariciando mi esencia.”


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A continuación comparto este poema, las letras que me han vuelto a susurrar al oído causando, esta reflexión en prosa poética:

“MI CANTO”

Ayer cantó mi guitarra,
con arpegios dulces de principiante
y rasgueos tímidos
en DO y en RE,
como pájaro pichón
que se larga al vuelo libre.
*
Ayer cantó alegre
con sus cuerdas pacientes
entre la torpeza habitual
de mi inexperiencia
repartida en las manos.
*
Ayer soñó con melodías
mi compañera de madera,
las mismas que yo he soñado;
ayer soñó su canto junto al mío
en una comunión
entre su alma de árbol
y la mía de miel.
*
Ayer la música tocó mi esencia
peinando mi aura,
entre sonidos de ensueño
brotados de las fibras
del alma mía.
*
Hoy esas canciones
permanecen en reposo
aguardando su momento
para relucir el arte
que se esconde misterioso
floreciendo en calma.
*
Hoy mi voz repasa esas melodías
con las que bailo
repleta de los colores
que me pintan la alegría
y la emoción.
*
Hoy mi interior comulga
con todas esas letras
que el papel requiere,
vistiendo el blanco
con suaves vibraciones
que incendian de luz
la palabra por decir,
la voz por hablar.

 

Quise ser sirena

QUISE SER SIRENA

Yo quise ser sirena, mujer del mar, surcar las añiles aguas que se volvieron salobres con mis lágrimas de sal. Quise ser del océano princesa, una dama subrepticia que nadase entre las olas, soberana de su vida y patrona marinera de las corrientes que nunca dejaban nada al azar.

Quise ser una amazona salvaje de los océanos, camarada de los peces, señora de los abismos, que juega con los corales embadurnada de brea. Quise llevar en la testa con orgullo una corona, ser la heredera más digna del mismísimo Neptuno, ganarme a pulso el título de guerrera de mi mar.

Quise ser la voz que embruja con su dulce melodía a todos los navegantes que osan cruzar sin visado mi inmenso territorio añil. Quise hacerme escuchar por encima del sonido majestuoso del oleaje, ser la música más bella que llegase a tus oídos y que incluso mis susurros recorrieran con el viento las distancias más extremas y transitarlas en vuelo hasta llegar a una región en la que solo se oiga el mar.

Yo quise ser la más bella que hubiesen visto tus ojos, cepillar con un peine de nácar mis suaves cabellos de sal. Quise vestir mi cuerpo con las más vistosas conchas para atraer tu mirada al compás de los latidos que marcan el paso alegre de tu propio corazón. Saltar junto a los delfines, cabalgar en hipocampos y que a tus pupilas lleguen los más brillantes destellos que eclipsen hasta el reflejo de la luna sobre el mar.

Yo quise ser sirena, reunir en una persona las más poderosas virtudes que puedan enamorarte con solo verme pasar. Mas solo soy una niña, soy una mujer sin nombre que no cuenta con más armas que las que da la humildad. Tendrás que mirarme adentro, buscar entre mis fantasmas y, cuanto más me conozcas, más te vas a enamorar.

 

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