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De profesión, perverso en redes. El (2)

Había llegado a este extremo por múltiples circunstancias, pero siempre era más fácil echar la culpa a los demás que a sí mismo. Que si su mujer estaba totalmente imbuida en su trabajo y ya apenas le prestaba atención, que si los hijos se iban haciendo mayores, que si su trabajo le requería demasiado tiempo. Al menos era la excusa que el ponía para pasar largas horas fuera de su hogar, que le impedían seguir del todo los avances en el colegio y la educación de los niños, que terminaba, como siempre,  recayendo por ende en su esposa.

Empresario de éxito, sinvergüenza confeso, agnóstico cuarentón, había vivido al límite durante los años de economía boyante. Entre copas y salidas con otros empresarios de su clase había recorrido todo los lugares “de lucecitas” de la provincia buscando excitación en su vida.

Ni que decir tiene que las redes sociales eran un elemento más para la conquista, ampliando el campo de sus posibilidades y multiplicándolo hasta el infinito. Primero se había abierto perfiles en estos lugares que buscan los recién separados porque aquello, según los amigos, era un hervidero de mujeres que estaban abiertas a relaciones al igual que ellos, sin mayores complicaciones. Logró hacerle contactar con muchas de ellas, y vivió un muestrario de cuerpos y hoteles incluso más allá de sus posibilidades.

Tenía gran fluidez lingüística y un atractivo inmenso para las mujeres, era simpático, y si bien físicamente no era gran cosa,  poseía ese punto canalla que nos gusta tanto en la mirada, jugaba bien sus cartas, y más tarde o más temprano siempre conseguía su objetivo: una primera cita en la que se mostraría tan increíblemente atractivo, que difícilmente alguna podría llegar a rechazar el siguiente paso…

Una entre todas era Ana… Para cuando esta entró en su DM, su currículo era bastante ya considerablemente amplio y las mujeres pasaban por su vida, más por su esfuerzo machacón, que por su propia valía, pero eso ya le daba igual, lo importante era añadir cifras. Cada uno de esos números  le producía un determinado placer, diferente y no comparable al anterior, todas tenían algún atractivo especial, apenas podía discernir entre las que le gustaban de verdad o eran mera atracción física, porque  todas tenían el atractivo

Fue entonces cuando llegaron los malos tiempos, pero no por eso cambió su forma de vida, al contrario, siguió su trasiego de mujeres y encuentros esporádicos, cada vez más a menudo. Finalmente todo aquello empezó a complicarse, y necesitaba, como una droga, que su grado de excitación fuera mayor, por lo que se adentró en prácticas que ya sólo por la novedad le brindaban nuevos campos a explorar. En estos submundos conoció a algunas de sus amantes.

Apenas de daba cuenta que su ritmo de vida estaba agotando la fuente de ingresos de su familia, hasta que llegó la quiebra total. Se enfrentó a todos entonces, siempre sin reconocer su parte de culpa, como siempre era más fácil achacar a los demás los errores.

Ana llegó en un momento en que su vida estaba destrozada a nivel familiar y económico. Ella ajena, solicitaba ayuda para colaborar en diversas causas solidarias, y el siempre asentía y compartía sus inquietudes. Comenzaron a sentirse un poco más cerca y a hablar de vez en cuando, de tarde en tarde.

Sin ser una tabla de salvación, ella siempre le alentaba a tomar las riendas de su vida de nuevo, pero él se perdía en entre tantas conversaciones con tantas mujeres. Ana comenzó siendo sólo una más entre un amplío abanico que lejos de decaer, aumentaba por momentos.

Esta mujer no le permitía el juego al que estaba tan acostumbrado hasta entonces, se acercó a él de una manera diferente, aunque para el sólo fuera una más. Finalmente y tras unos cuantos meses, comenzó a ser consciente de que le había contado todos sus problemas, sus miedos, y prácticamente toda su vida, sin darle apenas información sobre ella misma. Requirió, entonces,  saber más cosas de Ana, pero ella se resistía a darle lo que solicitaba.

Para entonces sus charlas habían pasado a un chat privado, dejando twitter de lado, algo había avanzado, pero él no se sentía satisfecho.

Ana era amable, y tenía una forma peculiar de atraer su atención, incluso en su quehacer cotidiano se sorprendía a sí mismo, sonriendo por algo que ella le había comentado, a su vez fue calando en la impenetrable vida de esa desconocida que le dificultaba cada vez menos el acercamiento.

Puede que inconscientemente esta vez, deseaba poder llegar a conocerla en algún momento y no iba a desistir fácilmente de su empeño.

Continuará…

 

Carla

@carlaestasola     18/03/2016 a la 1:30

 

5 Comentarios

  1. hola Carla, me ha gustado este relato tuyo con ese fondo de “juego de tronos” leyendo a este hombre modélico de estos tiempos (muchos son, y muchas las que están enganchadas a las redes) y esa Ana, que no entiendo bien que pretende, divertirse?, pasar el tiempo?, ella tiene un marido así? ….. un abrazo compañera

  2. Hay que ver lo que dan de sí el mundo ciber y lo que nos queda….Besitos Toñi

  3. La vida sigue siendo Juego de Tronos.
    Nunca será de otra manera, intriga, amor, traición, interés, lealtad, el ser humano siempre.

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