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Categoría: REFLEXIONES (página 2 de 38)

Estas en la categoría Reflexiones aquí nuestros escritores escriben lo que tienen dentro .La reflexión o meditación, es el proceso que permite pensar detenidamente en algo con la finalidad de sacar conclusiones. La reflexión, por lo tanto, puede ser dicha actividad de pensamiento, pero también su expresión material. Una carta o una nota periodística, en este sentido, pueden ser reflexiones.

La utopía

 

LA UTOPÍA

Soy una leyenda, una utopía, uno de esos cuentos que van de boca a oreja, de generación en generación, y que por el camino van perdiendo parte de su sentido. Hay quien dice haberme poseído, pobres ilusos. La verdad es que muy poquitos han sido capaces de llegar a alcanzar mi estado, mi altura, mi exquisitez.

Nunca sabrás si existo en realidad, si soy producto de tu imaginación, un chisme o un sueño. Tampoco sabrás nunca si algún día llegué a existir en realidad. Los cuentos de las viejas del hoy siempre lo han negado pero, ¿quién sabe? Ya te dije que solo unos pocos privilegiados han llegado a alcanzar mi nivel.

Tú creciste pensando que era real. Tanto, que te sentiste orgulloso de tenerme. Pobrecito, ¿de verdad creíste que me tenías? Quizá fuese solo un espejismo, pero lo cierto es que nunca me has poseído.

Hay muchos intereses en que pienses que soy real, que me posees, que estés tranquilo, sosegado pero, amigo, siento decirte que te han estado engañando como a un pobre corderillo desde la más tierna infancia. Recuerdo a aquel pequeño niño que pensaba que me poseía. Y se sentía feliz por ello. Cuánta ingenuidad, hoy ya perdida ante la revelación que se nos hace en la edad adulta. Casi como el pequeño que se entera de que los Reyes Magos son los padres.

¿Recuerdas cuando te decían: de mayor podrás ser lo que quieras? ¿Recuerdas cuando te decían: siempre podrás elegir? Pues lamento ser yo quien tenga que decirte que todo eran engaños, patrañas de la clase gobernante para teneros dentro del “redilito”. Una utopía siempre buscada por el obrerito de a pie, como tú.

Pero permíteme decirte una cosa. Soy real, existo, solo tienes que luchar por mí un poquito más, como hicieran en su día tus ancestros. Y estarás a un paso de conseguirme.

Desde el cariño, tu libertad.

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Cuestión de actitud

A veces vivimos situaciones en las que pensamos que es difícil o imposible que podamos salir de ellas. A veces no dejamos descansar ese cansado y acelerado cerebro que siempre se adelanta en sus pronósticos y conjeturas y nos transporta tanto al pasado como al futuro, o ¿será quizá ese pedazo de masa viscosa y retorcida que nos habita quien no nos deja descansar…? la cuestión es que vivimos en un continuo viajar por el tiempo sin necesidad de ninguna máquina que nos transporte, ya se encarga de eso nuestro acelerado flujo de pensamientos, que, por cierto, cuando se ponen pesados e insistentes en su negatividad lo tenemos claro porque es entonces cuando no vemos salida posible a ninguna situación.

Estamos influídos de manera general por los pensamientos, sean de la índole que sean y si nos dejamos llevar por ellos son capaces de arrastrarnos al averno o alzarnos hasta la gloria celestial (puede que me haya pasado un poco con los extremos ¿no?). Esto es importante porque la actitud de cada persona a la hora de hacer frente a situaciones difíciles es de suma relevancia, esto es, el modo en que se  vea el vaso de agua, si vacío o lleno y ahí es donde interviene el tipo de pensamientos que generemos y por los que nos dejemos llevar.

En caso de pensamientos oscuros y negativos pues seguro que, o no le veremos solución o la que encontremos será negra, lo digo porque si tuviera que poner color a los pensamientos que degeneran en emociones negativas los pintaría de negro azabache.

