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Hasta el Tuetano…..Juan Cabezuelo

En la red quien no conoce a Juan Cabezuelo, alguien ha dejado de leer algún poema suyo, visto un dibujo o ha reflexionado con sus letras en el blog reflexiones mexicanas. Si no lo habéis hecho, leedle, os gustará.

Juan es una perfecta simbiosis de la vida, habla de lo que ve, vive, de lo que todos tenemos al lado y giramos la vista para que no se quede captado en nuestras retinas y nos haga sentirnos humanos, nos giramos escapando de las desvergüenzas, diría mi bisabuela de esa ciudad en la que le ha tocado vivir, en su trabajo, en las idas y venidas, en sus paseos, y a veces sólo en una mirada casual.

Juan lleva escribiendo como casi todos nosotros, mucho tiempo, empezó con su blogs, os pondré los enlaces para que curioseáis un poco. Su primer poemario se llamaba “El amor trajo al dolor y la muerte siguió sus pasos” y son dignos de ver los dibujos que acompañaban las letras  de su propia mano. Sólo pondré un par de ejemplo y diré, que tras sus letras se contempla a veces, esa autodestrucción que es necesaria para renacer con más ganas, con luchas que llevar a cabo.

Me envió de su propio puño y letra, un poco de aquellos comienzos, de aquellas vivencias que nos hacen crear sueños e intentar realizarlos.  Creo que nadie mejor que él para contarnos un poco de pasado y su presente.

Bueno, para empezar por algún lado, y sin remitirme a mi más tierna infancia (común y sencilla como la de cualquier otro niño criado en la Verneda Barcelonesa entre los años 80 y 90) os empezaré a contar que en la adolescencia me entró una especie de síndrome raro, algo inaudito que no lograba entender, que me diferenciaba un poco del resto de muchachos borrachos y drogados que solían acompañarme, fue algo sencillo, pero que me llamaba la atención y me avergonzaba un poco, pues entre aquellos últimos vástagos de la “generacion X” y el “NO FUTURE” tener cierta inquietud razonablemente ligada a la sensibilidad podía tildarte de marica por aquel entonces. Algunos de vosotros os preguntaréis cuál era esa “dolencia” que me obligaba a guardar silencio, a mantener el secreto: ni más ni menos que una repentina y adictiva pasión por la lectura. La literatura entró en mi vida llenando huecos, vacíos existenciales que arrastraba de niño y que en esa etapa tan volátil que es la adolescencia se habían convertido en verdaderos agujeros negros que ni el mismísimo Stephen Hawking hubiera podido explicar.
La lectura me servía como evasión a aquella época tan llena de sueños rotos y frustraciones, encontraba en ella un alivio, un refugio donde solo había cabida para mí, una isla desierta donde solo entraba yo, mi pequeño B612. Pero tambien he de reconocer que algo me empezó a fallar en ella, por mi corta edad y mi nula situación económica no podía comprarme ningún libro y en la biblioteca solo entraban “los pringaos” así que mis primeras lecturas empezaron a ser los viejos libros raídos que llegaron a mis manos heredados de mis hermanos y hermanas mayores (ser el menor de 5 tenía que tener algunas ventajas), pero aquellos libros que la mayoría eran de las lecturas obligadas de sus años escolares no conseguían llenarme, si que me servían perfectamente para abandonar mentalmente este mundo, pero algunos vacíos existenciales seguían sin llenarse, sobretodo a nivel de la poesía,  encontré una gran aliada en ella, pero los autores que leía,  aparte de mostrar una gran sensibilidad no conseguían llevarme allá donde yo quería ir.
   Empecé a escribir poesía, tenía una ferviente necesidad de expresarme de forma escrita que me quemaba por dentro y solo se me calmaba mientras escuchaba como el bolígrafo rasgaba el papel, pero hacerlo de la forma en que lo hacían los ejemplos de poetas que había tenido no conseguía hacerme sentir pleno, y en parte me avergonzaba de las cosas que quería expresar, yo no veía campos floridos cuando salía a la calle, yo no paseaba por avenidas de Almería o sufría por el amor de mi amada, yo paseaba entre coches abandonados, jugaba en solares embarrizados, esquivaba drogadictos que querían robarme y me retroalimentaba de las precarias situaciones económicas y laborables del barrio que convirtió en alcoholicos al 90 por ciento de los padres en una destructiva búsqueda de desahogar su frustración. Escribí unos cuantos poemarios en secreto, llené algunas viejas libretas que me habían sobrado de mi época escolar con versos y versos que no llegaban a decir gran cosa, porque las cosas que yo quería expresar nunca antes había visto a nadie hacerlo y pensaba que estaría “prohibido” escribir sobre ello, que la gente se pensaría que estaba enfermo si lo llegaban a leer. Tiré todos aquellos poemarios a la basura tal y como los terminaba (tranquilos, no fue una gran pérdida para la literatura).
  Sobre los 21 años llega de forma casual un libro de Charles Bukowski a mis manos, un pequeño y cutre recopilatorio de unos 20 poemas, ¿sabéis ese pequeño retorcijón de estòmago que te da de repente y que sabes que te va a tener sentado en el váter durante un largo rato?, pues éso mismo sentí yo al abrir aquel pequeño volumen y clavar la mirada en el primer verso, nunca me he drogado, pero cada vez que veo a Renton hacerlo en  TRAINSPOTTING me recuerda mucho a lo que sentí yo en aquel momento, lo leí y releí hasta la saciedad, sus letras se me clavaban en el corazón como verdaderas espinas, aquel puto loco escribía como yo quería hacer y no me atrevía, hablaba de putas y yonkis, de gastarse el dinero en alcohol y carreras de caballos, expresaba el dolor y la frustración en cada letra de cada palabra de cada verso de cada poema y lo hacía con un vocabulario soez y grosero (como hablo yo… qué coño, como habla cualquier hijo de vecino) . Busqué como loco más material sobre él, pero nadie lo conocía o nadie tenía nada suyo, incluso en las librerías, me costó bastante encontrar algo suyo, pero a partir de ahí se abrió un abanico de autores transgresores (malditos, beats, realistas…) que me fueron formando como escritor, tiré un par de poemarios más a la basura (que gran archivador son los vertederos ¿verdad?) aunque a partir de entonces ya no me cortaba a la hora de escribir, me quedaba mucho por aprender (me parece que no voy a dejar de aprender en la vida).

