No me llames gatita 6.

Me meto en la bañera mientras oigo como John se afeita y, pese a estar desnuda en el mismo baño que un tipo al que tan solo hace una semana que conozco, me siento más segura que nunca.

John sale del baño casi media hora después, cuando alguien golpea suavemente la puerta de la habitación. Aprovecho para salir de la bañera y coger una de las toallas que John me ha dejado preparadas, una para secarme y otra para taparme. Las toallas no son demasiado grandes, pero al menos me tapan lo justo. Abro despacio la puerta del baño y veo a John hablando con Elliot, así que decido quedarme quieta y escuchar.

–  Cat se está bañando y tú, que acabas de salir de la ducha, te estabas afeitando mientras Cat se baña, ¿en serio esperas que me lo crea? – Se mofa Elliot. – No te pido que me lo cuentes, pero al menos no trates de engañarme. Además, te recuerdo que entre Cat y yo no hay secretos, me enteraré si mientes.

–  No es lo que parece, Elliot. – Le contesta John llevándose las manos a la cabeza. – Ni siquiera yo sé lo que es. Es complicado de explicar.

–  ¿Estás bien? ¿Has vuelto a discutir con Cat?

–  No, y eso es precisamente lo que me preocupa. – Le contesta John. – Está demasiado… amable, demasiado vulnerable. En menos de una semana han intentado matarla cuatro veces, Cat es fuerte, pero a lo mejor necesita hablar con un psicólogo o algo.

–  Vuelves a culparte de todo y tú no tienes la culpa de nada. – Le recrimina Elliot. – Hablaré con Cat, pero cómo tú has dicho, han intentado matarla cuatro veces en menos de una semana, es normal que esté asustada, de hecho probablemente estará aterrorizada para que esté siendo amable contigo. – Se mofa Elliot tratando de animar a John. – Cat es la persona más fuerte que conozco, psicológicamente hablando. Tienes que leer el expediente Tanco, nuestro anterior jefe quería contratar a Cat como negociadora.

Decido abrir del todo la puerta y salir del baño antes de que sigan hablando del tema, no me gusta recordar lo que ocurrió.

–  Cat, ¿cómo te encuentras? – Me pregunta Elliot al verme salir del baño y me recibe con uno de sus afectuosos abrazos. – Aunque ya veo que te has estado relajando en el baño. – Añade divertido.

–  Elliot. – Le advierte John con severidad.

–  De acuerdo, no es asunto mío. – Se excusa Elliot alzando las manos con dramatismo.

Justo en ese momento, entran en la habitación Samuel, Billy y Tom y se nos quedan mirando a John y a mí, que únicamente estamos vestidos con una escueta toalla.

–  ¿Es que nadie os ha enseñado a llamar a la puerta? – Protesta John malhumorado.

–  Será mejor que dejemos que se vistan, chicos. – Les dice Elliot burlonamente antes de llevarse de la habitación a Samuel, Billy y Tom que aún siguen con la boca abierta.

John cierra la puerta de un portazo y apoya la frente contra la puerta resoplando.

–  ¿Estás enfadado? – Pregunto con un hilo de voz.

–  No. – Contesta antes de darse la vuelta. – Será mejor que nos vistamos.

–  Me voy a mi habitación. – Le contesto aturdida por sus palabras. ¿Qué demonios le pasa?

–  No, espera. – Me dice agarrándome del brazo. Coge una camiseta y un pantalón de su armario y añade suavizando el tono de voz: – Sécate bien y ponte esto mientras terminas de hacer lo que tengas que hacer. Luego iremos a tu habitación a recoger tus cosas, comeremos y nos marcharemos.

–  Estás enfadado. – Afirmo.

–  Sí, estoy muy enfadado, gatita. – Me contesta. – Pero conmigo mismo. – Me mira a los ojos sintiéndose culpable y añade: – Por cierto, hay algo que tengo que decirte.

–  Y, por tu cara, no me va a gustar.

–  Me temo que no. – Me contesta encogiéndose de hombros. – El caso es que cuando ayer Elliot entró en tu habitación y me vio allí pensó que estábamos juntos. Les aclaré que salía de mi habitación para ir a la cocina cuando oí ruidos en tu habitación y no se convencieron mucho, pero lo dejaron estar. Teniendo en cuenta que nos han visto a los dos salir del baño así, diga lo que diga no me van a creer.

–  ¿Ese es el problema? – Le pregunto confundida.

–  Creen que pasamos la noche juntos, ¿te da igual?

–  No tengo secretos con Elliot, él sí me creerá. – Le contesto molesta.

–  ¿Ahora te enfadas tú?

–  Tú no me has visto a mí enfadada. – Le espeto furiosa y me marcho a mi habitación dejando su ropa sobre la cama.

Entro en mi habitación y cierro la puerta sin mirar atrás. Saco toda mi ropa del armario, escojo unos tejanos y un jersey de cuello alto y guardo el resto en la maleta. Me visto y me dirijo al baño, donde me seco el pelo, me lavo los dientes, me hago una coleta alta y guardo todo en el neceser para meterlo en la maleta. Antes de bajar al salón, decido echar un vistazo por la ventana. El paisaje silencioso del bosque y las montañas es algo que siempre me ha relajado contemplar.

Alguien llama a la puerta de mi habitación y al abrirse aparece Elliot. No es que no me alegre de verlo, pero esperaba que fuese John.

–  Cat, ¿estás lista para bajar a comer?

–  Sí, ya he recogido todas mis cosas. – Le respondo fingiendo una sonrisa.

–  Has vuelto a discutir con John, y no es una pregunta. – Matiza Elliot.

–  Sí. – Le contesto encogiéndome de hombros. – Pero no quiero hablar del tema.