Creo que la vida es un compendio de todo un poco y que convivimos dentro de un cuerpo-mente con nuestros contrarios, bueno/malo, alegre/triste, etc., que a veces tenemos días o temporadas oscuras y otros de más claridad, pero después de un largo bagaje vital sí creo con firmeza que la actitud que mostremos ante los problemas que nos sobrevienen será determinante a la hora de resolverlos y que generar pensamientos negativos y dejar que sean estos los que marquen nuestras vidas nos lleva a no darnos cuenta de que tenemos a nuestra disposición una amplia gama de colores por las que podemos optar y contemplar la vida desde una óptica más optimista.  Con esto no estoy diciendo que la vida sea un camino de rosas ¡para nada! porque sé que no es así, pero tampoco es un valle de lágrimas, la vida es, sencillamente vida y en gran medida depende de nuestra actitud en lo que ésta se transforme.

Hay que saborear cada segundo del que disponemos en este momento, ahora, sin anclarnos en un pasado que ya es historia y sin proyectar la mirada en un futuro del que solo podemos especular. Pensar que todo es relativo y que nada permanece eternamente, ni los momentos felices ni los momentos de dolor. Vivir  AHORA, que dentro de cinco minutos puede ser tarde.

Imagen de la red

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Lo esencial es invisible a los ojos

Me apasiona detenerme a contemplar el ir y venir de  los coches. Sin hacer nada más. Como si todos tuvieran un destino. Un camino ya trazado y yo no le encuentro, ni lo exijo. Solo observo. Con sus prisas, sus ganas de llegar, para luego volver a empezar el camino desandado, y siempre igual.

Es la apatía de esto, lo que nos come y no nos guía. El sentirnos utilizados por la vida y llegar un momento en el que el propio camino nos parece agobiante, poco emocionante y lo hacemos más lento, sin ganas, casi muertos.

Me relaja sentarme a observar. Las urgencias, las caras de angustia. Pocas de felicidad. Deduzco en muchos el anhelo de decirle todo a alguien, y callan. Esas bocas cerradas no expresan nada, pero su expresión lo grita todo.

Es una lástima tantas mentes cerradas.

Me concentro en sus andares. Su desgana.

Contemplo aquel que está ante su pantalla, buscando algo más, moviendo arriba y abajo. Deseándolo encontrar. Y no llega, no es lo que necesita. No entiende que ahí no es donde lo hallará.

Mirar la carretera, mirar la pantalla, todo parece igual. Ni el trayecto contenta, ni la recompensa es la que se espera.

Nadie tropieza con lo que busca, si se centra en esperar. Nada es fácil. Nada llega sin forzar. Un encuentro, una llamada, un beso que lo dice todo, o la mirada que ya no puedes apartar.

Me apasiona reflexionar tal cual una psicóloga fuera, estando más o menos acertada. Ni soy ejemplo, ni vendo mi pensar. No muestro mis triunfos, ni escondo mis errores. Me contento con haberlos cometido, es mi ganancia al final.

Yo también me siento observada. También me apremia la prisa, de no saber hasta dónde llegará. Después de todo, formo parte de ese mismo mundo, que me obceco en criticar. Tan intenso y caótico. Siguo el mismo rol. Aunque en ocasiones desee abandonar.

Me apasiona el sentarme a contemplar esas sonrisas sinceras de los niños que juegan en el parque y no les importa nada más.

Después de una película. De estas que una tarde te repantigas en el sofá, por acompañar. Fue el mensaje, grande, hasta me atravería a decir que el libro de obligada lectura, ahora lo sé.

Y su lema lo es aun más. LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS.

No lo puedo negar, me ha llegado al alma. Me ha gustado reflexionar junto a mi hija. Y ver que todos seguimos el mismo camino, que la vida nos hace seguir, pero depende de nosotros mismos, trazarlo felices y dando un motivo de estar en este mundo o continuar como autómatas sin rumbo, ni sentido, simplemente por que si. No te engañes, la vida no es un fraude, es un experimento, en el que cada cual hace su propio descubrimiento.

La mejor versión de uno mismo, es proponerse amanecer de nuevo, para empezar a experimentar. Ese es nuestro error, creer que es un día más.

Iluso el ser humano. Siempre, es un día menos. Hagamos como El Principito. Sintamos más. Lo esencial.

Lo que se siente por una rosa, por el aire que respiras tan necesario, vital, por un suspiro lanzado al aire, por sonreir mucho, por llorar de felicidad o de soledad, por correr, conversar, mirarnos a los ojos, abrazarnos, por besar más, no pensar en el futuro, no esperar tanto de los demás. Vivamos más.

By Miriam Giménez Porcel.

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