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Naturaleza viva

Naturaleza

Naturaleza viva

Hoy he vuelto al parque donde solíamos sentarnos, mi cabeza siempre apoyada en tu regazo. Donde nos comíamos a besos deteniendo el tiempo. Donde hablábamos de mil cosas o de ninguna, disfrutando simplemente del placer de estar el uno junto al otro.

Nos recuerdo retozando sobre el césped, sin importarnos nada. Lo único que veía eran tus ojos, tan negros que parecían carbón, iluminados por el brillo del amor que destilaba tu mirada. Cada día, siempre en el mismo parque. En el mismo lugar. Respirándonos el uno al otro, compartiendo oxígeno sin pudor.

Hoy hace exactamente dos años que no vengo a este parque, a este mismo lugar. Y exactamente hace dos años que saliste de mi vida, sin apenas una explicación. Quiero ver mundo, me dijiste y, sin más, desapareciste. Nunca logré entender aquella reacción tuya, pensaba que nos unía un vínculo inquebrantable. Qué ilusa, qué ingenua fui. Y no dudo de tu amor. Lo veía en tu mirada, en aquellos expresivos ojos negros. La cuestión es que no tuviste el menor reparo en aparcarlo en cuanto tuviste la más mínima oportunidad.

No puedo decir que tu ausencia me hundiese, al contrario. En apenas unas semanas resurgí como un ave fénix, más fuerte que nunca. Puse a mi corazón una coraza, un escudo infranqueable para que nadie más me volviese a herir. Y simplemente disfruté de mi libertad.

Pero sí he de reconocer que jamás me atreví a volver a nuestro parque, a nuestro pequeño rincón secreto. Traía demasiados recuerdos, demasiados sentimientos que podían resquebrajar la coraza de mi corazón. Y eso era algo que no me podía permitir.

Ahora alguien ha encontrado un resquicio en la dura coraza y ha conseguido colarse dentro de mi herido corazón, sanándolo casi por completo. La coraza poco a poco se fue abriendo, cual pétalos de una flor, y ha quedado abierta por completo. Por eso hoy me he atrevido a volver a nuestro parque, para decir adiós a tanto sentimiento guardado que no lleva hacia ninguna parte.

Me he sentado en el sitio donde siempre solíamos hacerlo. Y lo que he encontrado frente a mí me ha dejado prácticamente sin respiración. La amplia gama de colores lo invade todo en este otoño frío y lluvioso. Hoy el día es soleado y todo resplandece frente a mí, verdes, ocres, dorados, rojos… Una vasta colección de tonalidades que viven en armonía, en esta época del año que tanto me gusta.

Respiro el aire puro, que se adentra en mis pulmones para oxigenarlos. La paz invade mi interior mientras contemplo tal éxtasis de la naturaleza. Percibo la vida en ella. Los pajaritos volando entre las ramas, en un hermoso canto a la libertad. Presto atención con mis oídos y es lo único que logro escuchar, música armoniosa de pajarillos y ramas mecidas por el viento. Es curioso que nunca me hubiese parado a apreciarla. Cuando veníamos juntos, todos mis ojos eran para ti. Jamás recuerdo haber contemplado tal maravilla ante nosotros. ¿Es posible que estuviéramos tan ciegos? ¿Qué sólo tuviéramos ojos para nosotros mismos, impidiéndonos ver la maravilla que se extendía a nuestro alrededor?

He venido a nuestro parque y por fin he podido quitar la espinita que aún quedaba hendida dentro de mi corazón acorazado. Contemplo la naturaleza viva que se despliega ante mí y por fin consigo la paz de mi alma, desintegrar los trozos de mi coraza y permitirme ser feliz de nuevo.

Gracias por marcharte. Gracias a ello he aprendido mucho. He dejado atrás la burbuja en la que vivía y he abierto los ojos a un nuevo mundo, un mundo lleno de naturaleza viva, en la mejor compañía posible. Gracias. Gracias. Gracias.

About Ana Centellas

Soy Ana profesional de los números,apasionada del mundo de la letras,iniciando mi aventura literaria, aprendiendo un poquito más cada día y compartiendo mi sueño con una familia genial.

14 Comentarios

  1. Que ahora se formen infinitos paraísos para la vista, besos Ana preciosa entrada.

  2. a veces cuesta cerrar puertas para poder seguir hacia adelante pero es necesario aunque sea doloroso he pasado por estas etapa, gracias por compartir

  3. Excelente y liberador relato.
    Saludos

  4. Marina Collado

    5 Enero, 2017 at 19:11

    Precioso Ana. Cuando las heridas del corazón se cierran desparece la nebulosa que ciega nuestros visión y se puede contemplar con otros ojos un mismo lugar. Besos y abrazos amiga.

  5. Como decía mi abuela “Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre” así que aunque algo parece acabar solo cambia con nosotros. Preciosa entrada, Ana. 😊😘

  6. La descripción transporta. Excelente despedida. Un besote.

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