–  Tiene gracia, él me ha dicho lo mismo. – Me dice Elliot. Le fulmino con la mirada y añade poniéndose serio: – Yo te llevo la maleta y no vuelvo a hablar del tema, lo pillo.

Bajamos al salón y Elliot deja mi maleta junto a las maletas de todos los demás. Me siento en el sofá con Samuel mientras Elliot sale al exterior para ir en busca de John, Tom y Billy.

–  ¿Problemas con el capitán Stuart? – Me pregunta Samuel con sorna.

–  Estoy de muy mal humor, ¿de verdad quieres que hablemos de eso? – Le contesto con tono amenazador.

–  Prefiero hablar del tiempo, no me gustas enfadada. – Me contesta sonriendo. – Creo que va a llover, se avecinan tormentas.

–  Eso me temo. – Murmuro entre dientes.

Elliot regresa con el resto de los chicos y todos pasamos a la cocina, donde comemos antes de marcharnos de la cabaña.

Nos montamos los seis en dos coches, dos amplios 4×4 de color negro que Samuel y Elliot conducen. Elliot me coge de la mano y me ayuda a subir a los asientos traseros de uno de los coches al mismo tiempo que le dice a John:

–  John, tú vienes con nosotros y me guías, que no conozco el camino.

Ese es Elliot tratando de ser sutil. Me hago la sorda y me pongo el cinturón de seguridad. John se sube en el asiento del copiloto y Elliot cierra la puerta trasera para subirse en el asiento del conductor. ¿De verdad esperaba que John se sentara a mi lado en los asientos traseros?

Tras una hora y media en el coche, llegamos a una villa en medio de la nada, con un único camino de llegada que ni siquiera está asfaltado. Cruzamos una enorme puerta de acero colocada en una muralla de piedra que rodea una explanada donde en el centro hay una moderna casa de hormigón que contrasta con el resto del paisaje. Como era de esperar, John ha triplicado la seguridad y hay agentes por todas partes, fuera y dentro de la villa, rodeando el perímetro amurallado. Salgo del coche sin esperar a que Elliot me abra la puerta y me quedo atónita al ver la magnitud de la majestuosa casa que no parecía tan grande cuando atravesamos la muralla. Elliot apoya su mano en mi hombro y me pregunta:

–  ¿Te encuentras bien?

–  Sí. – Le contesto todavía asombrada por la enorme casa que nada tiene que envidiarle a una de las mansiones de los famosos. – ¿Las fuerzas de seguridad del estado pueden permitirse una casa así? Creo que me he equivocado de profesión.

Elliot y John se miran y sé que traman algo. Me doy la vuelta y los encaro poniendo los brazos en jarra, esperando que me cuenten lo que sea que esté pasando.

–  Lo siento tío, pero este marrón te lo comes tú. – Le dice Elliot a John. – Yo voy a meter en casa las maletas y a tomarme una cerveza.

Elliot coge el equipaje del maletero y entra en la casa, dejándome a solas con John. John me mira, resopla, me vuelve a mirar y finalmente me dice:

–  La casa no es de las fuerzas de seguridad, es mía. ¿Podemos entrar ya?

–  Quieto ahí. – Le ordeno al ver que tiene intención de salir huyendo. – ¿Por qué estamos en tu casa y por qué no se te ha ocurrido decírmelo?

–  Se me ocurrió decírtelo, justo antes de que te fueras furiosa de mi habitación. – Me contesta molesto.

–  ¿Por qué nos traes aquí? ¿Es que quieres que sepan dónde vives?

–  No vivo aquí y dudo mucho que alguien nos encuentre aquí. Además, el terreno es perfecto porque tiene una amplia visión de los alrededores y es de difícil acceso. – Me contesta. – Si Parker ha comprado a políticos y policías pueden tener acceso a todas nuestras casas franco, pero no a ésta.

–  Da igual, no quiero saberlo. – Le contesto agobiada. – Lo único que quiero es que todo esto se termine para poder volver a mi no-vida, como dice Samuel.

–  ¿Samuel?

Tiene gracia, con lo único que se ha quedado de todo lo que he dicho es “Samuel”. Decido divertirme un poco con él y jugar a su juego:

–  Es una broma que siempre me gasta Samuel, olvídalo.

–  Ya. – Medio gruñe a modo de respuesta. – Vamos dentro antes de que nos congelemos, debemos de estar a bajo cero.

Como no tengo fuerzas para discutir, le obedezco. Pero paso por delante de él con indiferencia y le oigo maldecir entre dientes. Que se prepare, esto no es más que el principio.

About Rakel Relatos

Mi nombre es Rakel,tengo 30 años y vivo en Barcelona.Soy una aficionada a la escritura y la lectura sobre todo de novelas románticas y eróticas.Siempre me ha gustado escribir y en abril de 2013 me animé y cree un blog en Blogger. Los relatos de Rakel. Tras poco más de dos años y medio , inicio una nueva etapa en wordpress.En mi blog podréis encontrar relatos y novelas en las que el amor, el sexo y las aventuras son los protagonistas.¡Gracias por vuestra visita!

Acerca de Rakel Relatos

Mi nombre es Rakel,tengo 30 años y vivo en Barcelona.Soy una aficionada a la escritura y la lectura sobre todo de novelas románticas y eróticas.Siempre me ha gustado escribir y en abril de 2013 me animé y cree un blog en Blogger. Los relatos de Rakel. Tras poco más de dos años y medio , inicio una nueva etapa en wordpress.En mi blog podréis encontrar relatos y novelas en las que el amor, el sexo y las aventuras son los protagonistas.¡Gracias por vuestra visita!
Esta entrada fue publicada en NOVELAS POR CAPITULOS y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja tu comentario, así nos haces grande