Detienes el tiempo y con tu mirada paralizas mi silencio,

mi pulso se acelera al percibir junto a mi cuerpo el calor que tu cuerpo

emana cuando te acercas.

No necesito mirarte para saberte,

no necesito nombrarte para reconocerte,

tu aliento y el aroma que tus labios desprenden

son inconfundibles fragancias para mi piel que hierve.

Hueles a pasión incombustible,

explosivo volcán de erupciones constantes.

 Fuego inacabable que no se extingue,

y ardes y ardes mientras tu flama sigue viva y se acrecienta

en  busca del calor que desprenden mis llamas para hacer tuyo mi  fuego .

Soliviantas mi calma y mi sosiego desde el silencio que envuelve un

mismo pensamiento,

el que me lleva a ti, el que a mi te acerca,

la fuerza del deseo y las ansias de amar,

 la locura que provoca el suave roce de nuestro aliento,

tan cerca nuestras bocas que una a la otra se inhalan y se absorben.

Paralizas mis momentos justo cuando quiero que lo hagas,

necesidades mutuas que se complementan

y se sacian sin reparos ni exigencias.

Deseos que el cuerpo reclama y el alma alienta,

necesidad de fundir los cuerpos piel con piel y amanecer desnudos

con el placer y el deseo de que las llamas devoren de nuevo nuestros

cuerpos.

 

Imagen de la red