Las damas del arroyo

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María volvía después de muchos años al lugar en el que creció rodeada de toda su familia. Añoraba el modo de vida tranquila, de confianza, colaboración, y también los días felices de su niñez. Cuando traspasó el umbral de la casa donde nació un montón de recuerdos se agolparon en su mente. Respiró profundamente mientras encaminaba sus pasos a su antiguo dormitorio, en él permanecían inalterables algunos pequeños objetos  tan queridos para ella: la cajita de madera labrada por su padre para un cumpleaños, un frasquito de agua de colonia con olor a hierbas que utilizaba su abuela, y que le pedía a todas horas, y una fotografía amarillenta con sus abuelos. Abrió la maleta disponiéndose a colocar las pocas cosas que había traído para pasar el verano. Después recorrió todas las estancias para comprobar si todo estaba preparado.  A la mañana siguiente subió al desván en busca de un baúl donde antaño guardaban las pertenencias familiares. Hacía mucho tiempo que nadie había puesto orden allí,se tropezaba con cajas a medio llenar de no se sabe qué, las herramientas de labranza y hasta dos tablas de lavar.    Al verlas sonrió; no le extrañó al hallar la grande pero le sorprendió encontrar la pequeña no pudo evitar levantarla del suelo y acariciarla al ponerla de pie junto a la pared.  Entonces recordó nítidamente el día en que lavó en el arroyo junto a su madre notó cómo resbalaba el anillo de su dedo. La corriente se lo llevó a toda velocidad por más que intentaron buscar entre las piedras y   las hierbas de la orilla no lograron encontrarlo. La sortija desapareció para siempre. Cuando llegaron a casa María todavía seguía llorando con tanta angustia e hipo que no encontraba consuelo en nada ni en nadie. La abuela le secó las lágrimas y comenzó a contarle que su anillo no estaba perdido solo había cambiado de mano.  En las fuentes, lagos y arroyos viven unos seres mágicos llamados ninfas, las cuales se sirven de todas las cosas que arrastra el agua. Y que ahora su sortija luciría espléndida en el dedo de alguna Náyade. El hipo desapareció y comenzó a crecer su curiosidad por esos seres mágicos  desconocidos para ella. Las preguntas salían de su boca atropelladamente, quería saber todo sobre ellas, si sólo existían en el agua o por más lugares y si alguien las había visto.     La abuela se levantó, abrió un cajón y de él sacó un librito amarillento lo abrió para enseñarle los dibujos de las diferentes clases de ninfas. Luego le leyó que las había de los bosques y praderas, también de las montañas y que recibían distintos nombres según los lugares donde habitaran. Ahora comprendió por qué siempre le interesó la mitología.  Continuó echando un vistazo por el resto de las cosas del desván, pero sólo quedaba algún mueble desvencijado, una antigua bicicleta y pocos trastos más.     Fue a su habitación se calzó unas playeras y salió a recorrer los lugares que anduvo de pequeña. Sus pasos se encaminaron sin pretenderlo hacia el arroyo donde tantas veces fueron a lavar. Al llegar se agachó metió la mano en el agua y la agitó, como si inconscientemente fuera a encontrar a la ninfa que tuviera su anillo su anillo dorado con una piedra roja en el centro.  Tras el largo paseo y después de dar buena cuenta de las viandas se echó una siesta. No le quedaban fuerzas para nada más. Se despertó con dolor en todo el cuerpo, el fresco de la tarde se colaba por la ventana que  se había dejado abierta sin darse cuenta. Durante unos instantes se sintió extraña, no recordaba dónde se hallaba. Estaba tan desorientada que no sabía si estaba soñando. De repente algo la atrajo hasta el lugar en que descansaba la cajita de madera que había abierto unas horas antes. Su corazón comenzó a acelerarse inquieta se levantó al ver un rastro de gotas de agua que provenía de la ventana y terminaba en la cómoda. Con manos temblorosas abrió la cajita y comprobó con asombro cómo entre unas briznas de hierba brillaba, todavía húmedo su anillo.

Toñi

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About Pedro Altamirano

Autor Pedro Altamirano, me encanta el mundo de la informatica, y hasta hace muy poco no sabía que tenía la capacidad de escribir donde conocí a gente maravillosa en la red y formamos un sueño " El poder de las letras"

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2 respuestas a Las damas del arroyo

  1. Miriamgp1976 dijo:

    Toñi!! Todas estas historias de hadas y seres de fantasía, son tan bonitas!! Se la leeré a mi niña, que le encantará! Gracias guapa!!

  2. revinte dijo:

    Gracias cielo es lo más bonito que me podías decir, suelo escribirlas pensando en mi nieta. Hasta la vuelta de vacaciones, Besitos

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