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El titiritero (1)

El titiritero

Un pueblo típico serrano, rodeado de vegetación abundante, donde las noches duraban más de lo normal, debido a que los habitantes cerraban temprano sus casas y dormían.
Calles empedradas y oscuras por donde solo se escuchaban los cascos de los caballos de quienes regresaban de labores del campo y algunas carretas de mercancías. Los arrieros eran de los últimos en llegar a este pueblo, provenientes de lo alto de la sierra con un grupo de mulas de carga, las cuales traían consigo en sus lomos cargamentos de café, licor, prendas bordadas y productos elaborados por sus lejanas comunidades.

Era la única manera de comerciar y llevar otro tipo de mercancías para satisfacer sus necesidades dentro de aquella sierra, casi imposible llegar a ella.
Unos cascos de bestias, en una hora inusual, despertó a parte del pueblo que ya dormía, solo los perros eran los que solían hacer ruidos por las noches.
Un frío característico de la zona acompañado por una niebla semi espesa dejó entrever una gran carreta que poco se distinguía por su negro color, a bordo guiando los caballos, un hombre cuya silueta se dibujaba entre los pocos y débiles faros de la calzada. Quienes tras una rendija lo miraron se quedaron extrañados y con una sensación de cierto miedo.

Los perros ladraban su paso, sin inmutar a aquel hombre mientras se perdían al final de la calle. A la mañana siguiente, cuando toda la gente iniciaba actividad, se percataron de una carpa instalada al lado de un viejo parque, junto a la cual se encontraba aquella extraña carreta negra que arribó al pueblo entrada la medianoche. Algunos llenos de curiosidad se acercaban para ver de qué se trataba.
Unas tablas amarradas en semicírculo parecidas a gradas de circo, un pequeño escenario montado al frente fue lo que lograron descubrir ante dos grandes cortinas abiertas, amarradas por unas cuerdas.

En contra esquina una vieja casona que funcionaba como posada para los arrieros y gente que llegaba al pueblo, donde la parte de frente era una fonda y cafetería. Mercedes Gómez la famosa viuda de Don Rogelio Gómez el cual había muerto de forma extraña, era la dueña de dicha casona y negocio.
Un espigado hombre delgado y no más de 50 años desayunaba pacientemente dentro del local, apenas y dejaba ver su rostro debajo de un sombrero de pelo y enfundado en una gabardina, todo de color negro.

Nadie le molestaba, sobre la mesa al costado de un café humeante, tenía una vieja libreta donde este personaje escribía. La viuda intrigada por el extraño, decidió entablar conversación.
-Dígame qué le ha traído a este pueblo?.
-Heredé unos títeres y una carpa que mi propio padre construyó, aprendí su arte de manejar estos muñecos y montar historias con ellos.
-Historias? ¿como cuales?
-Leyendas, de esas historias que causan estrago y temor entre los pueblos. Cosas que la gente dice ver y escuchar, cosas de otro mundo según ellos.
-Por cierto, necesito enterar a la gente sobre mis funciones, que me sugiere?…
-En la tienda de raya hay un sonido local donde emiten recados y todo tipo de avisos.

Dio gracias a la viuda y salió hacia aquella tienda de raya para pedir que le anunciaran, lo cual a pocos minutos comenzó a escucharse “a partir de hoy funciones por la tarde, ha llegado el titiritero y sus muñecos contando historias de pueblos cercanos”. “No falten solo serán pocos días de función”.
Llamó bastante la atención de la gente y para asegurar asistencia colgó cerca de la entrada aquel grupo de títeres destacando la llorona, una muerte y un charro que si causaban miedo entre otros.
La primera tarde se llegó y con un lleno la función comenzó. La oscura carpa apenas iluminada por viejos candelabros y al titiritero vestido de payaso, causaba una sensación rara y de miedo.