 Me costó bastantes años reconocer abiertamente que me gustaba escribir, porque reconocer públicamente que quieres ser (o llegar a ser) escritor es un poco como salir del armario, unas personas se sorprenden, otras se sienten orgullosas, otras intentan que rectifiques y pienses en el futuro y otras sencillamente te miran con la misma cara con que se mira a un niño que dice que de mayor quiere ser astronauta (ooooh que lindo, pobrecito). Un día empiezo a sentir la necesidad de compartir lo que escribo con el resto del mundo (porque dejémonos de gilipolleces, todos escribimos para que nos lean, incluso la gente que escribe un diario personal lo hace con la esperanza de que alguien lo lea, así que todo el mundo que dice que escriben para ellos mismos… MIENTEN COMO BELLACOS), pero romper la barrera de la vergüenza y el miedo a las malas críticas o que la gente no entienda y se ría de como escribes cuesta mucho superar, pero con el apoyo de mi mujer y mis hijos y mi necedad absoluta ante las nuevas tecnologías un día creo LETRAS ENTRE VÍAS, mi blog personal donde voy colgando gran parte de mi obra y que a sorpresa mía no puedo quejarme de la aceptación que ha recibido en el mundillo literario y amante de la lectura cibernético, a partir de ahí y gracias a las redes sociales encuentro una gran oportunidad de establecer comunicación con muchas más personas con mis mismas inquietudes y de las cuales he podido (y no dejo de hacerlo) aprender mucho y nunca dejo de recibir ayuda y apoyo por su parte (pero cuanta gente “güena” hay en el mundo, coño).

   A día de hoy tengo dos novelas inacabadas (“Mármol” y “En estado de espera”) las cuales no las doy por perdidas pero tampoco tengo muchas esperanzas de llegar a recuperar (qué paradójico, ¿no?), dos poemarios (“pensamientos, desquicios, remordimientos y otras austeras incoherencias” y “No me hables de poesia”) y un libro de relatos cortos (“Una bala  bajo la lengua”) que nunca se han publicado pero que podéis leer de forma gratuita en mi blog; en julio de 2016 editorial SELEER  publicó mi primera novela acabada (“Hadta el tuétano. Sangre, sudor y orina”), una historia llena de ralismo y humanidad que espero que tengais la oportunidad de disfrutar algún día, y en diciembre se publicará mi poemario “A nadie le importa que sangren las flores”, un poemario que escribí hace algunos años,  pero que las circunstancias han querido que no vea la luz hasta finales de este año.

 Por último me gustaría dejar un pequeño mensaje a todos esos puristas de la literatura,  a todos esos que se creen la “raza aria” de la poesía, soy Juan Cabezuelo, o sea, que no soy nadie, mis libros lo más seguro que no lleguen a ninguna parte, mi persona no se estudiará en las clases de literatura de los colegios, no se crearan Twitts con mis frases y las jovencitas no se tatuaran mi cara, así que dajadme a mí (y a todos los que queremos crear libremente) tranquilo y sed felices con vuestras inquebrantables normas literarias, que la vida son dos días y si no sonríes y follas mucho no habrá valido la pena estar en ella”

portadaSu novela. (Pinchando en el enlace os llevará a la casa del libro donde podéis adquirirlo.  Punto de venta.

” Hablar de “Hasta el tuétano. Sangre, sudor y orina” es hablar de una historia que podría estar pasando al otro lado de los muros de tu casa, es una historia real y cruda, es una historia de las que pasan en la calle a cada minuto, una historia humana, llena de sentimientos, frustraciones, sueños y duras realidades.

