Los Pendones se achicharran en tu Ombligo

 

Los pendones en tu ombligo

se calientan hasta encender la estera

que tu abuela usara para entibiar el piso

en las noches de invierno.


Descalza, 

bata blanca, 

cabellos liberados,

te aproximas con actitud ritual

a ese fuego que ahora abrasa 

tu pezón izquierdo:

con ojos fijos

y  labios entreabiertos,

 entregarás tu ápice y todas tus primicias

al túmulo hecho de aire y de silicio,

construido con carne de dioses y de cabras.


El túmulo que nevará quemando 

tu bajo vientre,

las plantas de tus pies

y esas encadenadas muertes

que llegan de atrás,

de muy atrás


Los pendones en tu ombligo

se achicharran,

crepitan,

deambulan

y quiebran el silencio negro y rojo…


… y  quiebran,

y destrozan

el silencio de Dios. 


GOCHO VERSOLARI