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Salió a correr por el bosque para tratar de aclarar sus ideas. Todo aquello era nuevo para él, necesitaba asimilar y aceptar lo que estaba sintiendo. Se detuvo a descansar cuando llegó a una pequeña explanada que le llenó de la paz y la tranquilidad que tanto ansiaba. El verde de la hierba se combinaba con los diversos colores de las flores que allí brotaban y, sin pretenderlo, ella se apoderó de sus pensamientos. Aquellas flores eran como ella: sencillas, hermosas, delicadas y casi le transmitían la misma calma que ella le otorgaba.

Se sentó sobre una roca y suspiró. Últimamente todo le recordaba a ella.  Añoraba verla sonreír, escuchar su voz, estrecharla entre sus brazos y hacerle el amor hasta oírla gritar su nombre entre gemidos. Añoraba la paz y la armonía que sentía cuando estaba con ella, sus incesantes preguntas y sus réplicas descaradas.

No supo retenerla y la había perdido. Ella quería más de lo que él podía darle, más de lo que él era capaz de afrontar. La echaba de menos desde que se marchó de su casa dando un portazo pero ya no podía más. Cinco días sin saber nada de ella era demasiado, mucho más de lo que podía soportar. Necesitaba sentirla suya, la necesitaba de nuevo a su lado y, esta vez, para siempre.

Suspiró de nuevo, se frotó la cara con ambas manos y, mirando con esperanza aquellas flores llenas de vida y de color, dijo en voz alta:

– Voy a buscarte, voy a encontrarte y voy a conquistarte como debí hacer la primera vez.

About Pedro Altamirano

Autor Pedro Altamirano, me encanta el mundo de la informatica, y hasta hace muy poco no sabía que tenía la capacidad de escribir donde conocí a gente maravillosa en la red y formamos un sueño " El poder de las letras"