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Tarot: Cosmos y Caos

 

 

El término Tarot, alude no sólo al conjunto de cartas, sino a los procesos que, en términos prácticos, culminan en la adivinación. Los mismos son parte de una dinámica que va desde nuestra vida cotidiana hasta el movimiento lejano de astros y constelaciones. Manejar el Tarot con precisión, consiste en trazar un gesto para que un interrogante preciso, claro, urgente, caiga en la oscuridad del caos, y que luego regrese trasmutado como respuesta.
En nuestra vida cotidiana, lo hacemos cuando debemos afrontar períodos de incertidumbre, de cambio que nos obligan a sacar lo mejor de nosotros. Proyectamos la solución de un evento desafortunado, como la pérdida de un trabajo, una separación o cualquier circunstancia que nos requiera un período de adaptación. Pensamos, decididos a actuar y nuestras ideas en busca de soluciones, son arrojadas a esa pared de incertidumbre que se ha levantado frente a nosotros. Si de nuestro obrar surge una salida , es que de ese extraño matrimonio entre la idea clara y el caos, ha surgido un tercer elemento capaz de superar a los anteriores.
El movimiento cósmico repite este proceso. A cada instante, constelaciones enteras son tragadas por los agujeros negros para resurgir en una nueva dimensión, con nuevas formas y destinos. Planetas, estrellas, se mueven buscando un orden, un equilibrio, que cuando se obtiene, es arrojado de inmediato al caos de donde ha venido para encontrar una nueva armonía que nunca es similar a la anterior.

En el caso del Tarot, las setenta y ocho cartas representan el cosmos. Cuando el mazo está en reposo, también lo está el universo, pero al barajar para consultarlas , introducimos el caos; el azar irrumpe súbitamente; lo que estaba en reposo, se sacude y conmociona; damos paso a un movimiento imprevisto, con un final incierto

El interrogante que formulamos, debe ser claro, preciso. Aún cuando la ansiedad nos colme, , debemos mantener una actitud de total desapego y objetividad. La pregunta debe brillar en medio de la noche. Cuando esto ocurre, es el momento de arrojarla sin remordimientos a las aguas del caos, es decir a las cartas mientras son barajadas.

En este proceso es importante que el interrogante no esté contaminado de desconcierto: claro, preciso, sereno, debe indagar con precisión las posibilidades de solución . Ayuda repasar la formulación científica de las cuestiones; en cierto sentido, la actitud del lector de Tarot es la del científico: elabora una hipótesis precisa, que arrojará al caos del mundo, donde comprobará sus parámetros a través de la observación y la clasificación

En el momento en que termina el barajar, las cartas adquiern un nuevo orden dual; por un lado, las que seleccionamos en vistas a una respuesta a la pregunta y por el otro las que permanecen en el resto del mazo. Es cuando la pregunta que arrojamos al caos nos esdevuelta en forma de interpretación. Se trata de una muerte y una resurrección: la indagación muere para renacer con forma de respuesta.

Cuando se produce este proceso, nosotros también nos sometemos a un profundo cambio: en cada lectura de cartas, morimos y resucitamos.

La facultad que se requiere permanece en los límites de la razón. Es, la que permite hundirse en el caos y retornar trasmutado con la respuesta correcta .Hacerlo es manejar el arte que los antiguos llamaban “supremo”. No es una capacidad limitada a unos pocos. En su justa medida, todos disponemos de ella y podemos desarrollarla a través del aprendizaje y el entrenamiento.

 

GOCHO VERSOLARI

1 Comentario

  1. Muy interesante, Gocho. Besazos!

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