Aquella tarde fue de éxito, los rumores no se hicieron esperar sobre lo contado y actuado por este raro personaje, fue una noche difícil para quienes estuvieron allí, no dejaban de pensar en cada historia y con el silencio aunado a ciertos ruidos por la calle les hacía sudar y sentir miedo.
Llegando la mañana todo transcurrió normalmente, ante el frío que se dejaba sentir el titiritero decidió pagar por adelantado varios días en la posada, finalmente estaba siendo exitoso y con buenas ganancias.
La segunda tarde similar a la primera ya que el rumor llegó hasta congregaciones cercanas al lugar. Y también habían arribado un numeroso grupo de arrieros y comerciantes por la llegada de la temporada donde se celebra a los muertos.

Entre el rejuego de la actividad por la temporada, se hizo menor la sensación del temor que causaban aquellas leyendas contadas de una peculiar manera por el espigado titiritero.
La cuarta noche una neblina espesa descendió y un frío que calaba se dejó sentir, terminando la función el actor aseguró su carpa y carreta llevando a sus animales a un establo para evitarles aquella inclemencia del tiempo.
Todo el pueblo dormía y pasada la medianoche un galope seguido por ruido de cadenas arrastradas conmocionó a los habitantes y a los que se hospedaban en la casona. Un relinchido en un claro reparo de la bestia estremeció en el silencio de la noche, nadie se asomo, solo se cobijaron hasta la cabeza y el miedo se apoderó de ellos.

Al amanecer, todos los que habían escuchado comenzaron a comentar acerca de lo sucedido la noche anterior. No dudaron en rumorar que esto se debía a la llegada de el titiritero al pueblo ya que anteriormente nada de esto ocurría.
-debe tener pacto con el diablo.
-Esas historias que cuenta traen mala vibra solamente
Decían en un molino donde temprano acudían las amas de casa para moler su maíz y convertirlo en masa para tortillas.
-Esto no es de Dios
-sus muñecos deben ser diabólicos.
-Además, nadie lo conoce, llegó aquí de la nada.
Manifestaban en la panadería de don Goyo entre sus panaderos y clientela.
Mientras en la posada los comentarios fueron mínimos ante el hecho, el último
en salir fue el titiritero, atendido por la viuda Gómez.
-Qué noche señor, algo rara
-eso note mi señora, aunque el cansancio y frío me llevaron a profundo sueño
solo alcance a escuchar vagamente una bestia correr por alguna calle.
Después de desayunar partió hacia su carpa, barriéndola y limpiándola para su
Tarde de función, la cual ya no resultó un lleno ante los rumores de la gente,
Solo dio una esa tarde y un poco intrigado volvió temprano a la casona
-nada bien esas funciones verdad? le comento a viuda al servir la cena
-no, al parecer ya todos estuvieron en mi carpa, creo me quedaré por tres días más…

(Continuará)

Xavier H.©

About Xavier Hernandez

Encontré en las letras un desahogo de mi mente que se mantiene inquieta en ideas. Vivo un mundo de fantasía, siguiendo muy de cerca la realidad. Pienso que las historias no deben morir en la nada y darles eternidad plasmadas en tinta y papel.
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14 Comentarios

  1. Hola Xavier, me cautivaste con este titiritero. Lo voy a compartir y lo seguiré no lo dudes ¿Qué misterio nos trae este titiritero? Un abrazo

  2. Hola Xavier, me cautivaste con este titiritero. Lo voy a compartir y lo seguiré no lo dudes ¿Qué misterio nos trae este titiritero? Un abrazo

  3. Una historia que nos deja a la espera de lo que pasa con esos títeres y los habitantes del pueblo. Lo seguiremos. Un abrazo

  4. Ganas de que ya regrese el sábado que viene.

  5. Ganas de que ya regrese el sábado que viene.

  6. preciosa historia Xavier,intrigante y esperando el próximo sábado un abrazo crack

  7. preciosa historia Xavier,intrigante y esperando el próximo sábado un abrazo crack

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