  “Hasta el tuétano” es una historia escrita de un modo un tanto especial, la verdad es que la escribí en mi teléfono móvil mientras hacía el trayecto del trabajo a casa y biceversa. En mi pequeño smartphone comencé a teclear letra a letra una pequeña historia que poco a poco fue cogiendo forma y consistencia hasta convertirse en la novela que espero lleguéis a tener la oportunidad de tener entre vuestras manos. Como siempre digo, es una historia escrita en directo, ¿y que quiero decir con éso?, pues que no es una historia escrita delante de un ordenador entre cuatro paredes, es una historia escrita en la calle, mientras viajaba en tren, en metro o esperaba sentado en cualquier lado a que llegase la hora de entrar al trabajo, así que los personajes fueron naciendo de lo que la gente que pasaba a mi alrededor me inspiraba, me fijaba en todo lo que se movía, en las formas de hablar, en los tics nerviosos, en las personalidades… y todo éso lo iba transcribiendo directamente en la novela, por éso pienso que sus personajes son tan humanos y tienen cosas en las que cualquiera de nosotros puede llegar sentirse identificado.

 Aunque “Hasta el tuétano” tiene un hilo conductor, mi intención al escribir la historia era que la fuerza la tuviesen los personajes, que fuera tal el protagonismo de ellos que te hiciesen perder el interés por la trama y lo único que pensases al leer un cápitulo fuera -Quiero saber más sobre este personaje-, realmente no se puede decir que haya un protagonista, todos ellos lo son, como todos somos protagonistas en esta “tragicomedia” que es la vida, todos tienen sus vidas con sus alegrías y tristezas como todo el mundo, a todos ellos acabarás cogiéndoles cariño y a todos ellos odiarás al mismo tiempo. Apesta a humanidad ¿verdad?”

 “Hasta el tuétano. Sangre, sudor y orina”, un libro sincero, escrito desde lo más profundo que se puede encontrar dentro de cualquier ser humano, lleno de sentimientos y sobre todo. Hecho con la gran ilusión con la que cualquier escritor comienza a entrelazar una letra con otra”

Yo solo añadiré como lectora a todo lo contado por Juan sobre su vida, su obra, sus comienzos y esta novela, es que “Hasta el Tuetano, sangre, sudor, y orinas” es una novela que trata actualidad, que crea un conjunto de personajes que entrelaza y da vida de una forma que son todos ellos necesarios, como en un puzle, si uno de ellos no apareciera, el puzle estaría inacabado. No habría novela.

Les da vida y sentido, les describe con un esmerado detalle. Busca un hilo conductor que une a todos y cada uno de ellos, en el transcurso de un pequeño, gran error que ocurre entre esa gente mafiosa que dirige la vida de todos. En este caso todo transcurre en algunos de los barrios más pobres de Barcelona, pero podría ser cualquier ciudad, por ejemplo Madrid, donde los suburbios se ciernen en la vida de muchos, en el transcurrir de un suceso que entretejido por los avatares del destino, nos dan un desenlace, que en cierta manera termina siendo un premio para una de las protagonistas.

Todo, momentos de espera, charcos, robos, yonkies, familias pobres que intentan sobrevivir siendo honradas, historias que van encadenándose tomando vida las letras de nuestro escritor Juan Cabezuelo.

Una historia muy bien narrada, que puede leerse con fluidez, que te engancha desde la primera página en la que aún no sabes los derroteros por donde van a acontecer los sucesos, pero te hace ir pensando , navegar con las letras, pendiente de cual sera el transcurrir que la vida lleva a cada momento, y como puede cambiar, en un minuto. Una buena novela que no te dejará indiferente mientras la vives, disfrutas.

Juan puedes sentirte afortunado has conseguido tu propósito, una buena novela.

ENLACES:  MI OBRA Y COLABORACIONES:

 Letras entre vías: letrasentrevias.blogspot.com.es (blog personal)

 Reflexiones de una calavera mexicana: Enlace al blog de Reflexiones Mexicanas(fanzine digital que coordino)

 Artefactor (revista de arte digital en la que colaboro)

PERSONAL: Podéis conocerle un poco más….

 Twittwe: @juan-cabezuelo

Facebook: @juancabezuel0 (lo último es un cero)

Gloogle+: plus.google.com/104282765767630882677

E-mail: letras.entre.vias@gmail.com

About María José Luque

Mi pasión las letras "siente la música de la vida, aún en el desierto,cuando el viento te envuelve, suave, cálidamente"

3 Comentarios

  1. Creo que este libro me gustará leerlo voy a ver como me hago con él . Un abrazo

    • Marijose Luque Fernández

      8 Agosto, 2016 at 10:18

      Mira en su perfil seguro que están los enlaces, si no en la reseña esta el de la casa del libro.
      Esta tan bien narrado que se lee con fluidez.Disfruta de un lindo día!!

  2. Claro que lo conocemos será cuestión de leer su libro, gracias primor, besitos

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