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Nuestra casa

Quedar con otros: socializar.

En cualquier artículo de revista, documental, libro, etc. que leáis sobre la felicidad y sus determinantes, las relaciones sociales de las que gozamos son un factor que siempre ocupa un puesto en lo alto de la tabla.

Nos construimos como personas en relación con los demás.

Sin embargo, como dicta la sabiduría popular del refranero “no es oro todo lo que reluce” y “todo en exceso es malo”. En demasiadas ocasiones utilizamos el relacionarnos con los demás como forma de evasión de una relación tan o más importante que cualquier otra: la relación con uno mismo.

Los introvertidos tienen bastante más perspectiva sobre este asunto: viven el contacto social como un desgaste (pese a poder disfrutarlo) y necesitan volver con mucha frecuencia a su base, a su centro, dónde se recargan de energía y se sienten más cómodos que en “el exterior”.

En contraposición, los extrovertidos (“proyectados hacia fuera”) entre los que me encuentro nos sentimos más cómodos en “el exterior” pero muchas veces nos olvidamos que también tenemos una base que cuidar, un centro al que volver.

Para ser más conscientes de esto existe un truco mental relativamente sencillo: imaginémonos la relación con nosotros mismos como la relación con un amigo, como si fuésemos otra persona. Y entonces apliquémonos los mismos filtros que podemos aplicar a una amistad: ¿Nos reservamos tiempo para hacer cosas? ¿Hablamos con nosotros mismos? ¿Nos escuchamos? ¿Nos decimos cosas positivas? ¿Nos expresamos cariño?



En definitiva: ¿Somos amigos de nosotros mismos?

Demasiadas veces la respuesta a estas preguntas es negativa, y es por ese motivo por el que huimos hacia afuera buscando lo que no somos capaces de darnos nosotros mismos en nuestra casa. Y al salir al mundo con este vacío y esta carencia, establecemos relaciones con los demás basadas en la dependencia emocional, que no conducen a nada bueno.

Todos, tanto introvertidos con extrovertidos, si tomamos consciencia y somos capaces de encontrar un equilibrio (cada uno el suyo) entre el tiempo en compañía y el tiempo en soledad, seremos capaces de vivir una vida más plena y mas feliz.

 

About Carlos Cercós Pérez

Escritor errático, profesor en prácticas, poeta ocasional, simulacro de economista, eterno aprendiz... Escribo como liberación (ex-presión), como creación, como regalo al mundo. Una voz más en el coro de la humanidad...

1 Comentario

  1. atardecerensantboidellobregat

    26 Junio, 2017 at 22:20

    Muy bueno Carlos, de eso precisamente se trata y es la eterna búsqueda…equilibrio. La justa medida de todo y para todo, encontrarlo no es tarea fácil. Una gran reflexión compi. Besazos de buenas noches!!!

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