Historias del Pasado

Me senté a esperarte.

En el banco de siempre, a la luz de la luna. Hoy noche, luna llena resplandeciente.

Me senté. Tal y como otras tantas veces, me estremecí de pensarte.

Eras mío, a diario, unos minutos, sólo mío y sonreí por mi suerte.

Habría quien tachara mi osadía de valiente, habría quien me insultara y hasta hiriese, con palabras malsalientes, con malas miradas, con desprecios a la cara y cuchilladas a la espalda.

Nada de esto importaba. Mientras pudiera tenerte un segundo de vida más entre mis brazos, nada dolía, nada podría romper mis actos impuros, porque impura me veían todos, aunque yo los viera inocentes.

La edad no es edad, cuando dos se quieren.

Pero a ojos de los demás, yo era una cría. Tú no eras consecuente.

Me enamoré de tu seguridad, de tu risa al atenderme, de tus labios pronunciando mi nombre, de tus manos al explicarme con paciencia, lo que no entendía mi mente. Te buscaba en horas de recreo. Inventaba excusas para verte. Soñaba con los días de salidas, en los que el sol, la claridad, y el brillo de nuestros ojos, resaltaban lo evidente.

Era amor, y eso nadie a mi me lo invierte.

Por ese amor, nadie quiso entenderte.

Todo esto pasaba por mi mente en este momento, sentada en el lugar de siempre, esperando tu llegada, con mi maleta repleta de sueños, vacía de miedos y temblando por verte.

No llegaste, ni esa noche, ni a la siguiente.

Aun llega el día, que quien me busca, sabe dónde me tiene, aquí sentada, el único lugar donde encuentro la armonía, entre la soledad, la tristeza y la esperanza de que regreses.

Te odié y lloré hasta rozar la muerte. No había consuelo, ni días, ni noches, ni amigas, ni acciones que me retornaran del pasado, al presente.

Pasaron los años y aprendí a entenderte, a comprender que lo hacías por mi.

Así fue como la vida me pasó sin volver a verte, después del último beso, en aquel segundo de recreo que pudiste detenerme y abrazarme fuerte, a modo de despedida, aunque en ese momento no supe verlo, simplemente disfruté y alargué mi suerte.

Después, la mentira, reencontrarnos para una falsa huida. Tu marchaste sin mi.

Recuerdo como las horas me consumían. La vergüenza de volver a casa, con la maleta a cuestas y la camisa empapada, por las lágrimas vertidas.

Son las historias de amor, las que marcan tu pasado. Son los daños, los logros, los sentimientos realmente sentidos, los que determinan tu estado. Y yo fuí quien decidí que te amaba sólo a ti, que solo serían tus manos quienes volvieran a tomar mi cuerpo, solo tú volverías a amarlo.

Tal vez estuve equivocada. Tal vez guardé esperanzas en vano y no merecías mi espera, ni mis años, ni una vida añorando.

Pero en el amor, no es tu cabeza la que manda, te guías por las señales de tu corazón y sólo ellas ganan, con la cabeza se sienten cosas totalmente distintas, a las que se sienten si se ama de corazón.

“El corazón tiene razones, que la razón no entiende” -Blaise Pascal.

Historias de Miriam Giménez Porcel.

About Miriam Giménez

Adoro escribir y contarles desde mi punto de vista, que la vida es todo lo bonita que nosotros la queramos vivir.

Acerca de Miriam Giménez

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8 respuestas a Historias del Pasado

  1. Miriamgp1976 dijo:

    Reblogueó esto en miriamgp1976y comentado:

    El corazón tiene razones, que la razón no entiende!!!! Post del martes.

  2. Miriamgp1976 dijo:

    Reblogueó esto en miriamgp1976y comentado:

    El corazón tiene razones, que la razón no entiende!!!! Post del martes.

  3. Que grande Miriam y que profundo me encanta. Ay el amor!!!!!!

    • Miriamgp1976 dijo:

      Muchísimas gracias Pedro!!! Ya sabes!! Todos somos unos enamorados del amor, básicamente ppr eso escribimos, suele ser el punto de inicio y el punto final y el punto y seguido y todo cuanto nos rodea. Bien lo dices tu: ay el amor!!

  4. carlos dijo:

    Vivir un amor imposible con generosidad es el mejor regalo, aunque a veces duela algo más de la cuenta. Un abrazo .

    • Miriamgp1976 dijo:

      Si ya q es difícil vivir un amor imposible, mejor vivirlo como bien dices, con generosidad. Al final el amor es un regalo sentirlo, y a veces es correspondido y otras veces imposible. Gracias por leerme Carlos!!

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